La InLac solicita máxima transparencia en la indicación del origen de la leche y responsabilidad en las prácticas comerciales

La InLac solicita máxima transparencia en la indicación del origen de la leche y responsabilidad en las prácticas comerciales

La Organización Interprofesional Láctea (InLac) expresa su preocupación ante la presencia en el mercado de productos lácteos cuya presentación comercial podría inducir a confusión sobre el origen real de la leche utilizada. Según han alertado entidades como Cooperativas Agro-alimentarias, en algunos lineales se han detectado envases que incorporan referencias gráficas, geográficas o simbólicas tradicionalmente asociadas a zonas productoras españolas, mientras que el etiquetado señala como origen de la leche la "Unión Europea"

InLac recuerda que, de acuerdo con la normativa vigente, la declaración del origen de la leche es obligatoria. En concreto, el Real Decreto 1181/2018, en vigor desde enero de 2019, obliga a los fabricantes de leche y productos lácteos a informar a los consumidores acerca del origen de la leche empleada como ingrediente en su elaboración. Esta normativa se aplica a la leche de vaca, cabra y oveja, así como a aquellos alimentos que contengan más de un 50 % de leche como ingrediente, como leche, nata, mantequillas, quesos, yogures o leches fermentadas. En estos casos, debe indicarse el país de ordeño y el país de transformación.

La indicación del origen debe ajustarse a una de estas dos opciones: "España", cuando toda la leche procede de granjas españolas, o "Unión Europea", cuando la leche o las mezclas de leche vienen de uno o varios Estados miembros distintos de España.

En este contexto, InLac anima a los consumidores a comprobar el origen de la leche reflejado en el etiquetado, como un elemento clave en sus decisiones de compra. Este gesto contribuye a respaldar al sector ganadero español, favorecer la continuidad de la actividad en el medio rural y apoyar la cohesión territorial, así como el relevo generacional.

Por último, InLac insta a todos los agentes del sector a garantizar prácticas comerciales alineadas con los principios de transparencia y lealtad, a cumplir el marco regulatorio de la cadena alimentaria y a evitar actuaciones que puedan generar desequilibrios o confusión en el consumidor. Asimismo, solicita al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) que refuerce la vigilancia del mercado para asegurar su correcto funcionamiento y preservar el tejido productivo nacional.