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El desafío de las granjas lecheras: convertir los datos en decisiones útiles

El veterinario Alfonso Lago intervino en la presentación de un nuevo estudio elaborado por Gando acerca de las ganaderías usuarias de su programa. En el marco de la 28.ª edición del Congreso Anembe, el experto puso en valor la calidad de los datos. Más en Vaca Pinta 60.

En el transcurso del XXVIII Congreso Internacional Anembe, celebrado en Valladolid, Gando aprovechó para presentar su evaluación de índices productivos, reproductivos y de calidad de leche en más de 1.200 ganaderías españolas. Como antesala de esta exposición, el veterinario Alfonso Lago ofreció una charla sobre la importancia de la gestión de los datos.

Lago, de origen gallego, vive actualmente en Tulare, California (Estados Unidos) y es fundador y presidente de DairyExperts, una firma de consultoría e investigación dedicada al vacuno lechero. Centró su intervención en la transformación del dato que, al mismo tiempo, construye una especie de guía para los usuarios de la plataforma Gando: “Para que un dato sea bueno, tiene que contar con varios atributos: exactitud, integridad, oportunidad y consistencia”.

“Si la fecha del parto está mal registrada, todo lo que se construya a partir de ahí queda comprometido. No siempre necesitamos marcar todo, pero sí lo necesario para tomar una decisión. Por ejemplo, un caso de mastitis es mucho más útil si sabemos la fecha, el cuarto afectado, la severidad, el tratamiento, quién lo aplicó y cómo resultó. Una alerta de salud adquiere mucho más significado si llega cuando todavía podemos actuar”, añadió.

Generar valor a través de los datos

Seguidamente, explicó una segunda parte de los datos, centrada en la creación de valor. “La producción por sí sola dice poco; en cambio, ligada con el parto, días de leche, salud, reproducción y alimentación, expresa mucho más”.

También señaló que “debe ser trazable, conocer su procedencia, la persona que lo registró, la fecha y su historial de modificaciones, además de accionable: si una información no ayuda a decidir, priorizar, corregir un proceso o formular mejor una pregunta, probablemente solo está llenando una pantalla”.

Finalmente, apuntó el atributo “contextual”. En vacuno de leche, “un dato casi nunca habla por sí solo. Un aumento de las células somáticas no significa lo mismo en una vaca recién parida que en una en pico de lactación. El valor del dato está en la calidad de la decisión que permite tomar”, aclaró.

El experto admite que el sector lechero dispone de mucha información, pero “la paradoja es que no siempre se transforma en algo útil. Si los sistemas no se comunican, podemos terminar con más registros, trabajo, coste y no necesariamente mejores decisiones”.


“El valor del dato está en la calidad de la decisión que permite tomar”

Las cinco funciones de una buena plataforma

A continuación, Alfonso Lago respondió a la cuestión “¿Qué debe hacer una buena plataforma de datos de rebaño?”. “La primera idea es que no se trata de una simple libreta digital, ya que de esta manera no resuelve el problema principal. El objetivo es que se convierta en una capa de conexión entre cifras, personas, procesos y decisiones”, argumentó y tomó como ejemplo las capacidades de Gando.

Para este veterinario, el problema en muchas granjas no es que falle la información, sino que vive separada. Por eso, establece como una buena plataforma la que contenga estas cinco funciones principales: integrar, estandarizar, evaluar, contextualizar y accionar.

“Primero, integra fuentes que ya existen. En segundo lugar, estandariza, define indicadores con criterios comunes. Tercero, evalúa: mide procesos, cumplimientos, tendencias y resultados; no solo nos aporta la cantidad de leche producida, sino que nos ayuda a entender si los protocolos se están ejecutando como deberían o no. Cuarto, contextualiza, ya que un cambio reproductivo no significa lo mismo, sino que depende del estado en el que están las vacas. Por último, acciona, al convertir información en listas, alertas y prioridades. El dato adquiere valor cuando ayuda a decidir qué hacer hoy, qué corregir esta semana o qué revisar estratégicamente. Se trata de que la información llegue a la persona correcta, en el momento adecuado y con el contexto suficiente para tomar la mejor decisión”, argumentó.

El nivel de los datos

Posteriormente, habló de la importancia de los datos en diferentes niveles. “Su relevancia no siempre es la misma, depende del motivo para el que los vamos a usar. A medida que subimos, empiezan a tener una repercusión más estratégica. Primero, nos ayudan a actuar; después, nos facilitan información para saber si los procesos se están ejecutando bien; luego, evalúan si la granja avanza hacia sus objetivos; más adelante, nos ayudan a demostrar cómo producimos, y, finalmente, pueden contribuir a que todo el sector aprenda”, destacó.

Siguiendo su clasificación, en primer lugar coloca al valor táctico, que simplifica y agiliza el trabajo diario. “Se crean listas que nos indican qué animales o tareas debemos manejar en el propio día. Por ejemplo, inseminar, revisar preñeces, tratar animales con alertas de salud, etc.”, apuntó. Por este motivo, considera de suma importancia que las plataformas sean accesibles desde la propia granja, para que puedan emplearlas tanto los responsables como los operarios.

En el segundo escalón, sitúa al proceso y cumplimiento. “La pregunta útil es si se hizo lo que se tenía que hacer, en el momento justo y de la forma correcta. Los datos del proceso nos permiten saber si el protocolo de sincronización se ejecutó, si los tratamientos se aplicaron en su totalidad, etc. Aquí entra el cumplimiento por parte del equipo. Es importante no plantearlo como una vigilancia de los trabajadores, sino como asistencia operativa, capacitación y mejora continua”, describió.

A continuación, coloca la gestión. “Los datos son el radar de la granja, muestran si avanzamos hacia los objetivos, separan señales de ruido y convierten tendencias en preguntas que podemos poner a prueba. Después, con un ensayo clínico valoraremos si lo observado realmente causó el resultado o simplemente se quedó en una sucesión”.

En el cuarto escalón aparece la cadena alimentaria ligada a la trazabilidad. “Los datos demuestran cómo se produce y las granjas que pueden justificar cómo trabajan estarán mejor posicionadas para acceder a contratos por primas, financiación y forjar relaciones con proveedores y clientes”, aclaró.

Por último, el quinto nivel se corresponde con el valor sectorial. “Cuando los datos se agregan de forma adecuada entre granjas, regiones o sistemas productivos permiten generar comparativas, identificar riesgos emergentes, evaluar tecnologías y anticipar oportunidades de mejora o inversión. En este punto se requiere de información confiable, definiciones comunes, integración y gobernanza, pero también es uno de los niveles con mayor potencial. Los datos dejan de ser una herramienta de una granja individual y se transforman en infraestructura para que toda la industria aprenda más rápido”, señaló.

Alfonso Lago cerró su intervención con una nueva apelación a escapar de la sobreinformación: “El verdadero poder de los datos aparece cuando están conectados, son fiables, se interpretan en contexto y se usan para mejorar la ejecución diaria”.