JAVIER CAMBA, PERITO DE SINIESTROS PECUARIOS

“La vaca muerta es una base de datos y la estamos mandando a quemar”

Abordamos con Javier Camba el valor de la necropsia como herramienta diagnóstica en las ganaderías, no solo para esclarecer la muerte de un animal, sino también para detectar complicaciones recurrentes a través del histórico de casos, revisar análisis y orientar medidas preventivas junto con los servicios veterinarios. Más en Vaca Pinta 62.

¿Cuál debe ser el principal objetivo de una necropsia y qué posibilidades diagnósticas abre?

El objetivo de la necropsia sobre un animal individual es la confirmación de un diagnóstico presuntivo o, si no se confirma, la elaboración de uno real, si es posible. Y, en los casos en los que no sea posible, porque a veces es imposible establecer un diagnóstico, como mínimo descartar causas. Además, es una herramienta que debemos tener en cuenta para abrir nuestro listado de diagnósticos diferenciales.

¿Qué puede revelar que no se haya detectado durante la atención clínica?

En determinados tratamientos en los que no hay éxito, puede ser que el animal no pusiera la parte que le tocaba o que nos hubieran pasado desapercibidas patologías subyacentes. Puede haber, además de la patología que estábamos tratando (si es que hemos acertado), otras que no hemos detectado y que pueden ser tan importantes como la principal.

¿Qué valor aporta su registro, más allá del diagnóstico de un animal concreto?

Lo más importante para mí es el histórico de los animales. Con el transcurso del tiempo, el ganadero puede tener conciencia de cuáles son los problemas reales de su granja a partir de un registro de necropsias, problemas que probablemente habrían pasado desapercibidos si no se hubiera hecho. Tiene más utilidad como recopilación que por el valor individual de un animal concreto.

¿Qué utilidad práctica tiene para el ganadero disponer de un histórico de necropsias?

Es interesante para saber por dónde van los problemas. Pongamos un ejemplo muy sencillo: a veces nos movemos por sensaciones. Tengo un brote de neumonía y me vuelvo loco porque pienso que el problema de mi granja son las neumonías. Si reviso mi histórico y no tengo problemas respiratorios recurrentes, solo ha sido algo puntual.

Pero puede ocurrir también que haya neumonías repetidas que me pasen desapercibidas porque, en un momento dado, no son cuantitativamente importantes. En cambio, si reviso el histórico y veo que tengo bajas recurrentes por neumonías, puedo darme cuenta de que existe una cuestión que no había detectado.

¿Qué información debe recogerse antes de comenzar el examen?

La anamnesis y la exploración externa del animal. La anamnesis incluye los tratamientos recibidos, la sintomatología presentada y el tiempo de evolución. En la exploración externa debemos valorar el estado de hidratación y de carnes, las mucosas, las conjuntivas, la ubre… Todo lo que se pueda obtener antes de abordar la necropsia.

¿Qué diferencia una necropsia académica de una práctica en campo?

Cuando vemos un curso académico de necropsia, nos damos cuenta de que atan a la vaca, por ejemplo, en decúbito supino, que es una postura casi imposible de mantener en condiciones reales de trabajo. Necesitas gente para atar al animal y para sujetarlo. Además, se trabaja por partes. Es una tarea mucho más lenta y minuciosa, está claro, pero no es práctica ni rápida para un clínico de campo. Lo que nosotros hacemos no es lo más académico, pero sí lo más funcional.

¿Cuáles son los principales errores al diagnosticar en condiciones de campo?

Yo no lo llamaría error, sino falta de medios diagnósticos. Los medios de los que se dispone en la actividad clínica de campo son limitadísimos. Estamos hablando de animales de producción, por lo que hay una restricción económica importante y los medios diagnósticos llegan hasta donde llegan. No son animales de compañía, donde se depende de lo que el propietario esté dispuesto a pagar.

¿Qué material mínimo se necesita para realizar una necropsia en campo?

Equipos de protección individual: mascarilla, traje de partos y varios guantes en distintas capas, distribuidos de diferentes maneras para evitar accidentes. El material específico de trabajo es muy sencillo: un cuchillo, una piedra, un bisturí con el mango graduado para poder medir, una cámara de fotos y una tenaza. Queremos que sea algo práctico y realizable.

¿Por qué es importante fotografiar y documentar las lesiones?

Emitir un juicio en el mismo momento puede ser complicado. A veces, hay que obtener la información y, después, llegar a casa, sentarse, reposarla, volver a ver las fotos y estudiar.

Las fotografías son importantes para mantener la objetividad sobre lo que estamos viendo y no ceñirnos a un recuerdo que se va alterando con el tiempo.

¿Hay patologías que aparecen con mayor frecuencia?

Depende del tipo de ganadería del que estemos hablando y de la época del año. La evolución de la ganadería ha ido modificando las patologías. Varía mucho y no se puede hablar de un predominio.

¿Por qué es necesario interpretar todos los datos en su conjunto?

Al abrir un animal, muchas veces nos vamos a encontrar más de una patología y tenemos que contextualizar para saber cuál es la principal, la que llevó al animal a esa situación, y si las otras que se presentan tienen importancia o no en el momento en el que estamos actuando. Para eso hay que poner en contexto toda la información.

¿Cómo se evitan conclusiones precipitadas al analizar los hallazgos?

Hay que contextualizarlo todo y ceñirse a la información que se obtenga en la necropsia. Es como cuando hablamos de una anamnesis que puede estar falseada de forma involuntaria. Si me dicen que este animal murió de repente, pero los datos de hidratación o el estado de carnes me dicen otra cosa, lo que ha habido es una observación deficiente. Para almacenar la información, nos ceñimos a datos objetivos.

¿Cómo puede contribuir la necropsia a prevenir nuevas muertes?

Si tenemos el histórico y la información de por dónde está fallando nuestra granja, podremos hablar con los servicios veterinarios para prevenir aquello que hemos detectado a través de las necropsias a lo largo del tiempo.

¿Qué les diría a quienes todavía no las han incorporado a sus protocolos?

Muy sencillo: la vaca muerta es una base de datos y la estamos mandando a quemar. Retiremos los datos antes de quemarla.