Durante el evento, donde tuvimos la oportunidad de conversar con algunos ponentes, quedó patente que el ordeño automatizado combinado con el tráfico libre se posiciona como una de las soluciones más eficaces para mejorar la productividad, el bienestar animal y la organización del trabajo en ganaderías de gran tamaño.
Un modelo orientado a rendimiento, bienestar y eficiencia
Steven Lorent, responsable de ventas del clúster Francia-Iberia de Lely, explicó que la compañía cuenta ya con 482 granjas XL en todo el mundo, de las cuales un 25 % supera los 45 kg de leche por cabeza al día. Este rendimiento está directamente ligado al modelo de manejo basado en el tráfico libre.
“Con el tráfico libre la vaca decide cuándo comer, descansar u ordeñarse, lo que reduce el estrés, mejora la salud y el bienestar y aumenta la producción”, destacó. Además, subrayó el impacto positivo en la organización de las tareas: el robot funciona las 24 horas, lo que permite que al iniciar la jornada gran parte del trabajo esté ya realizado.
Este sistema también disminuye la necesidad de mano de obra dedicada al movimiento de animales, ya que las vacas acceden de forma autónoma al ordeño. Según Lorent, el crecimiento del clúster en España, Francia y Portugal confirma la fuerte demanda de esta tecnología, especialmente en el contexto español, donde el modelo XL encaja con la evolución de las granjas.
Entender a la vaca, clave del éxito
Gumersindo de la Riera, veterinario, incidió en la importancia de interpretar el comportamiento animal para optimizar el sistema: “Escuchar a las vacas significa entender qué necesitan y comprender si el manejo es correcto”.
El experto resaltó que el robot aporta una gran cantidad de datos, pero su valor depende de una correcta interpretación y adaptación al ganado. En este sentido, el tráfico libre permite que las vacas dediquen más tiempo a actividades naturales que favorecen su bienestar y productividad.
De la Riera fue claro al comparar sistemas: “No veo ventajas en modelos sin tráfico libre, donde se interrumpe el descanso y se concentra a los animales. Con el robot, el tiempo de ordeño se reduce a unos 20-30 minutos y se integra en su rutina diaria”.
Datos, nutrición y manejo, pilares del sistema
Ángel Ávila, veterinario especializado en nutrición, enumeró tres factores clave para lograr altas producciones: ordeño, camas y alimentación. En su opinión, la robotización posibilita un control exhaustivo del negocio gracias a los datos generados.
“Las granjas robotizadas ofrecen tranquilidad a las vacas y permiten optimizar el rendimiento. El tráfico libre favorece que el animal se comporte de forma natural: come, descansa y se ordeña cuando quiere”, señaló. Ávila añadió que este sistema fomenta un entorno sin estrés, fundamental para alcanzar altos niveles productivos.
Por su parte, David García Torres, veterinario, recordó la evolución del sector desde los primeros robots instalados en Cataluña, cuando apenas existía conocimiento técnico. Actualmente, considera esencial adaptar la tecnología a los objetivos de cada ganadero y a su sistema de alimentación.
“El bienestar es leche y la leche es negocio”, resumió. García Torres remarcó, además, el papel clave de los asesores en integrar el ordeño robotizado con el manejo global de la ganadería.
Cal Espinal, un ejemplo de granja XL con tráfico libre
La visita a Cal Espinal permitió comprobar en campo los resultados del modelo. Joan Angrill, propietario, valoró muy positivamente la implantación del sistema: “No esperábamos un cambio tan favorable, en especial en la tranquilidad de las vacas, que se traduce en más producción”.
Las vacas en la zona robotizada alcanzan los 44 litros por día, frente a los 36 del resto de la explotación. Angrill anotó que la elección del tráfico libre fue clave para evitar que los animales permanecieran de pie largos periodos.
José Alberto Sicilia, veterinario responsable de Cal Espinal, expuso que la robotización no consiste en sustituir personas, sino en mejorar la eficiencia del trabajo: “Los robots aportan regularidad y el personal se centra en supervisar y optimizar procesos”.
Actualmente, trabajan con una ratio de 1,2 personas para 8 robots y 370 ejemplares, lo que reduce la competencia entre animales y mejora el flujo hacia el ordeño. Sicilia también apuntó la desaparición total de accidentes y la mejora en el bienestar, al evitar desplazamientos largos: “La vaca ya no recorre kilómetros, sino apenas unos metros hasta el Astronaut”.
César García, veterinario especialista en nutrición, añadió que la alimentación es determinante en este sistema: “La clave está en el comedero. Raciones digestibles favorecen el tránsito y estimulan el paso por el robot”.
La adaptación al sistema fue rápida y los resultados positivos se consolidaron en poco tiempo. De cara al futuro, Angrill apuesta por robotizar completamente la explotación, en un contexto donde la disponibilidad de mano de obra es cada vez más limitada.
Fuentes del Tajo, alta producción con robotización
Otro ejemplo reseñable es Fuentes del Tajo, donde Miguel Ángel Sáez (propietario) y Gabriel Bogdan (encargado) gestionan 620 vacas con 10 robots Lely. La producción media alcanza los 48,7 kg por res al día, con 2,6 ordeños diarios.
Sáez señaló que la robotización implica un cambio estructural importante, pero puso de manifiesto la evolución positiva del sistema en los últimos años: “Estamos en el camino para que este modelo sea el referente del sector”.
Bogdan puso el foco en el factor humano: “El personal debe estar preparado para garantizar el bienestar animal. La estabilidad del equipo se refleja directamente en la producción”.
Ambos coincidieron en que el objetivo final es ofrecer un producto de calidad, respaldado por un manejo que prioriza el cuidado de los ejemplares.