Al frente se encuentran Plácido Mayo; su mujer, María Ángeles Francos, y su hijo, Plácido Mayo, incorporado a la actividad en 2018, junto con un trabajador, Alejandro Agüero, y el apoyo puntual de sus otras dos hijas, Belén y Cristina.
Ante el crecimiento del rebaño y, en especial, las dificultades para encontrar personal, la familia valoró distintas alternativas para renovar el sistema de ordeño, entre ellas una sala rotativa, pero finalmente se decantaron por la robotización. La nueva instalación se diseñó para facilitar el movimiento de los animales y permitir que una sola persona pueda realizar buena parte de los cambios de lote.
En la actualidad, las vacas alcanzan producciones próximas a los 40 litros diarios, con una media de 3,5 ordeños, un 4,20 % de grasa, un 3,45 % de proteína y recuentos celulares habitualmente situados alrededor de las 120.000 células/ml.
Casa Patrón
Localización: Tineo (Asturias)
Número total de animales: 500
Vacas en ordeño: 214
Número de robots: 4
Media actual de ordeños: 3,5
Producción media: 40 litros/vaca/día
Porcentaje de grasa: 4,20 %
Porcentaje de proteína: 3,45 %
RCS: 120.000 céls./ml
¿Cómo ha evolucionado Casa Patrón hasta llegar a la instalación actual?
Casa Patrón es una ganadería familiar. Al principio, había siete u ocho vacas que se ordeñaban a mano; después se pasó a una cuadra de amarre con algo más de veinte animales y, en torno a 1990, se construyó una nave para unas 90 vacas con una sala de ordeño GEA.
Con los años seguimos creciendo y llegó un momento en el que necesitábamos más capacidad y otra forma de organizar el trabajo. Actualmente, tenemos cerca de 500 animales: 214 vacas en ordeño, alrededor de 35 o 40 secas y unas 210 cabezas de recría.
¿Por qué decidieron apostar por cuatro robots de ordeño?
Estuvimos valorando tanto una sala rotativa como la robotización. El principal problema era la mano de obra. Una instalación de mayor capacidad con ordeño convencional suponía unas necesidades de personal mucho mayores y hoy es muy difícil encontrar trabajadores.
El robot nos aporta mucha flexibilidad. Las vacas se ordeñan solas y nosotros podemos organizar las demás tareas de la granja de otra manera. Además, logramos más ordeños que antes y eso también nos ayuda a mejorar la producción.
¿Cómo fue el diseño de la nueva instalación?
Antes de construirla visitamos otras granjas y vimos diferentes sistemas y diseños. Fuimos cogiendo ideas y trabajando con GEA hasta buscar una distribución que permitiese que una sola persona pudiera mover una vaca de un lote a otro de una manera sencilla.
Trabajamos con tráfico libre y contamos con puertas de postselección que permiten dirigir automáticamente a los animales a distintas zonas. También hay espacios específicos para preparto, vacas recién paridas o animales que necesitan alguna atención especial.
¿Cómo se adaptaron las vacas al cambio?
Empezamos a finales de abril del año pasado con dos robots y fuimos incorporando animales progresivamente. Algunas vacas procedían de nuestra propia granja y también compramos animales para completar el rebaño.
La adaptación fue muy buena, tanto para ellas como para nosotros.
¿Qué características de los robots GEA valoran especialmente?
Valoramos sobre todo la posibilidad de realizar colocación manual, porque facilita mucho el trabajo con primerizas, recién paridas o animales que presentan alguna dificultad. No todos los animales son perfectos para el robot y disponer de esa opción resulta muy útil.
Además de la colocación manual, nos interesa mucho la separación de la leche por cuartos y toda la información que proporciona el sistema sobre cada animal. Los collares también son fundamentales para la detección de celos y para determinar el momento óptimo de inseminación.
Los programas de gestión son bastante intuitivos. Podemos consultar información sobre secados, gestaciones, partos, tratamientos, podología o células somáticas de cada vaca. Al principio hay que familiarizarse con ellos, pero después el manejo resulta sencillo.
También damos mucha importancia a la genética. Llevamos años trabajando con embriones, buenos toros y animales procedentes de distintas ganaderías y, cuando compramos vacas fuera, procuramos seleccionar animales adecuados para el robot y con una buena colocación de ubre y pezones.
¿Qué valoración hacen de la decisión tomada?
Ha sido una inversión elevada, pero creemos que ha sido la decisión adecuada. Lo volveríamos a hacer mil veces. Si lo hubiéramos hecho antes, hubiera sido aún mejor.
Ahora el objetivo no es seguir aumentando el número de animales, sino intentar ser cada vez más rentables y mejorar lo que ya tenemos: la alimentación, las instalaciones, el bienestar animal y la genética. La idea es seguir avanzando, pero no necesariamente crecer en volumen.
¿Qué aspectos destacaría del robot GEA?
Una de las características que más destacamos de este robot es la separación por cuartos y el análisis de células somáticas cuarterón por cuarterón, una información que nos parece fundamental para trabajar sobre la calidad de la leche en el tanque.
¿Qué asesoramiento ofrecen a las ganaderías después de instalar los robots?
Nuestro trabajo no termina con la puesta en marcha. Además de la parte comercial, ayudamos al ganadero a interpretar los datos en el día a día, no solo durante el arranque, sino a lo largo de toda su actividad.
El servicio técnico es esencial, porque el ganadero tiene que sentir la seguridad y la tranquilidad de que puede levantar el teléfono y recibir asistencia en cualquier momento. Creemos que la gestión de los datos también es muy importante para conseguir un buen rendimiento de la granja.
GEA dispone de DairyNet, un programa que permite al ganadero consultar y registrar información tanto desde el ordenador como desde el móvil, incluso sin estar físicamente en la explotación.
¿Qué destacaría del proyecto desarrollado en Casa Patrón?
Es uno de los proyectos de robotización más interesantes que hemos realizado en la zona. Desde el principio se trabajó conjuntamente con la familia y el distribuidor sobre una idea inicial que después se fue modificando con referencias de otras explotaciones hasta cubrir sus necesidades.
La instalación cuenta con cuatro robots distribuidos en dos grupos de dos, con diferentes zonas de separación para vacas en celo, animales que necesitan atención y vacas próximas al parto o recién paridas. Uno de los objetivos principales era que una sola persona pudiera realizar cambios de lote de una manera sencilla, aprovechando las puertas de postselección automáticas.
Para nosotros, robotizar no consiste únicamente en instalar máquinas, sino en desarrollar un proyecto que facilite el trabajo de verdad y que el ganadero esté convencido del sistema que vamos a instalar. En este caso se complementa con cabinas de alimentación, un arrimador de comida y sistemas automatizados de limpieza.