RITA CASALS, SECRETARIA EJECUTIVA DE FEFRIC, Y EDUARD VILA, GERENTE DE AGROPECUARIA CAN BARRINA

Genómica en Cataluña: “Los animales nacen más uniformes y consiguen mejores producciones”

La utilización de las pruebas genómicas en ganaderías catalanas ha sido analizada en la nueva edición de la Jornada Africor Lugo-Vaca Pinta. La Federación Frisona de Cataluña (Fefric), entidad que coordina a las siete asociaciones locales de control lechero, ofrece un servicio genético desde 2020, tal y como han explicado su secretaria, Rita Casals, y Eduard Vila, uno de los ganaderos implicados en el programa. Conversamos con ambos acerca del proceso de trabajo, las mejoras y los retos de la genómica. Más en Vaca Pinta 51.

¿Por qué es bueno tener programas de mejora genética competitiva?

Rita Casals (RC): Porque te permite disponer de datos fenotípicos, es decir, conocer la realidad de la granja. Cuantos más tengas, más ajustada y eficiente será la toma de decisiones.

Eduard Vila (EV): Al trabajar con índices, agrupamos muchos caracteres y los animales salen muy compensados en todas sus características. Las vacas son más funcionales y ofrecen mejores producciones vitalicias.

¿Cómo se gestiona la genómica al amparo de Fefric?

RC: Fefric es una ayuda, pero el sistema fluye por sí solo. Cada controlador recoge las muestras en su visita y las envía a la Federación. Nosotros coordinamos esa operación y realizamos un check-in, que consiste en un control de calidad y una identificación de muestras. Posteriormente, se trasladan a la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (Conafe) para realizar el análisis genómico. Todos los movimientos se registran en un programa de trazabilidad, a través del cual los ganaderos pueden realizar el seguimiento.

EV: En Can Barrina nace un animal y se le coloca el crotal que incorpora el tubito y permite sacar la muestra de cartílago. El controlador la traslada a Fefric que, a su vez, la envía a Conafe. En cuatro o seis semanas disponemos de unos resultados que, al ser de terneras muy pequeñas, no son trascendentales. Yo los miro para comprobar si van en la línea de lo que queremos proyectar, nada más. En principio, estos datos no se utilizan hasta que las novillas tienen alrededor de un año.


Rita Casals: “Gracias a herramientas como Conafemat, se agilizan las tareas genómicas”

¿Con qué frecuencia visita el técnico la granja?

EV: Cada seis meses, para evaluar su estado. Acreditamos la evolución de los datos con las decisiones tomadas y corregimos ciertos aspectos en caso de ser necesario. Seleccionamos la parte del potencial que tienen nuestras madres y, luego, escogemos qué machos utilizamos. Con esta información se realizan los acoplamientos. Primero, incluimos en torno a quince toros y, finalmente, nos quedamos con cinco, los mejores según la plataforma Conafemat. Posteriormente, se vuelcan los datos en el programa reproductivo y queda el trabajo hecho.

¿Cómo se ha gestado la relación con Can Barrina?

RC: Nos conocimos cuando yo me incorporé a la Federación. Eduard siempre ha estado muy implicado en Asociación Frisona de Osona (AFO), una de las organizaciones integradas en Fefric. Con el tiempo, intercambiamos colaboraciones. Siempre digo que cuando en Fefric hay un problema, la solución es fácil: entre todos los ganaderos la encuentran.

¿Cómo comenzó la apuesta de Can Barrina por la genómica?

EV: Al ver cómo los centros de inseminación se ponían a ello y obtenían un avance importante en los machos, en 2017 empezamos a mirar dónde podríamos impulsarla, con qué costes y resultados. Tras unas pruebas, en el 2018, tomé la decisión de llevar a cabo los estudios en Conafe. Durante dos años dirigí los acoplamientos, pero era demasiado trabajo, adicional al que ya existe de por sí en una granja.


Eduard Vila: “en los animales nacidos un año después de empezar a genotipar ya se comprobó un salto importante”

¿En qué momento Fefric decidió impulsar el servicio genético?

RC: El servicio genético, totalmente voluntario, salió a raíz de unos éxcels monumentales, son indigeribles por la cantidad de información que integran. Todos los datos tienen su peso, gracias a herramientas informáticas como Conafemat se agilizan las tareas.

EV: A mí me llegaba un documento con los datos y me sobrepasaban. A raíz de que otros compañeros tenían este mismo problema, en 2020 Fefric empezó a ofrecer el servicio de asesoramiento genético. Estoy muy contento con los resultados y los animales demuestran su progresión año a año.

¿Cuándo has empezado a detectar esos avances?

EV: Se ve en nuestro gráfico con el índice de Im€t leche, en los animales nacidos un año después de empezar a genotipar ya se comprobó un salto importante. Al acoplar y nacer ejemplares más correctos y uniformes, conseguimos mejores producciones.

¿Qué información se incluye en las pruebas?

RC: Mucha: índices de producción, funcionales, recesivos, tipo de proteína, etc. Todos tienen su peso. La ventaja es que marcas un camino y no descuidas ningún detalle.

¿Se incorporan nuevos índices para analizar?

RC: Sí. Año a año se van sumando más. Por ejemplo, el parámetro para medir el metano, con una fiabilidad pequeñita, ya ha entrado. Somos de los pocos países que disponemos de evaluación en metano, seguramente mejorará, pero ya se tiene en cuenta. No prescindimos de nada de lo que nos permite la genómica.

¿Cómo han recibido la genómica los ganaderos? 

RC: No he encontrado a ninguno al que le expliques pausadamente el tema de la fiabilidad y que no te diga “¡Qué pasada!”, porque tienes una ternera que nace entre un 20 % y 30 % de fiabilidad y, con una prueba genómica, te sitúas en un 78 %. El servicio genético se ofrece totalmente voluntario y a demanda. De hecho, hay ganaderos que se gestionan ellos solos y están tomando muy buenas decisiones. En cambio, hay otros que han apostado por que se les ayude desde la Federación. Cada cierto tiempo comprobamos si se van cumpliendo los resultados que queremos y por el momento sí, pero debemos seguir supervisando.

¿Cómo ha cambiado en este tiempo Can Barrina? 

EV: Lo hemos notado, principalmente, en producción vitalicia. Al principio nos focalizamos mucho en leche y enseguida subimos la producción. No obstante, hace un tiempo, íbamos muy justos en el porcentaje de grasa. Queríamos mejorar este parámetro sin penalizar la producción. Al cabo de dos o tres años, sigue subiendo progresivamente la leche y la tasa de grasa la hemos incrementado considerablemente. La vida productiva la asocio a tener esos animales mejor acoplados.

¿La filosofía de Can Barrina es apostar por animales longevos?

EV: Sí. Es incidir en el bienestar, con vacas que duren y produzcan mucho. Ahora mismo, el precio de la carne va en contra de nuestra mentalidad porque te ofrecen bastante dinero por un animal que va al matadero. No obstante, pienso que para ser eficientes hay que lograr que la vaca produzca más en su ciclo vital. En Can Barrina estamos en una tasa de reposición del 23 %.


Rita Casals: “Medir la eficiencia alimentaria a través de la genómica será un gran progreso, y estamos cerca de alcanzarlo”

¿Qué implica disponer de un porcentaje alto de animales adultos?

EV: A mí me gusta este tipo de manejo porque te exige dar más y estar encima de las vacas constantemente. Si te despistas, siempre surgen cosas, es más delicado que trabajar con primerizas, que, si ha ido bien el parto, casi van solas; por eso existe cierta tendencia a prolongar las lactaciones de las primíparas. La experiencia en mi granja es que los animales adultos rinden más. El indicador ISCA, el valor económico que te proporcionan los animales adultos, es muy distinto al de las primerizas, eso sí, con más riesgos.

¿Cómo gestionas las terneras que no presentan un prototipo óptimo?

EV: Al inicio sí que existía más dispersión entre animales muy punteros y otros que se quedaban atrás. La curva de la campana de Gauss se presentaba más esparcida y con muchas colas. A medida que ha ido avanzando la genómica, esta realidad ha cambiado. Yo, por circunstancias particulares de la granja, recrío un poco más de lo que necesito y el resto de los animales los comercializo. Antes, me resultaba más fácil vender porque sabía cuáles eran los más idóneos; ahora, hemos concentrado tanto la distribución de los animales que, cada vez que tengo que venderlos, es un quebradero de cabeza. Me cuesta mucho, porque todos son buenos. Uno será mejor en un aspecto relacionado con las patas, otro mejor en producción, etc. No obstante, el índice global es óptimo en todos. Las herramientas de acoplamiento dan animales muy similares al deseo del ganadero.

¿Qué retos le quedan por asumir a la genómica?

RC: Van saltando continuamente, patologías, inmunidad, eficiencia alimentaria, etc. Por esta última están esperando un montón de profesionales. Será un gran progreso y estamos cerca, pero ya comentan que se convertirá en un índice complejo porque hay muchos caracteres que inciden en él.

EV: La alimentación es el principal coste de nuestra empresa. Se han expuesto proyectos en los que se ve cómo dos animales, que producen lo mismo, comen una diferencia de kilos enorme. Tener la capacidad de distinguir a las vacas en las que rinda más el alimento que coman será muy importante para el futuro de las ganaderías. También nos dará valor ante los discursos que hablan de que nuestro sector no es sostenible. Estas son armas de sostenibilidad para los ganaderos.