¿Cómo puede influir la guerra de Irán en el precio y la disponibilidad de fertilizantes?

La guerra en Irán apunta a que impactará de lleno en la campaña de maíz y ya empieza a trasladar incertidumbre al mercado de los fertilizantes. El sector observa con preocupación el encarecimiento de las materias primas, el impacto sobre la logística internacional y el riesgo de que, si el conflicto se prolonga, puedan surgir problemas de suministro en las próximas semanas.

Catalina López, de Fertinagro, advierte de la fuerte dependencia exterior en productos clave para la fabricación de fertilizantes y subraya el peso de Oriente Medio en el abastecimiento de urea, azufre y amoníaco. En este contexto, señala que las dificultades de tránsito por el Estrecho de Ormuz están complicando la llegada de materia prima a España y ponen en duda que pueda completarse la campaña con normalidad.

En la misma línea, Alexandre Paz, de Fertiberia, destaca que el conflicto está bloqueando rutas estratégicas y encareciendo tanto la energía como las materias primas. A su juicio, si la situación se mantiene en el tiempo, el mercado podría enfrentarse incluso a escasez de suministros, por lo que recomienda adelantar compras para evitar nuevas subidas de precio y posibles roturas de stock durante la campaña.

Desde Galical, Iago Domínguez introduce un matiz importante: en su caso, la caliza se produce localmente y no depende de la importación, pero aun así la guerra sí repercute de forma clara a través de los costes energéticos. Petróleo, electricidad y mercados de materias primas, explica, se han visto tensionados desde el inicio del conflicto.

Rodrigo Ardura, de Timac Agro, pone el foco en la inestabilidad internacional y en el papel de grandes zonas productoras como Oriente Medio, India y Pakistán en el suministro de materias primas como la urea, una de las más utilizadas. Según apunta, ese escenario ya se está traduciendo en un aumento de costes, aunque en su empresa aseguran haber previsto suficiente acopio para afrontar la campaña con estabilidad y mantener los precios a sus clientes.

También Laura Vázquez, de Delagro, considera que el primer efecto del conflicto es una subida de precios ligada a la incertidumbre del mercado. Sin embargo, avisa de que, si la guerra se alarga, el problema podría ir más allá y derivar en desabastecimiento de algunas materias primas, con un nuevo repunte de precios. Por ello, insiste en la importancia de planificar con tiempo las necesidades de abonado.

Desde Aresa, José Manuel Sánchez recuerda que parte del gas utilizado para producir fertilizantes procede de esta área geopolítica, de modo que cualquier alteración en el transporte o en el suministro acaba teniendo reflejo en los costes. Esa tensión internacional, señala, puede terminar repercutiendo directamente en el precio que paga el agricultor en el campo.

Por su parte, Alberto Quiñoy, de Soaga, asegura que el impacto ya se está notando especialmente en los fertilizantes nitrogenados, muy vinculados al gas y sometidos además a una fuerte demanda. Aunque por el momento no aprecia graves problemas de disponibilidad, sí reconoce que en el sector empieza a hablarse de una posible pérdida de oferta si la situación empeora.

En conjunto, las empresas coinciden en una idea central: el conflicto en Irán ya está presionando los precios y añade un factor de incertidumbre en un momento clave para la campaña de maíz. Por ahora, el mercado sigue funcionando, pero el temor a nuevas tensiones en el suministro lleva al sector a insistir en la planificación y en la anticipación de las compras como mejor herramienta para esquivar futuras complicaciones.

La situación, en cualquier caso, sigue en evolución y cambia a diario: sin ir más lejos, la semana pasada Irán planteó la posibilidad de permitir el paso de buques “no hostiles” por el estrecho. Por otra parte, para paliar el impacto en los bolsillos de los españoles, el Gobierno aprobó un real decreto-ley de medidas extraordinarias para hacer frente a las consecuencias de la guerra. Entre los insumos beneficiarios, se encuentran los fertilizantes: todos agricultores los que estén dados de alta en los registros de explotaciones agrarias (reciban o no ayudas de la PAC) podrán percibir esta ayuda, cuyo presupuesto asciende a 500 millones de euros.