GRANXA CIRCULAR

Sustentabilidade e rendibilidade, un modelo de Nanta para asegurar o futuro do vacún leiteiro

Sustentabilidade e rendibilidade, un modelo de Nanta para asegurar o futuro do vacún leiteiro

Granja Circular, modelo desarrollado por Nanta junto al CSIC y auditado por AENOR, tiene como objetivo proporcionar herramientas y procedimientos prácticos para medir, analizar y optimizar la sostenibilidad en términos ambientales, económicos y sociales, además de garantizar el bienestar animal. Más en Vaca Pinta 49.

En las últimas décadas, las ganaderías de vacuno lechero han enfrentado una serie de desafíos que han obligado al sector a transformarse profundamente. Desde la falta de rentabilidad provocada por el aumento de los costes de producción y los bajos precios de la leche, hasta problemas estructurales como la escasez de mano de obra cualificada y la ausencia de relevo generacional, el panorama ha sido complicado. Estos factores han llevado a una reestructuración del sector y a un nivel de profesionalización sin precedentes entre los productores.

A estos retos se suman nuevas exigencias relacionadas con el bienestar animal y la sostenibilidad, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. En este contexto, conceptos como sostenibilidad, bienestar animal y cambio climático han ganado protagonismo, impulsados por una creciente demanda de los consumidores por productos de origen animal obtenidos bajo prácticas responsables. Para responder a estas expectativas, la industria láctea ha comenzado a explorar modelos innovadores, como Granja Circular, una propuesta desarrollada por Nanta en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y auditado por AENOR.

UN SECTOR EN TRANSFORMACIÓN QUE CAMINA HACIA LA SOSTENIBILIDAD

El bienestar animal ya es una prioridad en muchas granjas lecheras, gracias a la implementación de estándares como los del certificado AENOR de Bienestar Animal basado en los protocolos Welfare Quality®. Pero, además, la sostenibilidad ambiental se ha convertido en el nuevo eje de transformación del sector lácteo. La industria no solo busca reducir su impacto ambiental, sino también contrarrestar las críticas que señalan a las vacas como principales responsables del cambio climático.

Los datos recientes contrastan con algunos de los informes iniciales que atribuyeron a la ganadería un impacto desproporcionado en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Según el inventario de GEI de Estados Unidos de 2020, la producción de vacuno lechero representa apenas el 1,37 % de las emisiones totales, muy lejos del 18 % señalado en informes anteriores. Además, investigaciones como las de Mottet et al. (2017) revelan que el 86 % del alimento consumido por los rumiantes no es apto para las personas, lo que pone en valor el papel de las vacas como transformadoras de recursos que no son adecuados para consumo humano en alimentos de alta calidad.

La clave para mitigar las emisiones del sector radica en la eficiencia. Una vaca de alta producción genera menos metano por litro de leche que una vaca de baja producción. Esto significa que la mejora en la productividad no solo favorece la rentabilidad del ganadero, sino que también contribuye a la sostenibilidad ambiental. Así, el sector lácteo tiene la oportunidad de abordar las preocupaciones de los consumidores y, al mismo tiempo, mejorar su competitividad.

UN MODELO MULTIDISCIPLINAR PARA EL CAMBIO

En este escenario, surge el modelo de Granja Circular, diseñado para ayudar a las ganaderías a mejorar su sostenibilidad de manera integral. Incluye indicadores medibles y objetivos que permiten evaluar su huella ambiental, económica y social. Entre las métricas clave se encuentra el cálculo de las emisiones de carbono, metano, nitrógeno y fósforo por tipo de animal (terneras, novillas, vacas secas y en lactación) y por granja. Este análisis detallado permite identificar áreas de mejora específicas e implementar soluciones concretas para reducir el impacto ambiental de cada negocio.

La certificación otorgada por AENOR bajo este modelo clasifica a las granjas en tres categorías (A, B y C), siendo la categoría A la más exigente. Solo aquellas que demuestran un compromiso superior con la sostenibilidad y corrigen posibles deficiencias logran obtener esta certificación. Además, Granja Circular no solo evalúa, sino que ofrece un plan de acción personalizado con soluciones a corto y largo plazo.

SOSTENIBILIDAD COMO SINÓNIMO DE RENTABILIDAD

Uno de los aspectos más destacados de Granja Circular es su capacidad para demostrar que la sostenibilidad no es un coste, sino una inversión que puede mejorar la rentabilidad del negocio. Las ganaderías con mayores emisiones suelen ser menos productivas y eficientes en el uso de recursos alimentarios, lo que se traduce en menores márgenes de beneficio. Por el contrario, una gestión sostenible, basada en la mejora continua, permite a los ganaderos reducir sus costes operativos y aumentar su competitividad.

Al optimizar procesos y adoptar prácticas innovadoras, las granjas disminuyen su huella ambiental al tiempo que refuerzan su posición en el mercado, respondiendo a las exigencias de los consumidores por productos más responsables. Esto cobra especial relevancia en un momento en el que la percepción del público puede influir significativamente en el valor de la leche y de otros productos lácteos.


Granja Circular demuestra que la sostenibilidad no es un coste, sino una inversión que puede mejorar la rentabilidad del negocio

IMPACTO POSITIVO PARA EL MEDIO RURAL

Además de sus beneficios ambientales y económicos, el modelo de Granja Circular tiene un impacto social importante, ya que promueve la conservación del medio rural y fomenta la fijación de población en estas áreas. Al mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad de las granjas, se crea un entorno favorable para que las nuevas generaciones de ganaderos encuentren en este sector un futuro viable y atractivo.

Asimismo, iniciativas como esta contribuyen a revalorizar la leche como un alimento insustituible desde el punto de vista nutricional y a posicionar a estas granjas como agentes clave en la preservación del paisaje y la biodiversidad.

UNA APUESTA CON VISIÓN DE FUTURO

Granja Circular responde a las demandas del mercado y de la sociedad y posiciona a los ganaderos como parte de la solución frente al cambio climático y los desafíos del sector.

Gracias a la colaboración entre entidades como Nanta, el CSIC y AENOR, Granja Circular representa una apuesta sólida por un futuro más sostenible para el vacuno lechero. Muestra cómo la innovación y el compromiso pueden transformar los retos en oportunidades y ofrece a los ganaderos herramientas prácticas para adaptarse a un mundo en constante cambio.

Más información en www.nanta.es/es-es/granja-circular/