Vaca Pinta 34 incluye una entrevista con Jan Pol, uno de los veterinarios más televisivos de los últimos años. Hace una década que está al frente del programa de National Geographic Wild The Incredible Dr. Pol, desde el que realiza una importante tarea de promoción del sector. Pol fue uno de los asistentes estrella del WBC de Madrid y el encargado de presentar su última mesa redonda, sobre los trucos que los buiatras ponen en práctica en el trabajo de campo.
¿Es la primera vez que asiste a un congreso mundial de buiatras?
Sí. Es la primera vez que vengo a Madrid y asisto a una reunión de este tipo. Ya he visto una de las ponencias y, sí, podría decirse que después de 50 años en el negocio todavía tengo que seguir aprendiendo. Eso me gusta. Siempre surgen enfermedades y problemas nuevos y es importante estar al día para saber cómo tratarlos.
Viene a hablar de trucos prácticos en un congreso eminentemente teórico. ¿Cómo de importante cree que es compartir las experiencias de campo?
Creo que es esencial. Para mí, los aspectos prácticos son los más importantes. Siempre digo que “si puedes hacerlo sencillo, no lo compliques”. Entonces, si hay cosas nuevas que puedes aprender de otros veterinarios, eso es perfecto. No deberíamos guardarnos secretos, lo interesante es intercambiar ideas con los colegas.
¿Es complicado dar respuesta a las necesidades de una variedad tan amplia de animales como los que usted trata?
Creo que depende de lo que elija cada uno. Sé que ahora hay muchos veterinarios que se quieren especializar, pero, para mí, el reto está en realizar el mejor diagnóstico para cualquier animal, porque ¿por qué especializarse en una sola área cuando hay tantas mascotas que necesitan ayuda? Esa es mi losofía. En lo que se refiere a los animales que atiendo, me gusta ayudar a cualquiera que llega a mi puerta, porque su propietario los quiere, sean lo que sean. Me da igual que sea un pollo, un perro, un gato, un lagarto o una serpiente. Intento prestar el mejor servicio posible.
¿Qué diferencias percibe entre el cuidado de mascotas y de animales de granja?
Es totalmente distinto. En los animales de granja mirar por la economía es un factor importante. Si ese animal no es productivo, si no rinde al nivel necesario, habrá que descartarlo. En este sentido, como veterinarios es importante que realicemos diagnósticos precisos, que nos ayuden a saber qué va mal, y que después le expliquemos al ganadero qué se debe hacer y cuánto va a costar para que pueda decidir cómo proceder.
Con los animales de compañía ocurre casi lo contrario. Tú quieres que tu mascota viva el mayor tiempo posible, pero aun así nosotros debemos tratar siempre de buscar la manera más económica posible de conseguirlo.
¿Cómo ha sido su experiencia profesional con vacas de leche?
Cuando estaba empezando, el 80 % de mi trabajo estaba relacionado con la industria láctea. Ahora no me dedico tanto a ellas, porque imperan cada vez más las granjas de gran volumen con sus propios profesionales veterinarios. En general, soy partidario de hablar con los ganaderos para que puedan implementar ellos los cambios y mejoras, si bien siempre digo que no se debe tratar un animal hasta tener el diagnóstico claro, algo para lo que se deben poner en funcionamiento los cinco sentidos. Respecto a esto me estoy acordando de una pequeña historia... Cuando era joven, antes incluso de entrar en la universidad, un ganadero me explicó que cuando tenía a una vaca enferma, pero no era capaz de dar con la razón, probaba su leche. Si, por ejemplo, la leche estaba salada, era síntoma de que podría estar sufriendo mastitis.
¿Cómo son las ganaderías de leche en Michigan, la zona de Estados Unidos en la que usted más trabaja?
He sido veterinario de campo durante 40 años. Cuando empecé, había 2-3 granjas de vacuno lechero cada pocos kilómetros. Ahora no es así. El trabajo en una ganadería de leche está bien, pero ya no se paga lo suficiente. La producción no alcanza para cubrir los costes y el tiempo invertidos. Por ello, lo que imperan ahora son las macrogranjas, de 1.000 a 7.000 vacas; entonces, ya no podemos hablar de granjas de leche, sino de factorías, de fábricas. No es algo que me guste especialmente porque de esta manera las vacas no reciben la atención individual que creo que debería darles un veterinario. No obstante, como decía antes, también sé que hay muchos propietarios que trabajan con sus propios veterinarios, lo cual está bien, porque pueden tenerlos a disposición 24/7.
Parece que la sociedad vive cada vez más de espaldas al trabajo que se realiza en el campo. ¿Qué papel juega un programa como el suyo a la hora de transmitir la verdad respecto a la labor del sector productor?
Yo creo que es muy útil. Considero que es necesario transmitirle a la gente de ciudad una serie de nociones tanto en lo relativo a los animales de producción como en cuanto a las mascotas. Durante estos años he recibido muchos comentarios diciéndonos cuánto aprenden gracias a nuestro programa, lo cual para mí también es muy importante, porque cuanto más y mejor eduquemos a la sociedad respecto al cuidado de los animales, mejor estarán esos que non quede ese final así.
Respecto a esto les puedo contar una anécdota. En febrero, en una granja en Orlando (Florida), un hombre vino y me dijo: “Tengo una granja de cerdos y antes solía sacrificar a los que tenían prolapso rectal, hasta que vi cómo los tratabas y descubrí que era posible salvarlos”. Esto es algo fantástico para mí, me encanta saber que ayudamos a dar a conocer nuevas posibilidades para cuidar de los animales de manera sencilla.
¿Cómo de importante cree que es la vocación en una profesión que requiere de tanta implicación como la de veterinario?
Esa es la clave. Debe encantarte lo que haces porque, sí, si escoges una profesión como la veterinaria, sabes que no tendrás un horario de 8:00 a 17:00, porque los animales no entienden de días libres. Debemos estar preparados para trabajar a deshoras. También esa es la razón por la que no solemos trabajar solos, sino en equipo, para hacer turnos. Algo que no me gusta es que ahora cada vez hay más veterinarios, sobre todo de pequeños animales, que cierran la clínica el viernes a las cinco de la tarde y no abren hasta el lunes a las ocho de la mañana, de manera que no queda más remedio que acudir a clínicas de urgencia, que están tan saturadas que tampoco pueden prestar sus servicios correctamente. Así pues, si eliges esta profesión, eliges lo que tiene de bonito… ¡y lo que tiene de feo!
DIEZ AÑOS CON UN PÚBLICO FIEL
Jan Pol es el protagonista del reality show de National Geographic Wild The Incredible Dr. Pol, programa que lleva en emisión desde octubre de 2011 y que cuenta ya con más de 220 episodios repartidos en 20 temporadas.
Esta no era una actividad secundaria que Pol se hubiera planteado nunca, hasta que su hijo Charles, productor que trabajó durante una década en Hollywood, se lo propuso. “Hace algo más de diez años, mi hijo vino y me dijo: ‘Papá, deberíamos hacer un reality sobre ti’. Después de todo, él siempre les ha dicho a sus amigos que su padre… ¡es todo un personaje!”, bromea.
Al preguntarle sobre la clave para estar al frente de un programa de éxito sobre el mundo animal durante tanto tiempo, cuenta este veterinario de origen neozelandés que la clave es disfrutar de lo que hace: “Me divierto mucho con mi trabajo. Me encanta ser veterinario porque cada día es diferente. Y doy lo mejor de mí mismo, aunque, claro, no siempre podemos salvar a todos los animales”.
Si decidió decir sí al proyecto, afirma, fue por su hijo y sin expectativas de que llegase a tener tanta repercusión. “Charles me dijo que solo tenía que hacer mi trabajo, que eso era suficientemente interesante; es lo que he hecho siempre y supongo que es parte del secreto”, reflexiona.
En lo que se refiere a los animales de producción, recuerda que, especialmente al principio, las granjas eran reticentes a ser grabadas por toda la serie de connotaciones negativas que se tiene de su trabajo fuera del sector productor. “Pero nosotros mostramos la realidad. Demostramos que estos animales tienen buenas instalaciones, que están correctamente alimentados... y, sí, que producen leche o carne. Esto es lo que hemos hecho a través del programa, mostrarle a la población urbana de dónde vienen la leche y la carne que consume y cómo de bien cuida el ganadero de sus animales”.
