CASA DO REGO. LÁNCARA (LUGO)

Mejora genética, tecnología avanzada y manejo eficiente marcan el camino de la excelencia

Con unas medias anuales en 2024 de 15.479 kilos producidos por vaca, 1.147 puntos ICO y 83,16 puntos de calificación morfológica, Casa do Rego lideró el ranking de Africor Lugo de las mejores ganaderías de la provincia según estos tres criterios. No quisimos perder la ocasión de hablar con Fernando y Pedro Rego para descubrir cuál es el secreto de su éxito. Más en Vaca Pinta 54.

CASA DO REGO

Localización: Láncara (Lugo)

Propietarios: Pedro Rego y Fernando Rego

N.º total de animales: 135

Vacas en ordeño: 60

Media de producción: 48 kg/vaca/día

Porcentaje de grasa: 3,80 %

Porcentaje de proteína: 3,40 %

RCS: 100.000 céls./ml

Venta de la leche: Entrepinares

Precio de la leche: 0,48 €/l más primas por calidades

La ganadería Casa do Rego, situada en el municipio lucense de Láncara, acaba de ser distinguida por Africor Lugo como la mejor ganadería de la provincia en combinación de índices de producción, ICO y calificación morfológica, un galardón que han recogido los últimos seis años consecutivos. Propiedad de los hermanos Fernando y Pedro Rego, esta explotación familiar cuenta con 135 animales, alrededor de 60 vacas en ordeño y una importante base de novillas, que les permite seleccionar un rebaño de excelente calidad.

La granja suma una larga trayectoria que comienza en los años 70, con un establo tradicional de tipo canadiense que cambiaron radicalmente en 2012, año en el que inauguraron la primera fase de las instalaciones actuales con sistema de ordeño robotizado. Según Fernando Rego, “en aquel momento pasamos al sistema de cubículos y del circuito para el ordeño al robot”.

Los pilares fundamentales de su éxito son tres: el manejo eficiente de los animales, la calidad de los forrajes y una selección genética rigurosa. “No guardamos un secreto para esto. La clave —dice Fernando— es hacer las cosas bien y tener, como siempre en la vida, un poquito de suerte”. Lo que les da el mayor impulso es saber quedarse con los mejores ejemplares en cuanto a producción e índices genéticos.


“La genómica es una inversión clave, porque con un coste asumible te permite garantizar mejores resultados”

CASI VEINTE AÑOS COMO TÉCNICO DE ACOPLAMIENTOS EN AFRICOR LUGO

Fernando Rego compagina su labor en la ganadería familiar con un puesto técnico en Africor Lugo, donde lleva desde 2006 trabajando en el servicio de acoplamientos. Su trabajo consiste en ofrecer asesoramiento a cerca de 400 ganaderías en la elección de toros y en la mejora genética de sus rebaños.

¿Es esto una ventaja o más bien una responsabilidad extra? “Es algo complementario, porque puedo recomendar en las demás granjas lo que a mí me funciona en la mía. Es un bagaje profesional que ayuda en todos los sentidos”, asegura.

Con este servicio, desde Africor Lugo se busca mejorar la selección genética en cada granja, indicándole al ganadero qué toro es el más adecuado para inseminar cada vaca. “También seleccionamos a las mejores hembras —apunta—, especialmente cuando hay exceso de recría, para centrar los recursos en las que tienen más potencial”.

Toda su experiencia profesional le permite aplicar en Casa do Rego criterios punteros en mejora genética, adaptando la selección tanto vía macho como hembra y combinando el uso de semen sexado con datos genómicos para garantizar una mayor fiabilidad en los resultados.

La evolución a lo largo de estos años ha sido clara: “Antes se miraba sobre todo la producción de leche y, ahora, tienen fuerza caracteres como la velocidad de ordeño o la colocación de los pezones, que son esenciales en los ordeños robotizados”. Además, hoy en día se trabaja casi todo por vía telemática, empleando los programas de la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (Conafe), y aunque también hay visitas presenciales, “se ha perdido algo el contacto directo”, comenta.

Otra innovación en este campo que ya pisa con fuerza es la genómica. “Es una inversión clave —explica—, porque te permite hacer selecciones más acertadas. Con un coste asumible, puedes garantizar mejores resultados, sobre todo si aplicas los mismos criterios que con los toros también en las hembras”. 

Está claro que esta doble faceta, como técnico especializado y como ganadero, da lugar a una retroalimentación constante: el conocimiento adquirido en el campo técnico revierte en la excelencia de su propia granja.


“La tendencia de producción de los últimos años ha ido siempre subiendo y es el primer año que superamos la media de 15.000 kg anuales por vaca”

Fernando Rego, con el último premio de Africor Lugo a la mejor explotación ganadera de la provincia

 

UN MANEJO QUE MARCA LA DIFERENCIA

Una de las claves del éxito de Casa do Rego está en el diseño y funcionamiento de sus instalaciones, pensadas para garantizar el bienestar animal, la eficiencia del manejo y el máximo rendimiento productivo. La nave principal de producción, construida en 2012, tiene 60 metros de largo por 22 de ancho, y acoge el núcleo del rebaño en ordeño.

“Nos gustó separar bien las zonas: alimentación, descanso y ordeño, para que el robot funcione sin interferencias”, detalla Rego. Así, pueden hacer el mantenimiento, encamar o trabajar en los cubículos sin que nada altere la rutina de las vacas.

Esta nave está equipada con 70 cubículos con cama de serrín y carbonato y 70 plazas de cornadiza; además cuenta con un sistema de ventilación progresivamente mejorado: “Primero colocaron tres ventiladores en la zona de cubículos y, más recientemente, cuatro más en la zona de alimentación con sistema de riego intermitente, que riegan un minuto y ventilan quince”. Tal y como reconoce Fernando, “notamos su efecto. Ahora, incluso en los días más calurosos, las vacas aguantan mucho mejor; antes las veías con la lengua fuera, sofocadas. Eso ya casi no pasa”.

Del ordeño se encarga un único robot instalado en 2012, que les está permitiendo alcanzar medias muy destacadas: 15.479 kg de leche por vaca y año, en lactación normalizada, y más de 20.000 en lactación real. “La tendencia de producción de los últimos años ha ido siempre subiendo y es el primer año que superamos la media de 15.000”, subraya Rego. La producción diaria por vaca ronda los 48 kg, incluso algún día llega a los 50, con calidades medias de 3,80 % de grasa y 3,40 % de proteína, y un recuento celular muy controlado, de alrededor de 100.000 céls./ml.

El diseño funcional de la granja se completa con una nave de recría y vacas secas construida en 2019, de 60 por 14 metros, con cama caliente. Aquí conviven las novillas de entre nueve y diez meses y las vacas secas, en espacios amplios y ventilados. “Las secas están mucho mejor así. Adaptar cubículos para lotes tan variados no era viable y, por eso, optamos por la cama caliente. Pueden echarse donde quieren y tienen mucho espacio, algo muy importante para ellas”, aclara Fernando.

La recría más joven sigue un proceso progresivo de transición entre naves. Las terneras nacen en boxes individuales y pasan por corrales intermedios hasta integrarse con los lotes de novillas más adultas. Una vez inseminadas y confirmadas como preñadas, se trasladan a una nave con acceso al exterior, donde permanecen hasta cerca del parto. Después, se incorporan al lote de producción.

Para la gestión de residuos destinan dos fosas de purín cubiertas con una capacidad de unos dos millones de litros y, para el ensilado del maíz, cuatro silos de paredes. En cambio, la hierba la conservan en pacas. Además, cuentan con placas solares instaladas en 2021, una inversión hecha sin grandes expectativas, pero que ayuda a amortiguar el consumo, sobre todo desde que se instalaron los ventiladores.

La apuesta por el detalle es evidente incluso en los comederos, recubiertos con chapa de acero inoxidable para facilitar la limpieza, y también en los bebederos, individuales con agua fresca al instante. “Estos bebederos sueltan el agua al momento y las vacas beben más. El agua no queda estancada y así se evita que la tiren o jueguen con ella”, indica.


“No intentamos abaratar la alimentación, hacemos lo que nos parece mejor para las vacas”

CULTIVOS PROPIOS Y RACIONES A MEDIDA SIN ESCATIMAR

Otra de las prioridades de Casa do Rego es la alimentación de sus vacas de leche y también del resto del ganado. “Ahora mismo, en verano, estamos haciendo la ración para las de producción mañana y tarde, pues, cuando es invierno, hacemos solo una ración al día”, matiza Fernando. Se compone de 35 kg de silo de maíz, 15 kg de silo de hierba y 8 kg de concentrado, ya que “además, comen alrededor de 5,5 kg de pienso en el robot”.

Esta alimentación, con doble distribución diaria en verano, responde a la mayor necesidad nutricional de las vacas durante los meses cálidos: “Siempre comen un poquito más. Estábamos haciendo 3.800 kg y casi no llegaba, por eso empezamos a hacer mañana y tarde, 2.000 kilos por la mañana y 2.000 por la tarde”, describe Fernando, revelando cómo adaptan la alimentación para mantener una producción constante y alta durante todo el año.

En el caso de las vacas secas y las novillas, la dieta es diferente pero igualmente cuidada, pues están comiendo hierba seca, pienso y melaza.

Por su parte, la atención a la recría es meticulosa, con especial cuidado durante las primeras fases de vida: “Las terneras, cuando nacen, se alimentan de leche y, a partir de los primeros días, ya tienen pienso y agua a disposición. A los 60 días comenzamos el destete según cómo vaya la becerra”. A partir del destete, comen pienso a discreción y hierba seca; en el siguiente lote, continúan con la hierba seca y el pienso solo se les da por la mañana y por la tarde y, seguidamente, ya pasan a la ración de novillas.

Sobre la alimentación, el ganadero lucense subraya la prioridad sobre la calidad: “No intentamos abaratar la alimentación, hacemos lo que nos parece mejor para las vacas”. Esta filosofía demuestra una apuesta clara por la salud y la productividad animal antes que por los ahorros inmediatos.

Con respecto al cultivo de forrajes, Pedro y Fernando trabajan alrededor de 30 o 32 hectáreas, en las que combinan cultivos de maíz y raigrás. “Este año sembramos 14 hectáreas con rotación de maíz y raigrás, y el resto solo con raigrás”, comenta Fernando.

Para la conservación de la hierba se decantan por el uso de la técnica de ensilado en pacas redondas: “Llevamos seis o siete años ensilando todo así. Es como abrir un silo nuevo cada día y podemos ir gastando por parcelas, dependiendo de la calidad de la hierba. Este año usamos film de dos colores para diferenciar los cortes”.

El cultivo y la cosecha son labores que realizan ellos mismos en su mayor parte con su maquinaria. “Solo pagamos para sacar el purín, echar el abono o realizar la cosecha del maíz, el resto es todo propio”, cuenta.

El ciclo del maíz es otro aspecto importante, adaptado al clima y a las condiciones locales. “Estamos sembrando un ciclo 400. Sembramos normalmente en el mes de mayo y recogemos a finales de septiembre”, señala valorando los desafíos climáticos: “Si el verano es muy caluroso y seco, hay que ensilar antes porque, si se seca mucho, el maíz es paja, y no queremos tener un forraje muy seco”.

Su estrategia es aprovechar lo que la tierra y el clima les ofrecen para garantizar una alimentación óptima y constante, con una combinación de cultivo propio y complementos que aseguren buenas producciones: “No reparamos en abaratar el coste de la alimentación, sino en hacer las cosas bien para conseguir lo mejor para nuestras vacas”. Para el manejo de los forrajes y el diseño de las raciones cuentan con el asesoramiento técnico de Ángel Ávila.

Ángel Ávila, asesor de Alimentación en Casa do Rego

 

“Cuando conseguimos maíces con buena digestibilidad tanto de fibra como de almidón, no solo mejoramos la producción sino también los sólidos”

¿Desde cuándo trabaja con Casa do Rego?

Comencé a colaborar con ellos entre 1994 y 1995. La granja funcionaba bajo el sistema canadiense, con vacas amarradas que salían ocasionalmente a pastar. Empecé haciendo ajustes en la ración. Los actuales propietarios, Fernando y Pedro Rego, eran aún adolescentes, y quienes gestionaban la explotación eran sus padres. Por entonces, tenían unas 25 vacas y el manejo era laborioso.

¿Cómo ha evolucionado la granja desde entonces?

El cambio fue radical cuando se trasladaron a las nuevas instalaciones con cubículos y sistema robotizado. La transformación fue impresionante: pasaron de producciones de 25-30 litros a picos de 50-51 litros por vaca, manteniendo, además, excelentes calidades, lo cual es fundamental para su cliente actual, Entrepinares.

¿En qué consiste su asesoramiento?

Principalmente, en analíticas de ensilados y ajustes de alimentación. Uno de los cambios clave fue recomendarles que ensilaran el maíz más verde, lo que mejoró significativamente la aceptación del robot por parte de las vacas. A día de hoy, el manejo está tan optimizado que, a veces, mi visita es más para tomar un café que para resolver problemas.

Además, desde hace tres años trabajamos con lactaciones prolongadas: inseminamos mucho más tarde, porque no tiene sentido inseminar a una vaca a 60 días cuando está produciendo 60 litros de leche, y conseguimos lactaciones de hasta 30.000 litros con un solo parto. Así, obtenemos lactaciones largas, menos partos, menos problemas sanitarios y más tranquilidad para el ganadero.

¿Cuál es el objetivo de la ración actual?

Buscamos el máximo de producción, grasa y proteína. Entrepinares premia por sólidos, así que es una prioridad. En 2024 lograron medias de 15.479 kilos por vaca con 3,82 % de grasa y 3,37 % de proteína, aunque en los meses de más calidad aún mejoran estos datos. También tienen recuentos celulares muy bajos, lo cual confirma el buen manejo.

¿Cómo influye el sistema de ordeño robotizado en la alimentación?

Permite una alimentación de precisión, adaptada a cada vaca, lo que ayuda a aprovechar al máximo su potencial genético.

¿Qué importancia tienen las calidades de los forrajes?

Fundamental. Siempre explico que no se trata solo de almidón o kilos de materia seca, sino de digestibilidad. Cuando conseguimos maíces con buena digestibilidad tanto de fibra como de almidón, no solo mejoramos la producción sino también los sólidos. Además, todo esto favorece que las vacas asistan al robot. Si el alimento no se digiere bien, las vacas rumian durante horas sin moverse del cubículo.

¿Cómo gestionan el ensilado de hierba?

Antes usaban silo en pila, pero las condiciones meteorológicas de Galicia no siempre ayudan. Ahora, optan por ensilado en bolas, lo cual les permite trabajar en días buenos sin depender de maquinaria externa. A pesar de ser un poco más caro, conservan mejor el forraje, reducen problemas como la mamitis y clasifican las bolas según la calidad, lo que les permite hacer mezclas ajustadas a diario.

¿Están intentando mejorar algún aspecto más?

Sí. El objetivo es aumentar aún más la grasa y la producción por vaca. La idea es producir más con el mismo número de animales, lo que mejora la sostenibilidad y reduce la huella de carbono.

¿Por qué considera importante el asesoramiento técnico?

Porque siempre hay novedades. Un ejemplo reciente es la sustitución del ácido palmítico por isolicitinas para aumentar la grasa sin afectar la percepción del consumidor. El palmítico ya no tiene buena imagen, así que reducimos su uso de 300 a 100 gramos y optamos por tecnologías más sostenibles y eficaces. En Casa do Rego siempre están abiertos a innovar y eso facilita mucho mi trabajo. 

LACTACIONES PROLONGADAS

La reproducción y la selección genética son dos piezas fundamentales en el funcionamiento de la granja de Fernando y Pedro, y las abordan con una estrategia que combina planificación, experiencia y datos precisos.

La reproducción de las novillas comienza alrededor de los 15 meses, siempre que estén en condiciones óptimas. “A veces, si tenemos muchas novillas para inseminar todas juntas, retrasamos algunas en función de su estado y de su tamaño”, puntualiza. En el caso de las vacas en producción, se decantan por lactaciones prolongadas: “Hasta los 150 días posparto no inseminamos ninguna vaca y, en algunas muy productoras, esperamos incluso hasta los 200 días. Así les damos tiempo a recuperarse”.

La granja cuenta de esta manera con un intervalo entre partos de alrededor de los 490 días, con medias de inseminaciones por preñez de 1,6 a 1,8 en las novillas, y entre 2,5 y 3 en las vacas adultas. El manejo de la fertilidad se basa en un control visual del celo, apoyado por la información que ofrece el robot de ordeño. En casos puntuales, recurren a la sincronización o a tratamientos hormonales, según criterio veterinario.

La decisión de continuar inseminando una vaca está ligada a su edad y rendimiento. “A partir del tercer parto, si la vaca empieza a dar problemas de fertilidad o mamitis, prolongamos esa lactación y va para matadero. Tenemos mucha recría, así que entra una novilla en su sitio y listo”, acepta Fernando. Mantienen en el establo a las mejores, pero “en quinto parto ya no inseminamos prácticamente a ninguna, salvo excepciones muy destacadas”.

En los últimos años, la granja ha aplicado sistemáticamente bolos de fertilidad en vacas con antecedentes problemáticos. “Creemos que ayudan y, como la fertilidad aquí es bastante buena, podemos aplicarlos siempre que lo vemos necesario”, cree.


  “Los toros que más me gustan son los equilibrados, con buenas ubres, buenas patas e importantes kilos de leche”

 

PARA LA MEJORA GENÉTICA: CRITERIOS CLAROS

La estrategia reproductiva se complementa con un enfoque muy definido en la mejora genética. Desde 2016, la granja está genotipada al 100 %, lo que permite hacer una selección precoz y eficaz. “La genética ayuda mucho a mejorar el rebaño, pero lo más importante es tener los criterios claros. A mí me gusta que las vacas den leche, pero también que tengan buenas ubres y sean morfológicamente correctas. Si tienen buena morfología, el robot también funciona mejor”, resume.

La selección de toros se hace combinando datos de producción y tipo. “Los toros que más me gustan son los equilibrados, con buenas ubres, buenas patas e importantes kilos de leche”.

Desde 2022, todas las vacas de la granja son hijas de toros de Xenética Fontao. “Podría decir que más del 95 % de las vacas actuales vienen de toros de Fontao y, si miramos los ascendientes, superamos el 90 %”, confirma.

Fernando es partidario de los toros genómicos y de utilizar muchos por campaña: “El toro probado responde a los criterios de hace cuatro años. El genómico representa lo que se busca hoy”. Aun así, también repite con toros probados que le han dado buenos resultados.

Otro punto fundamental en el plan genético de Casa do Rego es el uso de semen sexado. “En novillas ponemos prácticamente todo sexado”, remarca Fernando destacando que esta práctica les permite controlar mejor el número de hembras disponibles para la recría. En las vacas adultas también se utiliza, pero con más selectividad: “Si tenemos una vaca buena, con genética interesante y buenas calidades, pongo sexado las dos primeras inseminaciones. En las vacas más normales, optamos por semen convencional y en las que menos me gustan, cruzamiento ya de primeras”. Esta planificación les permite equilibrar la producción de terneras sin generar un exceso de recría y, al mismo tiempo, mejorar el perfil genético del rebaño.

Para estos cruzamientos, combina diferentes razas como belga, limusina o rubia gallega, según necesidades. “No utilizo un solo tipo de raza, voy poniendo lo que tengo disponible. Todo va para venta”.

Comercializa novillas y vacas principalmente a través de las subastas organizadas por Africor Lugo y también a clientes particulares, con el objetivo de mantener el equilibrio en el número de vacas en ordeño, pues “queremos estar siempre entre las 60 o 65 en el robot”. Aun así, reconoce que no siempre es fácil cuadrar oferta y demanda al mismo tiempo, y señala que ahora es una buena época: “Hay más movimiento tanto de animales para vida como para matadero y estamos manejando buenos precios”.


“Estamos en una época dorada, la leche está bien pagada, la carne también y la recría tiene buen precio”

PENSANDO EN UN SEGUNDO ROBOT

Cuando en 2012 pusieron en marcha la nueva nave de la granja, Fernando y Pedro tomaron una decisión que marcaría un antes y un después en su forma de trabajar: la robotización del ordeño. “En aquel entonces estaba controlando granjas en Africor Lugo con robots y me gustaba mucho el sistema, así que apostamos por él desde el principio”, recuerda Fernando. El cambio fue radical, ya que pasaron de un establo canadiense con circuito de ordeño a unas instalaciones con cubículos y robot de ordeño.

Hoy en día, las vacas hacen una media de entre 2,5 y 2,8 ordeños al día, dependiendo de la época del año. El sistema funciona mediante collares que permiten la identificación individual de cada animal y controlan su actividad. Desde hace cuatro años, emplean un sistema de tráfico guiado con las vacas, que facilita el acceso al robot en función de su necesidad de ordeño. “Las vacas circulan muy bien y hay mucha menos intervención manual. Agiliza el trabajo y nos permite detectar cualquier problema de producción o salud de forma inmediata”, explica.

La implantación del tráfico guiado nació de una necesidad: “Un año cosechamos un maíz muy seco y las vacas no querían entrar en el robot. Teníamos que empujarlas mucho y decidimos cambiar el sistema”, aclara. Hoy, considera que el robot es “el sistema ideal para una explotación familiar”, ya que ofrece libertad de horarios sin perder control sobre el rebaño. La tecnología permite detectar desviaciones de producción, mamitis y otros problemas de manera automática. “Eso sí, al no hacer el ordeño manual, puedes dejar pasar detalles si no estás pendiente de las alertas, pero es un sistema muy completo”, añade.

Desde 2015, Casa do Rego vende toda su leche a la quesería Entrepinares. Esto influye también en la selección de las vacas, ya que deben primar los niveles de grasa y proteína. “A veces descartamos vacas buenas porque no tienen los valores adecuados para este tipo de industria. Pagan un poco más por las calidades y eso nos lleva a seleccionar en ese sentido”, razona el ganadero. Actualmente, reciben 0,48 €/litro, con primas adicionales de 5 euros por tonelada a partir de 3,80 % de grasa y de 8 euros por tonelada a partir de 3,20 % de proteína.

Mirando al futuro, Fernando y Pedro contemplan la posibilidad de instalar un segundo robot. “No sería para ordeñar 120 vacas, sino para tener más capacidad de maniobra, sobre todo cuando coinciden muchas novillas a punto de parir”, especifica. Esta opción también les permitiría aliviar la presión diaria y ganar tiempo libre: “Si tienes dos robots con 45 o 50 vacas cada uno, las exigencias no son las mismas. No tienes que salir corriendo de casa si hay una alarma”.

Con todo, es optimista con el momento actual del sector: “Estamos en una época dorada, la leche está bien pagada, la carne también y la recría tiene buen precio.” Eso sí, advierte de un problema estructural que se mantiene, como es la falta de mano de obra. “Por eso se automatiza tanto, porque no hay gente para trabajar. Hoy, o te adaptas a lo que tienes o estás vendido”, alerta.

Su estrategia es clara: tecnología, control y autonomía como camino de futuro.