El 24 de octubre, el Consejo Portugués de Salud de la Ubre (CPSU) organizó en Póvoa de Varzim, distrito de Porto, su Conferencia Anual. El evento, que alcanzó su décima edición, reunió a especialistas internacionales con el objetivo de ampliar conocimientos acerca de la salud de la ubre. El estrés animal y la optimización del ordeño fueron dos de los puntos más analizados.
Bioseguridad
La primera de las ponencias corrió a cargo de Tiago Tavares, que se centró en la bioseguridad. El experto en calidad de leche insistió en que “la prevención no es un coste, sino una inversión esencial para la sostenibilidad y la rentabilidad de las ganaderías”.
Denunció la falta de cultura biosegura en el sector lácteo. “No se trata de productos caros ni de recetas universales, sino de coherencia, constancia y observación. Mantener silos cerrados, evitar aves y roedores, limpiar pasillos y manejar correctamente a los terneros son acciones tan preventivas para la salud de la ubre como el uso de desinfectantes”.
Vertebró su exposición en la preparación del ordeño, predipping, y la desinfección posterior, post-dipping, los dos pilares de la prevención de mastitis. Señaló que el objetivo principal es obtener pezones limpios, secos y desinfectados, y una vaca estimulada para liberar leche rápidamente.
Respecto al ordeño automático identificó dos grandes debilidades en la actualidad: por una parte, la preparación, en el caso de que las vacas no estén tan limpias como debieran; por otro lado, la posible mayor propagación de una enfermedad al ordeñar la misma máquina a un gran número de ejemplares.
Estrés e inmunidad
A continuación, el veterinario Oriol Franquesa ofreció una doble conferencia, antes y después del café. En primer lugar se centró en el estrés y la inmunidad; luego, expuso los desafíos nutricionales en el estado sanitario de la ubre. “Ambos son temas complicados porque no disponemos de indicadores”, anticipó.
Presentó el estrés como una respuesta evolutiva útil, cuyo problema radica en su cronicidad. “El agudo moviliza energía y permite sobrevivir; en cambio, el crónico activa el cortisol, que reduce el consumo y apaga funciones que causan inmunosupresión, mastitis secundarias y problemas reproductivos”.
Para este profesional los factores críticos más relevantes en vacas de alta producción son el estrés térmico, la sobredensidad, el diseño inadecuado de instalaciones, el confort durante el ordeño y la espera, el transporte y los cambios de grupo, además del secado y el destete.
“La observación es la base del diagnóstico”, apuntó, ya que los rumiantes mostrarán de alguna manera si el entorno no les gusta. Prudente ante otras fórmulas existentes, prefiere invertir primero en manejo, ventilación y agua limpia.
En lo tocante a los desafíos alimentarios, recordó que la nutrición es el soporte del sistema inmunitario. “Las vacas de altísima producción exigen una dieta equilibrada para sostener su rendimiento, pero también la defensa inmunológica. Deficiencias en vitamina E, selenio, cobre o zinc reducen la capacidad de respuesta frente a infecciones intramamarias”.
En su intervención, Franquesa defendió el trabajo en equipo, así como un enfoque basado en inspección visual, temperatura y olor más que en analíticas teóricas: “Controlar la temperatura de la mezcla en el pesebre, entre 20 y 25 ºC es un punto práctico crucial”, recalcó.
Análisis de datos
La última exposición de la mañana fue impartida por Lorena Nodar, especialista en salud mamaria y análisis de datos, que se adentró en la interpretación de la información para controlar la mastitis bovina. “Los datos en una granja son verdades parciales, solo al integrarlos vemos la realidad”. El eje de su exposición fue una granja de 1.500 vacas en Canadá, que experimentó un incremento del recuento celular somático tras ampliar su rebaño.
Comentó que, “a primera vista, los registros clínicos eran buenos, pero el control lechero revelaba una epidemia silenciosa de infecciones subclínicas, sobre todo en novillas”.
Según su criterio, el error común es centrarse solo en las mastitis clínicas porque son visibles y costosas en el corto plazo, mientras que las subclínicas pasan desapercibidas, pero reducen la producción y perpetúan los contagios.
Puso en valor la revisión regular y continua del control lechero y advirtió que “si las mastitis aparecen en los primeros 30 días de lactación, el problema se origina en el secado o el preparto; si surgen en mitad o final de lactación, suelen ser ambientales o de contagio entre vacas, y, si afectan más a las primíparas, hay deficiencias en la recría o en la gestión de las novillas”.
La oradora abordó después la vacunación como parte del control integral, no como sustituto del manejo: “Vacunar sin mejorar el ambiente no sirve. Si eliminas un patógeno y el entorno sigue sucio, otro ocupará su lugar”, avisó.
Ordeño
Por su parte, Tom Greenham también expuso dos conferencias compatibles, pero separadas en el tiempo. Para comenzar, profundizó sobre los robots y su adecuación según el rebaño; posteriormente, se centró en la eficiencia y optimización del ordeño. Entre ambas charlas, José Guilherme intervino para presentar una ponencia en la que tuvieron protagonismo los pequeños rumiantes.
Greenham, especialista en la salud de la ubre y la optimización de las máquinas de ordeño, remarcó la importancia de la pezonera como elemento fundamental y la necesidad de que su diseño debe adaptarse rigurosamente al tipo de pezón predominante en el rebaño.
Aprovechó para explicar que el ordeño no solo depende del vacío y de la pulsación, sino que intervienen otros elementos como interacción dinámica entre la forma del pezón, el material de la pezonera, la forma del cañón, la profundidad de la boquilla y el vacío real presente en la boca de la pezonera.
“La eficiencia en un sistema de ordeño consiste en obtener la máxima productividad con el mínimo gasto necesario para conseguir leche vendible en el menor tiempo posible. El robot es una parte del sistema. La eficiencia depende tanto de la fisiología de la vaca como del diseño del manejo”, explicó.
El encuentro finalizó con una sesión abierta al debate entre los participantes, en el cual se analizaron temas como la comunicación entre el personal de la granja, la importancia del impacto de la asesoría en la calidad de la leche y la idea de generalizar o no los mismos índices en salud mamaria en todos los países.