Agromuralla propone a la Xunta repensar el papel de las Oficinas Agrarias Comarcales

Agromuralla propone a la Xunta repensar el papel de las Oficinas Agrarias Comarcales

La asociación de ganaderos y ganaderas Agromuralla propone repensar el papel de las actuales Oficinas Agrarias Comarcales y le pide a la Xunta de Galicia, de la que dependen, "que las dote del personal y los medios necesarios para que puedan cumplir su función de dar asesoramiento y apoyo técnico a las explotaciones asentadas en el medio rural gallego".

La estructura periférica de la Consellería del Medio Rural está compuesta por 68 oficinas comarcales repartidas por todo el territorio gallego (20, en la provincia de A Coruña; 18, en Lugo; 15, en Pontevedra y 15, en Ourense).

A pesar de que tuvieron su origen en los años 50-60 en las antiguas Agencias de Extensión Agraria, que nacieron con la finalidad de modernizar el campo a través de la transferencia de conocimiento y de los avances técnicos a las explotaciones a través de una administración próxima y conocedora de la problemática rural y productiva, derivaron su función principal hacia las gestiones agrarias, en especial la tramitación y cobro de las ayudas públicas procedentes de Europa (ayudas de la PAC, planes de modernización, ayudas vinculadas a la actividad agraria).

Para Roberto López, presidente de Agromuralla, "las oficinas agrarias poco a poco fueron perdiendo su función originaria de asesoramiento directo a los ganaderos para convertirse en la actualidad, en muchos casos, en simples oficinas burocráticas de tramitación de expedientes administrativos".

EN CONTACTO CON EL SECTOR

Segundo defiende Agromuralla, es necesario "relanzar las oficinas agrarias como servicio público más próximo a las explotaciones para que mantengan contacto constante con el sector y puedan prestar de este modo apoyo a los ganaderos".

"La presentación telemática de la documentación está provocando que cada vez el contacto de los técnicos de las oficinas agrarias con los ganaderos sea menor por lo que es necesario establecer nuevos puntos de encuentro y relación por medio de jornadas y visitas formativas que sirvan para mantener el sector productor actualizado y al tanto de las novedades que surjan desde el punto de vista técnico o administrativo", explica Roberto López, que considera que "las oficinas agrarias deben estar más centradas en la formación y en la transmisión de conocimientos y avances y hacer menos trabajo burocrático, manteniendo más el contacto con los ganaderos y con la realidad del sector para implicarse con sus problemas y buscarles soluciones".

La digitalización de las gestiones agrarias está impactando de lleno sobre las explotaciones y Agromuralla considera que las oficinas agrarias deberían servir para la formación de los ganaderos en ese ámbito. "La falta de ayuda por parte de los servicios públicos está obligando a muchas explotaciones a tener que recurrir a gestorías, lo que supone un coste añadido para su funcionamiento diario", denuncia Roberto López. 

BAJO MÍNIMOS

Estas oficinas comarcales no siempre tienen los medios y el personal necesario para llevar a cabo su labor. El pasado año se evidenció con la falta de personal en las oficinas agrarias de Lugo, Xinzo de Limia y Teixeiro, pero la precariedad de medios es una realidad que comparten el resto de oficinas agrarias de Galicia, donde faltan en conjunto un ciento de trabajadores (de los cerca de 540 puestos de trabajo consignados en la Relación de Puestos de Trabajo a las Oficinas Agrarias Comarcales, un 15 % no están cubiertos en la actualidad). La mayor parte de las vacantes son de personal técnico, aunque también faltan veterinarios y personal administrativo.

"En muchas oficinas no quedan más que dos personas, un número insuficiente en muchas de ellas", denuncia Agromuralla. Este descenso en el número de efectivos se verá agravado en los próximos años por jubilaciones. La edad media del personal de estas oficinas está muy por encima de los 50 años (según los datos de la propia Consellería del año 2018, el 60 % del personal supera los 50 años de edad), lo que indica que en esta década comenzará un goteo masivo de jubilaciones que podría comprometer el futuro y la viabilidad de estas oficinas agrarias.

EJEMPLO A SEGUIR

"No es coherente lamentarse de que el rural se está despoblando y de que las explotaciones cierran y luego permitir el desmantelamiento de las oficinas de apoyo técnico y de asesoramiento a los ganaderos. Para una apuesta efectiva por nuestro medio rural lo primero que se precisa son profesionales que puedan colaborar estrechamente con las personas que viven en él y se encargan de que produzca", argumenta Roberto López.

El presidente de Agromuralla puso como ejemplo de "persona implicada con el futuro del rural" a Xabier Bruña, lo que durante los últimos seis años fue el jefe de la Oficina Agraria Comarcal de Lugo y que abandonó este puesto en días pasados para incorporarse cómo técnico del Distrito Forestal de Lugo en comisión de servicios. "Desde Agromuralla queremos darle las gracias por su trabajo en este tiempo, en el que los ganaderos que acudíamos a la oficina agraria de Lugo siempre encontramos receptibidade y apoyo en la suya labor, además de ayuda incondicional en asuntos que, en ocasiones, no eran de su competencia", concluye Roberto López.