Veterinarios alertan ante la Inlac de la situación de la atención clínica en ganaderías de leche por falta de relevo y burocracia

Veterinarios alertan ante la Inlac de la situación de la atención clínica en ganaderías de leche por falta de relevo y burocracia

Una delegación de veterinarios de distintas regiones de España se ha reunido con los responsables de la Inlac, la organización interprofesional que representa los intereses del sector lácteo, para trasladar la grave situación que atraviesa la profesión veterinaria en el ámbito de la producción lechera.

La delegación estuvo formada por José Luis Benedito, docente, investigador y presidente del Colegio de Veterinarios de Lugo, provincia líder en producción de leche de vaca; Juan Antonio de Luque, veterinario clínico y presidente del Colegio de Veterinarios de Málaga, primera en producción de leche de cabra; y Alfonso Raffin, en representación de las empresas de servicios y productos agroalimentarios. La recepción fue encabezada por el presidente de la Inlac, Javier Roza, y la directora gerente, Nuria Mª Arribas.

Durante la reunión, los veterinarios trasladaron al sector la creciente desmotivación y escasez de profesionales en las especies ganaderas de leche, debido a la falta de herramientas, condiciones laborales adversas y carga burocrática creciente. La figura del veterinario rural autónomo está desapareciendo en buena parte de Europa, y países como Francia y Reino Unido llevan años contratando a recién licenciados españoles ante la falta de personal.

Además de la fuga de profesionales al extranjero, también se está produciendo un abandono del medio rural hacia otros sectores o hacia empresas del ámbito agroalimentario, motivado por accidentes laborales, enfermedades, falta de descanso, y una notable inseguridad jurídica y económica. La situación se ha visto especialmente agravada con la entrada en vigor del Real Decreto 664/2023 sobre el uso de medicamentos veterinarios, que impone restricciones al uso de medicinas y obliga a los veterinarios a una intensa labor administrativa a través de la aplicación PRESVET.

Las consecuencias de esta crisis son especialmente duras para las explotaciones familiares, que cada vez encuentran más dificultades para acceder a servicios veterinarios, o deben afrontarlos a un coste muy elevado. A ello se suman gastos extra derivados de desplazamientos para adquirir medicamentos, ya que los veterinarios han dejado de poder entregarlos directamente durante la visita a la granja.

Todo esto ocurre en un momento de alta sensibilidad sanitaria, con el aumento de patologías —muchas de ellas zoonóticas— vinculadas al cambio climático, la globalización comercial y el crecimiento de las explotaciones. Estas enfermedades suponen una amenaza tanto para la continuidad del sector como para la confianza del consumidor.

La delegación veterinaria agradeció la disposición de la Inlac para escuchar sus preocupaciones y acordó mantener abiertas las vías de diálogo. Además, ofreció su colaboración como interlocutor técnico a lo largo de toda la cadena láctea y como agente de divulgación científica sobre los beneficios del consumo de leche y la importancia ecológica y alimentaria de los rumiantes domésticos.