“A robotización e a tecnoloxía axudáronnos moito a ter unha maior calidade de vida”

La incorporación de Zeltia González a Granxa Grixeira, donde hoy comparte la titularidad con su marido, Pepe García, fue el resultado de una decisión meditada que incluso cambió sus planes de formación. Con motivo del Año Internacional de la Agricultora 2026, DeLaval pone el foco en historias como la suya para visibilizar el papel de las mujeres en un sector cada vez más profesionalizado y tecnológico. Más en Vaca Pinta 61.

GRANXA GRIXEIRA

Localización: Cospeito (Lugo)

Propietarios: Zeltia González y Pepe García

Empleados: 4

Vacas en ordeño: 160

Media de producción: 37 litros/vaca/día

Porcentaje de grasa: 4,20 %

Porcentaje de proteína: 3,50 %

La historia de Zeltia González no responde al recorrido más habitual de quien acaba incorporándose a una granja familiar. Nació en Muimenta y su contacto real con la ganadería llegó después de conocer a Pepe, ahora su marido, y comenzar a visitar la explotación de su familia.

 “Mi caso quizás no sea el más típico. Aquí, normalmente, la gente se queda con las granjas de sus padres. A mí me entró la curiosidad al conocer a mi marido e ir de visita”, recuerda.

Aquello terminó influyendo incluso en su elección de estudios. Tenía previsto matricularse en Enfermería, pero en el último momento cambió de rumbo y eligió Ingeniería Agrícola pensando ya en una posible incorporación al sector.

Antes de decidirse definitivamente, comenzó a trabajar en la granja para comprobar si aquella vida en realidad encajaba con ella. El reparto de funciones fue surgiendo de manera natural: Pepe se inclinaba más hacia la maquinaria, los terrenos y las labores agrícolas, mientras que Zeltia encontró su sitio entre los animales y en la gestión de la granja.

Ambos se incorporaron como socios en 2018. En la actualidad, trabajan junto a cuatro empleados y cuentan con tres lotes de producción atendidos por tres robots de ordeño DeLaval VMS™ V300, además de distintos equipos automatizados para la alimentación y la recría.

Ganadera por elección

Zeltia reconoce que una de las cuestiones que más la sorprendieron al empezar fue el peso de la gestión administrativa.  “Yo pensaba que, si trabajaba aquí, no tendría que estar en una oficina, pero después me di cuenta de que tengo que echar muchas horas en ella”, explica.

Su jornada comienza por lo general alrededor de las ocho de la mañana, aunque el primer vistazo a la granja suele llegar antes. Mientras toma el café en casa consulta la aplicación de DeLaval desde el móvil para comprobar la situación del ordeño, posibles retrasos o alarmas.

Ya en la granja, revisa los animales que necesitan atención, atiende la recría y realiza las inseminaciones, tratamientos o secados que correspondan. Parte de la mañana también la dedica al trabajo de oficina y a coordinar las tareas con el resto del equipo.

Entre todas esas labores, tiene clara su preferida: “Me quedo con los terneros pequeños. Me satisface alimentarlos y ver que todo va bien”.

González, que define a las vacas como sus “compañeras de trabajo”, reivindica la formación necesaria para gestionar una ganadería moderna. “Hay gente que todavía piensa que a la ganadería va quien no tiene estudios o no vale para otra cosa. Eso no es así. Para seguir aquí, hoy tienes que tener formación y, sobre todo, te tiene que gustar”.

De no querer robots a no concebir la granja sin ellos

Uno de los principales cambios en Granxa Grixeira llegó en 2019, cuando afrontaron un importante plan de mejora que incluyó cambios en la rutina de ordeño. La primera intención de Zeltia era instalar una nueva sala. “Yo era la que se encargaba de ordeñar y me gustaba. No quería el robot; no me parecía la idea que tenía para el futuro”, admite.

Su opinión cambió después de visitar otras granjas y escuchar las experiencias de ganaderos que ya habían apostado por la robotización. También resultó decisiva una pregunta de su marido: ¿Cómo se imaginaba trabajando dentro de unos años?

Finalmente instalaron tres robots DeLaval VMS™ V300 y automatizaron otras tareas con una nodriza para las terneras y un DeLaval OptiDuo™ para arrimar y remezclar la comida.

 “Después de ir a ver granjas y escuchar las valoraciones de otros ganaderos abrí un poco la mente. La verdad es que estoy muy contenta de haber puesto los robots”, asegura.

La automatización cambió también su manera de gestionar el rebaño. Además de la aplicación de DeLaval para las consultas rápidas desde el móvil, Zeltia utiliza a diario DeLaval DelPro™ para registrar partos, nuevas crías, bajas, secados o tratamientos y mantener actualizada toda la información necesaria para el funcionamiento del sistema de ordeño. La tecnología le permite detectar con rapidez qué animales requieren atención, aunque siempre complementa los datos con la observación directa.

Más flexibilidad en el día a día

Entre las ventajas que Zeltia atribuye a la robotización hay una que destaca de forma especial: la posibilidad de organizar el trabajo, y su día a día general, con mayor flexibilidad. “Esto sigue siendo los 365 días del año, las 24 horas, pero la robotización y la tecnología nos han ayudado mucho a tener una mayor calidad de vida”, resume.

Lo explica con un ejemplo cotidiano. Cuando sus hijas eran pequeñas y el ordeño dependía de un horario fijo, las citas con la pediatra tenían que programarse a partir de media mañana. Ahora puede reorganizar sus tareas y acudir a primera hora si lo necesita. “No tengo una hora fija. Puedo hacer después el trabajo”, señala.

En el plano profesional, Zeltia asegura que no ha encontrado grandes dificultades por ser mujer, más allá de algún comentario ocasional en sus primeros años. Sí observa, sin embargo, situaciones en las que son ellas quienes llevan buena parte del trabajo diario de una ganadería, si bien las decisiones económicas continúan recayendo en los hombres.

No es su caso y considera que, en general, esa realidad está cambiando. “Cada día se le va dando un poquito más su sitio a la mujer en el sector. Cada vez son más las mujeres que manejan las cuentas, hacen los trámites y llevan también esa parte del negocio”.

Su propio recorrido refleja esa evolución: llegó a la ganadería desde fuera, decidió formarse para conocer mejor el sector y hoy asume buena parte de la gestión de Granxa Grixeira. Cuando se le pide que se defina como ganadera en tres palabras, elige “rutina, orden y limpieza”. Y cuando la pregunta es qué considera imprescindible actualmente en su negocio, su respuesta es todavía más concisa: “El robot”.