Considerando que la DNC no es una enfermedad transmisible a los humanos y que existen vacunas, la Aproleb apela al Gobierno portugués a que establezca contactos a nivel europeo con el fin de alterar la clasificación de la enfermedad a nivel comunitario, de forma que deje de ser obligatorio el sacrificio sanitario de todos los animales de una explotación siempre que surja un caso positivo y sea permitida la vacunación voluntaria.
El sacrificio de todos los animales representa la pérdida del medio de subsistencia directa e indirecta de miles de familias a lo largo de muchos meses hasta que nuevos animales puedan ser adquiridos, si existieran en el mercado. Cada efectivo bovino es el resultado de la cría, selección e inversión en genética a lo largo de décadas. Esta forma de combatir la enfermedad podrá también representar la extinción de razas autóctonas cuyo efectivo es ya muy reducido.
Teniendo en cuenta el riesgo de contagio, que se podrá agravar en los próximos meses con el aumento de la temperatura, instamos al Estado portugués a preparar una reserva robusta de vacunas con el objetivo de actuar rápidamente si surge algún foco de enfermedad en Portugal. Antes de nada, deben ser implementadas todas las medidas posibles, para que la enfermedad no entre en Portugal.
Debido a la falta de información que aún existe sobre la DNC, proponemos que sea efectuada una campaña de esclarecimiento ante los productores y, sobre todo, ante los transportistas de animales.
De igual forma, sugerimos que sean establecidas medidas de bioseguridad extremadas en ferias, mercados y exposiciones de bovinos, cuya realización debe ser debidamente ponderada para la evaluación de condiciones efectivas para su realización.
Finalmente, también pensamos que la importación de bovinos debe ser rigurosamente controlada y transcurrir bajo estrictas medidas de bioseguridad.