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Recría eficiente en dos modelos: Granja San José y Finca Fonteboa

Ares Rubies, de Granja San José (Tamarite de Litera, Huesca), y Sandra Mella, de Finca Fonteboa (Frades, A Coruña), comparten su visión sobre la importancia de la recría en las granjas y explican cómo, en sus negocios, dedican la atención necesaria a los ejemplares más jóvenes. Tras probar diferentes métodos, actualmente ambas ganaderías se posicionan como un ejemplo a seguir para otras explotaciones. Más en Vaca Pinta 57.

Finca Fonteboa nace en 2011 de la fusión de otras dos granjas familiares: Gandeiría Mella SC, la de los padres de Sandra Mella, y Finca Fonteboa, la que da nombre a la actual. Empezaron con 115 vacas en ordeño y, poco a poco, la empresa fue creciendo. En 2018 se amplió la nave principal para que pudiese albergar hasta 100 animales más, ya que se había construido con capacidad para 230.

A día de hoy, el censo alcanza las 661 vacas, de las cuales 330 están en ordeño y la idea es seguir aumentando el número de cabezas en los próximos dos o tres años. Su producción media en 2024 fue de 12.132 litros a 305 días, con unas calidades de 3,90 % de grasa y 3,52 % de proteína. Trabajan con una media de 183 DEL y 382 días entre partos, con 2 inseminaciones por vaca; en el caso de las terneras recriadas en la explotación, la cifra es de 1,84. La edad media en el primer parto es de 21,4 meses.

A pesar de que Sandra se formó en un ámbito distinto al del sector primario, compaginaba su carrera con el trabajo en la ganadería en los ratos libres. “Al final me acabó gustando más esto que el grado. Empecé como apoyo en tareas de ordeño sencillas y algo de administración. Fui aprendiendo a hacer tratamientos y ahora mismo me encargo principalmente de la recría”, narra la ganadera.

Ares Rubies, por su parte, trabaja en Granja San José. Estudió el Ciclo Superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal y, más tarde, se incorporó a esta ganadería, que es de su familia y en la que ha estado toda la vida, desde pequeña, con las vacas y las terneras.

Granja San José empezó su actividad en 1951. Fue fundada por José María Pont y, durante los diez primeros años, se dedicó únicamente a la agricultura, con 180 hectáreas iniciales. En 1962 se incorporaron, junto con un socio de Santander, las primeras vacas lecheras (cada uno aportó seis cabezas). El negocio fue creciendo y, en 1989, se sumó la tercera generación con el proyecto de expandir la granja a 500 ejemplares. Entre 1995 y 2010 se implementó un gran número de mejoras tecnológicas en cow comfort, análisis bioestadísticos, asesoramiento externo y nuevas instalaciones. En 2016 comenzaron a ordeñar con la sala rotativa de 80 plazas que poseen actualmente y en 2017 construyeron un embalse de riego y almacenamiento de purín de 350.000 m³. En 2023 implementaron una instalación fotovoltaica de 1.000 kW y las amamantadoras automáticas.

Cuentan con 4.500 vacas adultas, 2.500 novillas y terneros, 3.900 ejemplares en ordeño y 600 gestantes. Su media de producción es de 46,9 kg/vaca/día, y registran unas calidades de 4,15 % de grasa y 3,35 % de proteína. En total, disponen de 90 empleados en plantilla.


Ares Rubies: “El análisis de datos nos muestra dónde estamos fallando para poder corregirlo a tiempo”

Cambio de mentalidad: la importancia de las terneras

En Finca Fonteboa la recría no contaba con un lugar específico, sino que ocupaba las instalaciones antiguas, en boxes en el exterior. Fue en 2020 cuando empezaron a genotipar y a confiar en invertir en el futuro de la ganadería, y una cosa llevó a la otra: “Si invertíamos en genética, teníamos que invertir en epigenética; con el manejo conseguimos que esa genética se desarrolle”, cuenta Mella. Así pues, en 2022 construyeron la nave de recría para albergar a estos animales.

Al principio les costó adaptarse a estas instalaciones e implementar el manejo y los protocolos adecuados. Ahora que ya funcionan correctamente, se han percatado de que las terneras no sufren en el periodo de destete; antes había bastante incidencia de enfermedades en esta etapa debido al estrés. Tal y como anota Sandra Mella, “controlar el estrés permite obtener animales sanos y un crecimiento óptimo”. Así, han observado que el crecimiento se ha disparado, sobre todo a partir del destete, y han incrementado su ganancia media diaria.

Algo más de un año fue el tiempo que les llevó consolidar el manejo adecuado. Tuvieron una serie de problemas técnicos que les impidió el desarrollo correcto de las terneras. Esas consecuencias se pagan a dos o tres años vista; por ello, ahora están notando el efecto de esos errores y no alcanzan los picos de producción que estiman. Con todo, confían en ver mejoras pronto, ahora que están logrando un desarrollo óptimo.

En el caso de Granja San José, siempre le prestaron atención a la recría. Sin embargo, desde que implementaron las amamantadoras automáticas, Ares Rubies considera que “estamos más pendientes de las terneras: de la ganancia media diaria, de estar más por ellas, cuidarlas más… Al final, son el futuro de la granja y las próximas productoras”.

En cuanto a las instalaciones, Rubies comenta que, si son adecuadas, se incrementa el confort y la recría no está tan estresada. También añade la importancia de procurar manejar y mover lo menos posible a las terneras, para no abrumarlas.

Además de adquirir las amamantadoras, en Granja San José han dedicado tiempo a formar al personal sobre la recría, a motivarlo y a estar ahí día a día, aprendiendo de los errores, que son los que les ayudan a construir una recría sólida. Como en Finca Fonteboa, tienen en cuenta la genética.

Con respecto a esta área, en Finca Fonteboa se toma una muestra de ADN a todos los animales antes de los tres meses de vida y se compara con otras muestras ya realizadas. Esto les sirve para acoplar los toros en función de lo que les interesa, compensando unas características con otras.

Tanto Mella como Rubies enumeran qué vacunas administran en la recría de sus granjas. Mella explica que las terneras reciben inmunidad a través del calostro de la vaca, la cual se vacuna 55 días antes del parto frente a rota-coronavirus. Anualmente, vacunan a todo el rebaño contra BVD, IBR y Clostridium. A las terneras se les proporciona inmunidad contra el virus respiratorio sincitial y la parainfluenza mediante vacuna intranasal al nacer, a los 25 días y 28 días después de esa segunda dosis.

Por su parte, Rubies expone que en la segunda semana de vida vacunan a las terneras por vía intranasal frente al virus respiratorio sincitial y PI3. En la sexta semana, llevan a cabo de nuevo la vacunación del virus respiratorio sincitial y PI3, además de Mannheimia haemolytica. En la séptima, vacunan entre abril y septiembre contra Moraxella. En las semanas diez y once, se dedican a revacunar. Asimismo, en la quinta semana se realiza el descornado.


Sandra Mella: “Controlar el estrés permite obtener animales sanos y un crecimiento óptimo”

El día a día con la recría

Sandra Mella cuenta que sus tareas en la granja se centran en la supervisión de las terneras y en su tratamiento, revisando que todo esté bien, aunque también participa en el ordeño, se ocupa del tratamiento de las vacas y abarca parte de la gestión administrativa.

La ganadera relata que las labores diarias de supervisión del ganado y limpieza suelen completarse en un periodo de una hora y media o dos. Con todo, cada día hay unas tareas fijas a las que suelen dedicar otras dos horas, como el encamado, el movimiento de animales, el control de la salud y la reproducción… En definitiva, cada jornada la enfocan a un ámbito diferente.

En Granja San José, están desde las 9:00 hasta las 12:30 horas realizando trabajos de limpieza y desinfección, entre otras labores. “Aparte de llevar a cabo las tareas del día a día, como tomar temperaturas, rascar la zona limpia de las nodrizas, el cambio de tetinas…, estamos todo el día haciendo limpieza y desinfección de todo. También limpiamos de forma manual el pasteurizador de calostro. Yo estoy muy encima de la gente para que todo esté higiénico”, asevera Rubies.

Sandra Mella expresa que en Finca Fonteboa están viviendo un momento de transición en la dinámica de trabajo, estableciendo la jornada continua, con tres trabajadores por la mañana y tres por la tarde. Cada una de las personas que conforman ambos grupos tiene una responsabilidad: una se encarga del confort y la alimentación del rebaño, otra de la salud y la reproducción (además de servir como apoyo en las tareas de ordeño) y otra, de la recría, aunque también se ocupa del ordeño.

En cuanto al caso de Ares Rubies en Granja San José, ella es quien forma a la gente y gestiona al personal. Cuando falta alguien, se ocupa de las tareas necesarias, como ordeñar, pasteurizar el calostro, embolsar, tomar temperaturas y ayudar “en lo que haga falta”.

En el área de recría de Granja San José trabajan entre cinco y seis personas. Una se encarga de la recogida del calostro, de la leche de transición y de la leche de descarte; además, embolsa el calostro y encalostra a los terneros, entre otras tareas. Otro empleado se ocupa de la preparación de la leche para los terneros angus: reparte los biberones, los recoge, los limpia, ordeña los animales de la enfermería y baja la leche de transición a las nodrizas. Otra persona está en la zona de nodrizas: acompaña a las terneras para que beban, revisa las alertas, limpia esta área, cambia las tetinas, etc. Hay otro trabajador que es el responsable de recoger a los terneros y de encalostrar. Por último, cuentan con otro empleado de apoyo: ayuda en las nodrizas para que las terneras entren y en el ordeño si hay muchas cabezas, y repone sacos en las nodrizas y paja. Adicionalmente, están la veterinaria y la propia Rubies. “Un día a la semana somos uno más porque tenemos que hacer limpieza con la hidrolimpiadora”, agrega Ares.

La alimentación, una de las claves

Desde Finca Fonteboa manifiestan que la alimentación en la recría se empieza a cuidar ya en los primeros días de vida. Durante la fase del encalostrado, realizan dos tomas de calostro, garantizando una ingestión mínima de 4 litros. Posteriormente, en la amamantadora, suministran hasta 9 litros al día, con una concentración de 150 g/L. Sandra Mella apunta que probaron concentraciones mayores, pero provocaba una peor absorción del alimento. En la fase del destete, en un primer momento preparaban una ración de vacas de leche, porque estaban acostumbrados a terneras que sufrían estrés. Sin embargo, tuvieron que ajustarla porque llegaban a la edad de inseminación con demasiada grasa.

Ares Rubies afirma que en Granja San José las terneras entran con tres días de vida a la nodriza y van      haciendo una subida de dosis progresiva. Primero, consumen 10 litros de leche de transición hasta el día 9 de vida, momento en el que cambian a la leche en polvo. El día 20 aumentan la dosis a 12 litros. Se mantienen en esa cifra hasta el día 44, cuando hacen una bajada a 10 litros. Del día 51 al 70 continúan bajando la dosis, llevando a cabo un destete progresivo.

El cambio a las amamantadoras fue positivo en Granja San José, ya que ahora el día del destete pesan mucho más. “Antes pesaban entre 75 y 80 kg y ahora están llegando a 140 kg, con los mismos días de vida”, declara Rubies. Es cierto que la adaptación, al principio, les costó bastante, porque en un primer momento no estaban encima de los ejemplares. Se dieron cuenta de que, incitándolas a beber más y estando pendientes de ellas cada dos o tres horas, conseguían que asociasen dónde está la amamantadora y la leche, lo cual hace que luego alcancen ese peso ideal.


El cuidado diario, la higiene y el bienestar animal son pilares fundamentales en el éxito de la recría

Monitorización y evaluación

En Finca Fonteboa, anteriormente solo utilizaban sesenta collares para las novillas próximas a inseminación, lo que les servía para detectar los celos. Ahora ya los están usando desde los ocho meses de vida: “No solo nos permiten una detección precoz de los celos, sino también de enfermedades, y es fundamental tanto en las vacas lecheras como en estos animales”, argumenta la ganadera.

Sobre la monitorización, Rubies apunta que “cuando vacunamos de lo que sea, al día siguiente, esas terneras salen con alerta, con lo cual sí que funciona. La veterinaria ya sabe que ese dato es una falsa alarma, pero los días siguientes sí que pueden salir entre tres y seis terneras con alertas. Esas las revisa todos los días con ecografía, para ver si las tiene que tratar o no”.

Por otra parte, para comprobar si la recría se ha desarrollado de manera correcta, en Finca Fonteboa recurren a la ganancia media diaria, que está en torno a 960 g/día. Asimismo, es importante prestar atención a la incidencia de enfermedades. Con respecto a etapas más adultas, tienen en cuenta el peso con el que llegan a la edad de inseminación, que es de 12 meses, y establecen un mínimo de 420 kg.

En Granja San José recogen muchos datos. Tienen más de 150 protocolos en la recría; de hecho, es la zona de la granja donde más protocolos hay: “Debemos seguirlos al pie de la letra. Contamos con muchas hojas de control y pasamos todo al ordenador. El análisis de datos nos muestra dónde estamos fallando para poder corregirlo a tiempo”, relata Rubies.

El futuro de las ganaderías en relación con la recría

De cara al futuro, en Finca Fonteboa esperan ver ciertos cambios al empezar a darle importancia recientemente a la alta producción en la genética, algo que antes no hacían y que ya están corrigiendo. También tienen pensado seguir manteniendo su tasa de reposición actual, aspecto clave para continuar creciendo.

Como consejo a todo aquel ganadero que quiera comenzar a darle importancia a la recría en su granja, Mella indica que es clave intentar reducir el estrés, lo cual cree que se consigue con movimientos en grupo, teniendo lotes reducidos de animales y haciendo hincapié en los protocolos de limpieza y desinfección.

En Granja San José buscan seguir adaptándose a las nuevas tecnologías que van saliendo. Rubies, como consejo para otros ganaderos que quieran empezar a cuidar más la recría de su granja, asegura que es importante equivocarse y aprender de los errores, porque “cada ganadería es un mundo. A mí me vale esto, pero igual a ti no”. Al igual que Sandra, incide en la importancia que tienen la higiene, la limpieza y la desinfección.

Tal y como reitera Sandra Mella, la recría es el futuro del negocio: “Es un proceso lento, porque cuando hay errores tardan en solucionarse, como estamos viendo nosotros ahora, pero también es bonito, porque si lo haces bien, ganas mucho de cara al futuro de la granja”.