DOS LELY ASTRONAUT A5 Y TRÁFICO LIBRE

De la sala de ordeño a los robots: el cambio de Can Domènech hacia la automatización

Marc y Josep Domènech, padre e hijo, forman parte de la ganadería Can Domènech, situada en Sant Martí Sescorts (L’Esquirol, Barcelona). En la granja cuentan con alrededor de 300 ejemplares, incluida la recría, y ordeñan 116 vacas con dos Lely Astronaut A5 de Lely. Más en Vaca Pinta 62.

En Can Domènech comenzaron a trabajar con reses en 1975, cuando tenían tres animales y eran tres personas las que se encargaban del ordeño. Hoy, Marc y Josep Domènech gestionan la granja con la ayuda de otras dos personas y disponen de dos Lely Astronaut A5 para ordeñar sus 116 vacas.

Debido a que no poseen una gran superficie agrícola, compran buena parte del alimento destinado al ganado. En sus terrenos cultivan raigrás, hierba y sorgo, mientras que el maíz, la alfalfa o la paja, entre otros productos, los adquieren externamente.

A la hora de incorporar los Astronaut, estudiaron diferentes diseños para adaptar las instalaciones a los robots de la mejor manera posible. La antigua sala de ordeño se aprovechó para habilitar un área de separación y los dos equipos se instalaron formando una L, cabeza con cabeza.

En el diseño tuvieron muy presente la ubicación de la ganadería, en una zona de Cataluña donde durante los meses de verano se pueden alcanzar temperaturas elevadas. Gracias a la altura de la nave, construyeron una plataforma que permitió situar los robots en uno de los espacios mejor ventilados de las instalaciones. “El objetivo era favorecer el confort de los animales y que acudiesen de manera voluntaria al ordeño”, anota Camilo Gutiérrez, delegado de ventas de Lely en Cataluña.

Marc Domènech coincide en que la ventilación fue uno de los aspectos a los que prestaron mayor atención: “Buscamos que acudan durante todo el día. Cuantas más horas, mejor”.

El diseño de la zona de ordeño fue, de hecho, una cuestión que estudiaron con detenimiento antes de ejecutar la reforma. Tanto Josep Domènech como Camilo Gutiérrez inciden en la importancia de pensar la instalación desde el punto de vista de los animales. “Se ha de hacer un diseño que sepamos que a las vacas les va a gustar, que quieran entrar a ordeñarse”, puntualiza Gutiérrez. Por este motivo, dejaron, además, mucho espacio delante de los robots, en una zona abierta y con abundante luz natural.

La elección de robotizar con Lely

Aunque Marc tenía claro que quería apostar por la automatización, su padre mantenía inicialmente algunas dudas sobre el cambio. Después de visitar varias granjas en las que pudo comprobar el funcionamiento del ordeño robotizado y de conocer la experiencia de otros ganaderos, acabó convencido de dar el paso: “Nos decantamos por Lely porque vimos que estaba un escalón por encima con respecto a las otras opciones del mercado, y lo seguimos pensando”, asegura Josep Domènech.

El joven Domènech explica que la robotización supuso una decisión muy importante para el futuro de Can Domènech, en especial porque tanto su padre como una de las personas que trabaja en la ganadería tienen ya una edad avanzada. “Nos planteamos qué haríamos con una sala de ordeño a largo plazo. No lo veíamos viable y la única opción que creíamos que funcionaría serían los robots”.

Los dos A5 comenzaron a operar en noviembre de 2025. Marc reconoce que el periodo inicial exigió un esfuerzo de adaptación: “Al principio sí que es un poco duro, no hay que engañar a nadie. Empezamos con muy poca leche; de hecho, incluso bajamos un poco. Pero, con el paso de las semanas, veíamos que iba subiendo el total, hasta que llegamos a registrar cifras de 37,5 litros. El objetivo ahora es intentar seguir subiendo y alcanzar los 40 litros”. Su media de número de ordeños por vaca y día se sitúa en 2,9.

A Josep Domènech le sorprendieron positivamente distintos aspectos del funcionamiento de los robots, entre ellos su facilidad de manejo: “Uno de los puntos que más me ha gustado es lo fácil que es de utilizar tanto la pantalla como el ordenador; resulta muy intuitivo. Le dejo a Marc el mayor peso en este sentido, pero yo también voy aprendiendo”.

Asimismo, destaca la forma en que los animales se adaptan al ordeño: “Me ha impresionado la rapidez con la que se ordeñan las terneras: no se mueven y la máquina les pone las pezoneras como si nada. En general, los ejemplares entran solos, con gran facilidad”.

Tráfico libre: las vacas marcan su ritmo

“Con el tráfico libre los animales van mucho más tranquilos a ordeñarse, les gusta el A5. Cuanto mejor están, más leche producen”, afirma Camilo Gutiérrez, que pone como ejemplo las ventajas que, a su juicio, ofrece este sistema cuando aparece algún problema de movilidad: “Yo siempre digo que una cojera es mucho más fácil de recuperar en robot. Mueves a la vaca al área de separación, apartada, se ordeña y vuelve. En una sala tiene que estar esperando y, al estar coja, probablemente sea el animal que más tiempo esté de pie”.

Este sistema les permite a las vacas ordeñarse cuando quieran durante las 24 horas del día y organizar sus momentos para comer, beber, tumbarse o relacionarse con el resto del rebaño. “Nosotros les tenemos que proporcionar una herramienta fiable, cómoda, silenciosa y que les guste. Esa es la clave del A5”, apunta Camilo.

El delegado de ventas de Lely en Cataluña concluye que el Astronaut A5 está diseñado teniendo en cuenta el comportamiento de la vaca. Dispone de un box amplio, de forma que el animal tenga espacio durante el ordeño, y el brazo acompaña sus movimientos, permitiéndole dar un paso hacia delante o hacia atrás. Al tratarse de un espacio abierto, las vacas pueden mantener contacto visual con sus compañeras mientras se ordeñan, sin que estas interfieran en el proceso.­