EN LA GRANJA | SAT BUSTO CORZÓN (MAZARICOS, A CORUÑA)

Ganas de seguir creciendo todavía más

Con un rebaño que roza las mil cabezas, los cuatro socios de la SAT Busto Corzón siguen con tanta ilusión como al principio y tienen listo ya el siguiente proyecto para su ganadería, con el que cuentan mantener a unas 200 vacas más. José Manuel Fernández nos ha recibido en Mazaricos para compartir con nosotros cuáles son los puntos imprescindibles para el progreso de su negocio. 

Localización:Mazaricos (A Coruña)
N.º total de animales: 987
Vacas en ordeño: 500
Media de producción:42,5-43,5 l/vaca/día
Porcentaje de grasa: 3,70 %
Porcentaje de proteína:3,50 %
Venta de la leche: InLeit

Un equipo contento con su día a día, unas instalaciones cómodas, una buena genética en los animales y un forraje de calidad son los cuatro pilares en los que se asienta la gestión de la sociedad coruñesa SAT Busto Corzón, creada en 2005 por cuatro socios.

Cuatro personas –el matrimonio formado por Mariana Capelo y José Manuel Fernández; José Manuel Antelo y José Antonio Moledo–, procedentes de tres explotaciones familiares de la localidad de Mazaricos, sabían que para quedarse en el sector y optar a mejores condiciones de vida que las que habían vivido con sus padres tendrían que buscar una alternativa. 

“Viajamos a Francia –explica José Manuel Fernández– y vimos cómo eran las sociedades ganaderas, cómo funcionaban con los horarios y cómo su calidad personal era mucho mejor que la que nosotros conocíamos. Así, volvimos a Mazaricos con las ideas claras y convencidos de que aquello era algo que podía tener futuro”. Gracias a esta experiencia nació la SAT Busto Corzón.

Tras casi veinte años de crecimiento, cuidan actualmente de un total de 987 cabezas y para el ordeño se mueven alrededor de las 500 vacas.

En cifras de producción están alcanzando una media de 42,5 o 43,5 litros por vaca y día a lo largo de todo el año y, en cuanto a calidades, rondan el 3,70 % de grasa y el 3,50 % de proteína. 

VALOR AL EQUIPO
Además de los cuatro socios, en la ganadería trabajan otras nueve personas y “crear un buen ambiente” es uno de los objetivos de José Manuel Fernández. 

Él mismo destaca que “lo primero es poder contar con un buen equipo, que le guste lo que hace, porque en las ganaderías hay que estar los 365 días y, aunque tenemos nuestros turnos, días libres y vacaciones, alguien siempre debe estar aquí”.

“Lo primero es poder contar con un buen equipo, que le guste lo que hace, porque, aunque tenemos nuestros turnos, días libres y vacaciones,
alguien siempre debe estar aquí”

Orgulloso del grupo que han conseguido a pesar de todas las dificultades que existen hoy en día para encontrar personal, “no solo en la ganadería –señala– sino en todos los sectores en general”, reconoce que este factor les ayuda a seguir invirtiendo en mejoras y “nos anima mucho de cara al futuro”.

Ser numerosos les ha permitido organizar el trabajo para lograr los tres ordeños y están ordeñando a sus 500 vacas a las cinco de la mañana, a la una de la tarde y a las ocho de la noche. “La producción es muchísimo mayor que con dos y eso hace que la empresa sea más rentable, aún necesitando más personal”, admite el ganadero.

Ordeñan en una sala de 44 puntos, 22 de cada lado, con retiradores automáticos e identificación de los animales a través de collares. “Con ellos tenemos el rebaño totalmente controlado, en cuanto a enfermedades, actividad, rumia y celos”, resalta. 

Entre los protocolos de la rutina de ordeño, Fernández destaca el secado selectivo, con el que comenzaron a trabajar ya hace cuatro años. “Al principio –recuerda– nos daba un poco de miedo, pero el resultado es muy bueno. Las vacas están muy bien, no hay ningún tipo de problema. Además, ganamos en tranquilidad”.

AMPLITUD Y COMODIDAD 
Si para José Manuel el equipo es fundamental, las instalaciones son tanto o más, “ya que las vacas deben estar cómodas y necesitan poder moverse libremente, con buenos accesos a la bebida y a la comida”. 

La amplitud de las naves no solo mejora la calidad de vida de sus animales sino también la de los empleados, “que realizan mejor sus tareas, de manera más ágil y rápida”, asegura.

La granja se divide en dos grandes naves: una, para la recría hasta los cuatro meses, y otra, la principal, para el resto de los animales.

En la parte de recría nos encontramos a las terneras lactantes y a los terneros machos que se destinan a la venta.

En la nave principal se distinguen otras nueve zonas: novillas para inseminar, novillas preñadas, primerizas en lactación, alta producción, baja producción, posparto, preparto, secas y recría desde los 4 a los 10 meses.

En ambas han dado muchísima importancia a la ventilación de sus frisonas. “En épocas estivales, las vacas lo pasaban muy mal, no comían igual y las bajadas de leche eran considerables; a mayores, notábamos pérdida de fertilidad y aumento de cojeras”, reconoce José Manuel, quien asegura que, tras comprobar estos problemas, dieron el paso de incorporar un sistema de ventilación con ventiladores de helicóptero en las zonas de camas y con ventiladores verticales combinados con chorro de agua por las líneas de comedero.

“Está todo controlado por unas centralitas que miden el THI (Índice de Temperatura y Humedad) y es impresionante ver cómo funcionan y cómo responden las vacas. Estamos muy contentos”, sentencia. 

ARENA VS. CAMA CALIENTE
En Busto Corzón manejan tres tipos de cama: la cama de paja para la recría más joven, la cama fría en arena para todas las vacas de leche y las novillas, y la cama caliente para posparto, preparto, secas y recría entre 4 y 10 meses.

En cada ordeño, limpian las camas de arena y los bebederos. “Las aramos dos veces al día para airear y refrescar”, concreta. La cama caliente la renuevan dos veces por semana y la trabajan con una grada otros dos días.

“No me imagino mi granja sin una cama caliente, porque las vacas en posparto arrancan muy bien y las enfermas se recuperan mucho mejor”

Por una parte, afirma que “la cama de arena es una buena cama, no da problemas y no sale cara”. Por otra parte, de la cama caliente asegura que “implica otro tipo de cuidado, un poco más de trabajo, y es un poco más cara. Aún así no me imagino mi granja sin una cama caliente, porque las vacas en posparto arrancan muy bien y, si tienes una vaca con algún tipo de problema, se recupera mucho mejor, pues están más cómodas”. 

La limpieza de los pasillos está programada a través de arrobaderas que pasan automáticamente cada dos horas y media y que arrastran todo el purín hacia una fosa de 13 millones de litros. “Esto nos permite –apunta– no estar siempre preocupados, acumular todo el purín y vaciarla simplemente dos veces al año para esparcirlo en nuestros campos justo antes de las siembras de la hierba y del maíz”.

Precisamente, para el ensilado de ambos cultivos cuentan con siete silos de 60 metros de largo, 4 m de alto y 12 m de ancho. Cinco de ellos los destinan a maíz y dos a hierba. Aparte, entre las instalaciones, tienen también un almacén para la paja, una pequeña nave para la maquinaria del día a día –el resto de las máquinas las guardan en otra más apartada de la granja– y un taller en el que poder guardar herramientas y reparar cualquier maquinaria.

Por último, José Manuel comenta que en los últimos años han apostado mucho por incorporar sistemas que les aporten ahorro energético. Para eso, llevan casi cuatro años con placas de energía solar, “desde el inicio de la granja trabajamos con placas de agua caliente y desde hace varios años tenemos todas las luces LED”, indica. Suman a todo esto un variador de frecuencia para los motores del ordeño y las placas de enfriamiento para el tanque de leche. “La verdad es que se nota mucho. Si no tuviéramos nada de esto, la factura de la luz posiblemente se triplicaría. Son inversiones a las que sí les vemos mucho rendimiento”, reconoce el ganadero.

SEMEN HOLSTEIN O BLACK ANGUS AMERICANO
Hablamos del equipo, de las instalaciones, y el tercer pilar para Busto Corzón es la genética. “Con buena genética obtienes más producción con menos vacas, mejores calidades y logras trabajar con productoras más duraderas y con menos problemas. Eso tiene mucho valor”, subraya José Manuel.

“Con buena genética obtienes más producción con menos vacas, mejores calidades y logras trabajar con productoras más duraderas y con menos problemas”

Otro parámetro en el que centran su selección es en el rasgo A2A2, con el que llevan trabajando varios años; de hecho, el ganadero cree que “el 80 % de sus animales ya conservan esta característica”.

Con todo, José Manuel también destaca que, gracias a esta mejora, están notando cómo pueden inseminar a sus terneras mucho antes: “Hace años realizábamos la primera inseminación a los 15, 16 o incluso 17 meses; ahora, estamos haciéndolo con 13 meses y algunas terneras casi cumplen los requisitos de estatura y cuerpo al año. Eso es muy importante para nosotros, porque es un ahorro muy grande”. La detección de celos la realizan a través de los collares de identificación, tanto en vacas como en novillas.

Para agilizar la mejora de sus animales confiaron hace años en la transferencia embrionaria, incluso también en la fecundación in vitro, porque “es verdad que se adelanta muchísimo en el proceso”. Actualmente, siguen con este tipo de técnicas, aunque en menor medida. 

Utilizan sexado en el 100 % del semen destinado a las terneras, todo holstein para leche; convencional de leche para un grupo de primerizas top y para el resto del rebaño aplican dosis de black angus americano. “Son toros de carne que funcionan muy bien, las vacas no tienen problemas en los partos y, al mismo tiempo, los terneros consiguen alcanzar buenos rendimientos de canal”, explica. Venden toda la recría de carne a un cebadero de la zona.

ESPECIAL ATENCIÓN A LA RECRÍA
Una de las naves de Busto Corzón está dedicada específicamente a la recría, con varias filas de boxes individuales para las terneras, diversos lotes para diferenciar grupos de futuras madres lactantes y otra zona de boxes para los animales destinados a la venta. Las camas son todas de paja, perfectamente cuidadas y acondicionadas.

“En cuanto nace un nuevo animal, lo alimentamos con calostro, tres tomas, y luego ya pasa a la leche pasteurizada en taximilk, con el que ya se va calculando automáticamente la cantidad de leche que debe ir consumiendo”, relata el ganadero.

“Hace años realizábamos la primera inseminación a los 15, 16 o incluso 17 meses; ahora, estamos haciéndolo con 13 meses y es un ahorro muy grande”

Pasan así tres semanas en las casetas individuales y seguidamente conviven en grupos de seis hasta los 70 días, que comienzan el destete. La cantidad máxima que pueden tomar son 10 litros de leche al día en dos tomas. Además, desde el día 1, están con agua y pienso de arranque. 

En los grupos permanecen dos meses con forraje y luego ya pasan para los lotes de cama caliente, en los que comienzan a comer un poco de heno y ración de producción.

RACIONES POR GRUPOS
Preparan todos los días seis raciones diferentes en su propio carro unifeed: una ración para las terneras de inseminar –8 kg de silo de hierba, 5 kg de silo de maíz, 2 kg de paja y 3 kg de pienso–, otra para las novillas preñadas –6 kg de silo de maíz, 4,7 kg de paja y 3,5 kg de pienso–, una tercera para vacas de alta producción –30 kg de silo de maíz, 7 kg de silo de hierba, 1 kg de avena, 5 kg de colza y 12,5 kg de pienso–, otra para vacas de baja producción –30 kg de silo de maíz, 8 kg de silo de hierba, 5 kg de colza y 11,5 kg de pienso–, una quinta para el lote de preparto –18 kg de silo de maíz, 4,5 kg de paja y 4,5 kg de pienso– y la última, para vacas secas –12 kg de silo de maíz, 6 kg de paja y 2,5 kg de pienso–.

170 HA A MAÍZ Y HIERBA
La base de todas estas raciones parte de sus propios cultivos. La sociedad cuenta con 60 hectáreas en propiedad y 110 ha en alquiler. Dedican todo a dos tipos de cultivos: maíz y hierba.

“Sembramos siempre un ciclo 400 de maíz, porque se adapta muy bien a esta tierra y nos viene muy bien para cosechar a finales de septiembre”, indica el ganadero. 
Para la hierba confían en una mezcla biodiversa de un único corte con raigrás, veza y tréboles, porque  “aporta producciones muy altas y de gran calidad. Con un corte, tenemos cubiertas nuestras necesidades para todo el año”.

En la cosecha de maíz consiguen entre los 55.000 o 60.000 kg por hectárea con porcentajes de almidón de un 38 o 40 %

Los rendimientos en hierba se aproximan a los 22.000 kg por hectárea con un 70 % de materia seca, un 30 % de humedad y un 18 % de proteína. En maíz, consiguen entre los 55.000 o 60.000 kg por hectárea con porcentajes de almidón de un 38 o 40 %.

Sus inversiones en maquinaria durante los últimos años les han permitido contar con un parque amplio con el que realizan prácticamente todas las labores de campo. Contratan a una empresa externa de servicios el picado y el transporte de la hierba y el maíz así como también algo de ayuda para aplicar en los campos los 13 millones de litros de purín que acumulan. 

EL CRECIMIENTO, EN MENTE 
InLeit es la industria láctea a la que están vendiendo la leche desde hace apenas un año y medio. “Tenemos un contrato firmado por un año con un precio de 48,50 céntimos por litro más primas por calidades, volumen, certificación y fidelidad. Gracias a todo esto estamos rondando un precio final de 53 céntimos sin IVA”, asegura José Manuel.

Reconoce que uno de los principales problemas del sector es la falta de personal, aunque también apunta que “es un reto al que se enfrentan todos los sectores”. Al mismo tiempo, reitera que en su caso “la gente está contenta, tenemos un buen equipo y esto nos anima a seguir invirtiendo”. 

“Su plan a corto plazo ya está en marcha, el proyecto consiste en construir una nave más para 200 vacas, una fosa de purín para tres millones de litros e incorporar un nuevo silo”

Por un lado, su objetivo principal, “por lo que lucha cada día –dice–”, es dar calidad de vida a todos los que trabajan en su granja, “no solo para nosotros sino también para nuestros empleados, que se sientan a gusto y estén contentos”.

Por otro, su plan a corto plazo ya está en marcha, el proyecto consiste en seguir creciendo, construir una nave más para 200 vacas, una fosa de purín para tres millones de litros e incorporar un nuevo silo para forraje.

CON VETERINARIA EN PLANTILLA
En Busto Corzón siempre dieron mucho valor al aspecto veterinario y ya hace tiempo que tomaron conciencia de que la normativa relativa a medicamentos, antibióticos o bienestar animal sería cada vez más estricta. Tanto es así que desde hace ya tres años cuentan con una veterinaria en plantilla, Eva María Peris, gracias a la que tienen la granja “mucho más controlada” y eso supone para ellos “menos trabajo y un gran ahorro”, describe José Manuel. Hablamos con ella sobre su rutina diaria y los aspectos en los que está centrada.

 

“Contar con un veterinario dentro de las explotaciones ayuda muchísimo a bajar la incidencia de las patologías”

 

¿Desde cuándo trabajas en Busto Corzón y de qué aspectos te encargas?
Va a hacer ya casi cuatro años y entré más que nada para llevar todo el tema de clínica. Hace un mes más o menos que incorporé a mayores toda la parte de reproducción.

 

¿Cumples también con todas las exigencias normativas del veterinario de explotación?
Conmigo en el equipo ya no tienen que recurrir a un veterinario externo. El libro de explotación y las recetas, que tienen que estar perfectamente al día, son temas que tenemos más que controlados. 
Además, en cuanto al bienestar animal, revisamos todos los días, por lo menos una o dos veces al día, cómo están todos los animales.
Contar con un veterinario dentro de las explotaciones ayuda muchísimo a bajar la incidencia de las patologías.

 

¿Cómo es tu rutina en cuanto a clínica?
Esta es una explotación en la que hay muchísimos animales; por lo tanto, cuando un animal, o los que sean, se pone enfermo, es conveniente que sea el mismo veterinario el que haga todo su seguimiento. En ese sentido, aquí se mejoró muchísimo. Yo sé perfectamente cuándo el animal me enferma, si me está mejorando o no, porque lo conozco y lo estoy viendo todos los días. 
En cuanto a patologías, no tenemos ninguna en concreto que nos dé problemas reiteradamente. Podría decir que sí tenemos un poquito más de incidencia con las cojeras, pero entiendo que es porque las vacas tienen que desplazarse más al realizar tres ordeños. Aún así, no es un problema grave. 

 

¿Y en relación a la reproducción?
Casi todas las vacas van con protocolo desde que paren hasta que se les insemina sobre los 72-74 días. El hecho de hacer yo el control reproductivo es mucho mejor, porque es más gratificante, conozco cómo está cada una de ellas por fuera y por dentro. 

 

¿Estás centrada en algún tipo de mejora?
Sí, por supuesto que sí. Aunque la situación clínica es muy buena, algo que me gustaría muchísimo sería poder acortar el intervalo entre inseminaciones. Quiero decir con esto que se puedan quedar gestantes lo antes posible. Si nos quedan a la primera, sería estupendo.
Otro asunto que se podría mejorar todavía más es la gestión de la recría, porque es un momento delicado en el que cogen de todo.