La ADSG Terras do Queixo, de Arzúa, comenzó a organizar en la primavera de 2024 un proyecto liderado por su responsable, Margot García, que consiste en embellecer las ganaderías de la zona con jardines y murales, principalmente. Un año después, la iniciativa avanza y ya se pueden observar los primeros resultados en varias de las granjas que se han sumado a esta propuesta. Más en Vaca Pinta 53.
Margot García lleva ya veinte años ejerciendo como veterinaria en la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG) de Arzúa, desde sus inicios. Hace poco más de un año se le ocurrió que podrían hacer algo más en las granjas de la localidad, aparte de las labores sanitarias: “Tenemos la suerte de que el estado sanitario de nuestras ganaderías está bastante controlado y va bien; entonces tenía tiempo para dedicárselo a otros aspectos, y buscaba un estímulo nuevo para los ganaderos, que llevan muchos años con la ADSG y todo se ha vuelto muy rutinario”, explica García.
Su idea se basó en dedicar pequeños espacios de las explotaciones ganaderas a jardines. El Ayuntamiento decidió ayudar en la adquisición de las plantas. Además, se sumó el IES de Arzúa: el alumnado del ciclo de FP Básica en Agrojardinería ayudó en la mejora paisajística y el ajardinamiento en cuatro granjas, realizando labores de limpieza, colocando malla anti-hierbas y piedra decorativa, plantando, etc. Por otra parte, un grupo de estudiantes de 1.º y 2.º de la ESO del club de ciencias decoraron un muro en una de las granjas.
Cuando Margot escribió en el grupo de WhatsApp que tienen de toda la ADSG para informarles sobre el proyecto, en apenas diez minutos ya se ofrecieron alrededor de siete voluntarios, así que comenzaron a trabajar. “Veo que se animan y que vamos teniendo más ganaderías que nos piden ayuda, y otras con las que estamos a la espera de empezar, pero que están pendientes de terminar obras. El proyecto tuvo éxito desde un principio y espero que siga creciendo”, expone la veterinaria de la ADSG.
Los motivos por los que Margot decidió montar esto son acondicionar las granjas y cambiar su aspecto, liberar áreas en las que se acumulan restos —para que no se perciban como sitios sucios y con basura— y dulcificar los espacios de trabajo al eliminar el feísmo: “No es lo mismo que, al llegar a una ganadería, lo veas todo abandonado a que haya un poco de alegría. Las plantas ofrecen otra apariencia diferente. Casi todo se limita a limpieza, orden y, después, ya se llega al plano estético”, recalca.
Otro aspecto importante por el que puede ser beneficioso mejorar la estética de las explotaciones ganaderas es por los vecinos. El hecho de tener una ganadería cerca de un lugar residencial puede generar conflictos con los habitantes de las casas próximas: “Si intentas embellecer las granjas un poco y eliminar las partes menos bonitas, para que se vean un poco menos, y creas unas pantallas vegetales que alegren el espacio y se elimine ese impacto visual que tienen al ser construcciones muy grandes, puede ser positivo”, remarca Margot, que cree que esto podría contribuir a disminuir las protestas de los vecinos.
EL PROCESO: PASO A PASO
Una vez que los ganaderos están convencidos de que quieren hacer algo, la siguiente fase es revisar qué sitios les gustaría ajardinar y plantearse tanto la idea como el diseño. “A veces, el ganadero es el que tiene la iniciativa, pero depende del caso. Muchos me piden ayuda a mí y yo voy haciendo. El aspecto en que más les aconsejo es la elección de plantas, porque igual es algo que controlan un poco menos, pero con respecto a la piedra y al montaje lo suelen hacer muy bien”, narra Margot.
Asimismo, añade que intenta escoger “plantas que sean duras, que no necesiten mucho mantenimiento y que nos resistan el clima de aquí”. En muchas ocasiones, la veterinaria de la ADSG Arzúa también busca colocar plantas que desprendan olor. De hecho, ya han puesto varios rosales aromáticos y algunos Trachelospermum jasminoides —conocido como falso jazmín—, que se parece mucho a un jazmín y huele muy bien, aportando un aroma agradable, tal y como cuenta García. Es útil para cubrir paredes de establos y hacer algún cierre, porque es denso y se llena de flor durante todo el verano: “Esta planta triunfó mucho entre los ganaderos cuando la vieron, así que algunas, como esta, la intentamos integrar en todos los espacios”.
La iniciativa incluye, además del ajardinado y acondicionamiento de las granjas, la elaboración de murales. Aparte del que decoraron los alumnos de la ESO del IES de Arzúa, ya se pintó otro en SAT A Mella, de gran tamaño.
Los primeros negocios en unirse fueron Os Carballizos, SAT A Mella, Gandeiría Pear y Granxa Rey. Había otro que ya contaba con sus propios jardines, con lo cual la labor que tuvieron que llevar a cabo desde la ADSG no fue muy grande, pero se unió de igual modo por colaborar: se trata de A Curiscada. Más recientemente se apuntaron Ganadería Camba, Gandeiría Rialo, Granxa Figueroa y Granxa Foxado. Además, tienen a la espera a dos o tres más que están pendientes de finalizar obras y dejar sitio libre para poder empezar: “Espero que poco a poco se vayan uniendo más. A ver si a medida que se observa lo que hacemos, es posible”, declara la veterinaria.
No obstante, Margot García aclara que “quizás desde fuera parece que son pocas las que participan, pero prepararlas lleva su tiempo y vas allí muchas veces. En ocasiones, para colocar una planta ya me están llamando porque no se atreven a ponerla si yo no estoy, por si está fuera de sitio, por si queda mal… Entonces, no dispones de tiempo para todo. No me imaginaría llevando muchos proyectos a la vez. Este ritmo está bien”.
La convocatoria para los jardines se ofreció en general, a las 102 ganaderías que tiene la ADSG Arzúa a día de hoy. No hicieron mucha más publicidad que esta: “Ellos saben lo que estamos haciendo y yo tampoco insistí mucho, básicamente al no tener la capacidad de llevar a cabo muchos proyectos juntos”, argumenta García.
Es necesario que la gente que quiera empezar con esto esté dispuesta a hacer algo de verdad, porque supone bastante trabajo, ya no solo por el mantenimiento, sino por las labores previas, que deben realizarlas los propios ganaderos, tal y como anota la veterinaria. Desde la ADSG Arzúa aceptan a cualquier granja que quiera arreglar su espacio, pero siempre y cuando vean esa determinación a la hora de ponerse a ello.
SAT A MELLA
Javier Varela y Jesús Rivadulla son los propietarios de SAT A Mella, una de las primeras ganaderías que se animó a unirse al proyecto de ajardinamiento de la ADSG Arzúa, que se sitúa en la parroquia de A Mella. A mayores de los dos socios, cuentan con un empleado que les ayuda a realizar las tareas diarias.
Actualmente poseen 190 cabezas, de las cuales ordeñan a 75 en una sala de espina de pescado de 10 puntos, y el resto es recría. Hacen dos ordeños al día, uno por la mañana y otro por la tarde, con una producción de 35 litros/vaca/día. El porcentaje de grasa es de 4,20 % y el de proteína, de 3,60 %, mientras que el recuento de células somáticas lo tienen en 100.000 céls./ml.
“Es una iniciativa más, que aporta color. Tal vez hay gente que piensa que es todo estiércol y vacas, con lo cual es una forma de cambiar la imagen de las ganaderías”, opina Varela sobre la propuesta de la ADSG Arzúa. Aquí existían áreas que se adecuaban muy bien para poner jardín y plantas. En este proceso trabajó Jesús Rivadulla con la ayuda de Margot.
Adicionalmente, pintaron un mural de 30 metros de largo. Primero se hicieron labores de lavado, luego se le dieron las primeras capas de pintura blanca, con la colaboración de los estudiantes de la FP del instituto y, finalmente, lo pintó la propia Margot en apenas 15 días con la ayuda de dos amigas pintoras. Unos días después, le dieron los últimos retoques y lo rotularon. El ganadero Varela considera que quedó muy bonito.
El diseño, que decidieron Margot y sus compañeras, consiste en un paisaje, que encaja bien con el largo del mural, para llenarlo y que no se vea vacío.
SAT A Mella siempre fue una granja en la que se preocuparon por cuidar la limpieza y el orden, pero con el ajardinamiento y el mural mejoraron todavía más su imagen. “A la gente le llama la atención y nos han dado la enhorabuena. El mural es llamativo, porque pasas por la carretera y ya lo ves, pero el jardín también gusta mucho”, comenta Varela.
GANADEIRÍA PEAR
Los propietarios de Gandeiría Pear, situada en la parroquia de Brandeso, son el matrimonio Jesús Pereira e Isabel Ares; esta última se incorporó a la empresa en 2007. Tienen 59 animales, de los cuales ordeñan 36 en una sala de espina de pescado de 2x3; el resto son vacas secas, novillas y recría. Hacen dos ordeños al día con una media de producción de 24 litros por cabeza. Registran un porcentaje de grasa de 3,80 % y, de proteína, un 3,10 %, con un recuento celular por debajo de las 100.000 céls./ml.
Gandeiría Pear es ecológica: se inscribieron en el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (Craega) en 2008, y llevaron a cabo la conversión durante dos años, momento en el que comenzaron a producir en ecológico. En 2015, con otros tres amigos, se pusieron de acuerdo para poder transformar su propia leche “y ser más dueños de lo nuestro con un valor añadido”. Así pues, fundaron SAT Lactear y empezaron a producir sus primeros quesos en 2018. Después, sacaron al mercado su marca de queso ecológico, Verbas: “Lo elaboramos fresco, madurado y enmohecido. Lo hacemos en una cantidad pequeña, pero con buena aceptación y salida en el mercado. Esperamos poder aumentar algún día en cantidad”.
Con respecto al proyecto de ajardinamiento de la ADSG Arzúa, desde Gandeiría Pear admiten que les gusta tener la granja visible, bonita y lo mejor posible. “Margot nos animó. Al principio no entraba en nuestros planes, pero estamos contentos de haberlo hecho porque siempre ayuda un poco a la vista a la hora de llegar al trabajo y ponerse con las tareas”, relata Jesús Pereira. Al igual que SAT A Mella, fueron de los primeros en unirse, en la primavera del año pasado.
“Me parece una iniciativa muy buena. Todo lo que sea mejorar el aspecto de las explotaciones es maravilloso, porque sí que hay mucho abandono por nuestra parte del entorno de las granjas, y en realidad es sencillo adornarlas y mejorarlas, pero no se hace”, opina el ganadero sobre el programa que impulsaron desde la ADSG Arzúa.
En su caso, al poner una valla para cerrar la granja de los animales externos y para que los de dentro no pudieran escaparse, construyeron una solera con diversas plantas y colocaron unas trepadoras para cubrir la parte de la oficina por el interior. “Nos falta adecentarla un poco por la parte externa. Estamos viendo si podemos poner algún mural”, cuenta el ganadero.
“Cuando llega alguien de visita, siempre nos dicen lo bonito que ha quedado esto y que les encanta verlo así”, concluye Jesús Pereira.
OTROS PROYECTOS DESTACABLES
Una de las acciones más llamativas que se han hecho hasta ahora es un estanque en Os Carballizos, con nenúfares incluidos, que fue idea del ganadero: “Igual es lo que más llama la atención, porque es diferente”, apunta la veterinaria Margot.
Algunas de las granjas que están incorporando jardines, comprenden zonas muy amplias, como es el caso de Granxa Foxado, que tiene alrededor unos taludes enormes que están tratando de ajardinar. También en Ganadería Camba la obra es grande, porque están abarcando todo el perímetro y habilitando varios espacios.
LOS FRUTOS DEL TRABAJO
Margot García manifiesta que es habitual que, cuando se empieza a ajardinar, los ganaderos vayan viendo el contraste entre las áreas que están arregladas y las que no, y quieren seguir ampliando, también porque les va gustando cómo queda todo y cogen el proyecto con ilusión.
Por otra parte, gracias a la colaboración del instituto en el proyecto, una de las granjas va a recibir a un alumno en prácticas procedente de la bretaña francesa. Adicionalmente, el estudiantado del ciclo medio de Producción Agroecológica y Agropecuaria, y el de Aprovechamientos Forestales, visitó las granjas que forman parte de la iniciativa y realizó una cartografía de las mismas, además de una toma de muestras del suelo.
García creó hace unos meses una página de Facebook para ir publicando contenido sobre los trabajos que van confeccionando. La idea era dar a conocer el programa de otras formas, por ejemplo, organizando jornadas de puertas abiertas, pero hay que esperar a que los jardines avancen y crezcan un poco más: “Esto es lento. Tú plantas un año, pero igual hasta dentro de dos o tres no ves que empiezan a cubrirse los espacios. Entonces, estoy esperando la ocasión para llevar a cabo esta actividad, que sigue en mente y que es interesante para que más personas sepan que las granjas están mejorando mucho estéticamente en comparación a cómo eran hace unos años”.
En general, la iniciativa empieza a generar curiosidad tanto entre los ganaderos y vecinos del Ayuntamiento de Arzúa, como en otras localidades y municipios próximos: “Cuando estuvimos pintando el mural en A Mella, llamó gente a los ganaderos preguntando si nos dedicábamos a hacer murales, incluso de la zona de Aranga. Al estar al lado de la carretera llama la atención, es muy visible. Yo espero que esto tenga un efecto dominó y ojalá haya más personas que pongan en marcha programas similares en otros sitios. Confío, sobre todo, en la gente joven que está entrando ahora en el sector, ya que era necesario este cambio de mentalidad de lo que es el establo: no se trata solo de una explotación y de los animales, sino de todo el entorno. Embellecer un poco nuestra Galicia sería bonito, un proyecto muy chulo”, asevera Margot García, que concluye que, a pesar de que en este sector cuesta mucho comenzar nuevas acciones, ella intentará por su parte cambiar un poco esa actitud dentro de sus posibilidades.

LA LABOR DE LA ADSG ARZÚA
2005 fue el año en el que esta ADSG comenzó su andadura. Sus inicios fueron complicados, ya que muchos de los ganaderos que habían firmado para solicitar el ingreso después no querían formar parte: “Las exigencias que teníamos de la Xunta en cuanto a número de ganaderías no se correspondían con las que había”, recuerda Margot García, que tuvo que hacer por aquel entonces mucha labor de publicidad: ir a las granjas, convencer a los ganaderos para que entraran… El primer año fue muy duro, pero lograron continuar.
Al principio había bastantes problemas. Empezaron a poner en marcha la labor designada en el programa oficial de la Xunta para las ADSG y fueron integrando ganaderías que les faltaban. Se mejoró poco a poco y se evidenció un cambio importante desde sus inicios hasta ahora.
A día de hoy, con Margot trabaja otro veterinario a tiempo parcial, Juan Carlos Mesonero, que se encarga de las vacunaciones y de las desparasitaciones, mientras que del resto se ocupa ella.
La ADSG Terras do Queixo abarca únicamente el Ayuntamiento de Arzúa, con 102 granjas inscritas y un volumen de 7.600 unidades de ganado mayor (UGM).
Como ADSG, llevan la vigilancia de IBR, BVD, Neospora y Paratuberculosis. Su trabajo se basa principalmente en supervisar las explotaciones y su estado sanitario. Aparte, tienen un programa complementario, que es voluntario, y va en función de las peticiones que les puedan solicitar los ganaderos, como atender neumonías o diarreas en terneros. También ayudan en caso de que haya problemas de calidad de leche, aunque ese aspecto ya está bastante controlado. “A veces, implementamos programas con asuntos que surgen, como la fiebre hemorrágica o, por ejemplo, ayudamos con la lengua azul el año pasado. Hay aspectos que son más eventuales y otros que son fijos del programa y que hay que llevarlos siempre”, describe la responsable de la ADSG Arzúa.
“Mi objetivo como agrupación sanitaria es llegar a las granjas y poder hacer esa labor preventiva justo antes de que entren las enfermedades. Cuando tú consigues llegar a ese punto en el que sabes que se está iniciando un problema, pero que todavía estás a tiempo de atajarlo, a mí me da mucha alegría”, afirma Margot. En este sentido, añade que pretenden que todo vaya lo mejor posible, lo cual les permite tener tiempo para dedicárselo a otras iniciativas, como la del ajardinado.
En esta ADSG, el porcentaje de problemas va disminuyendo poco a poco. Por ejemplo, en IBR están con una positividad de poco más de un 1 %, con lo cual les queda muy poco por eliminar. “Una de mis metas es conseguir decir que tengo una ADSG libre de IBR. Va a ser muy difícil, porque, aunque llevamos años sin ningún foco, en cualquier momento aparece uno”, expresa.