LAURA MOLINA, ASESORA EN RECRÍA EN RUSAMA GANADERÍA

“La agrupación temprana de terneras mejora su sistema inmunológico”

La especialista Laura Molina sustenta sus respuestas a partir de estudios de recría realizados en el Valle de los Pedroches (Córdoba), como el impulsado por Cuevas-Gómez y col., 2024a. Molina explica que existen indicios sobre los beneficios de agrupar las terneras en los primeros días de vida, aunque no elimina la diarrea, ayuda a reducir la duración de la enfermedad. De la mano de sus conocimientos nos adentramos en los avances en sanidad de los animales que serán el futuro de las granjas. Más en Vaca Pinta 57.

¿Cuáles son los principales aspectos que debemos tener en cuenta para una correcta gestión de la salud en la recría?

El secreto está en diagnosticar las distintas enfermedades lo antes posible. Es esencial descubrir la patología subclínica antes de que llegue a ser clínica. Por lo tanto, el aspecto principal consiste en trabajar mucho en la prevención para, posteriormente, lograr una mejor respuesta a los tratamientos.

¿Cuál es la mejor manera de realizar esa prevención?

Mediante la observación visual y a través de la tecnología. Es fundamental conocer los indicadores de comportamiento de los animales, ya que por naturaleza tratan de enmascarar los síntomas de dolor. Además, si somos capaces de emplear también herramientas tecnológicas, se convierte en la combinación perfecta.

¿En qué deben fijarse los ganaderos para detectar esos posibles síntomas compatibles con el dolor de un animal?

Fundamentalmente, en cuatro indicadores: fisiológicos, productivos, de comportamiento y, dentro de estos últimos, están las expresiones faciales. A partir de ahí, al integrar todos estos parámetros, detectaremos el dolor del animal y su intensidad.


“Como técnico puedes tener muy buenas ideas, pero, si el personal de la granja no las lleva a cabo, no te sirven”

¿Qué importancia tiene la formación de los trabajadores?

Es la base del éxito de la recría. Como técnico puedes tener muy buenas ideas, pero, si el personal de la granja no las lleva a cabo, no te sirven para nada las mejoras que quieras implantar. Es básico formar a los operarios.

Según tu experiencia, ¿se realiza esta formación?

En las granjas más grandes sí, ya que el mayor número de animales casi te obliga a ello. En los negocios de medio tamaño estamos todavía en un punto intermedio, nos falta alcanzar el punto final.

¿En qué medida la integración de sistemas de monitorización puede mejorar el rendimiento de las ganaderías?

Se ahorra tiempo y, lo más importante, se obtiene un diagnóstico precoz. Esto nos permite instaurar el tratamiento más adecuado y conseguir una recuperación más rápida.

En edades tempranas, las patologías digestivas, como la diarrea, y respiratorias, como la neumonía, prevalecen. ¿Qué consecuencias provocan en las terneras?

Arrastran un gran impacto en producción, con incidencia en la ganancia de peso media diaria y, más tarde, en la leche que producen en la primera lactación. En lo que respecta a reproducción, influye en la edad a primera inseminación, tasas de preñez y en la edad de primera gestación. El objetivo de trabajar en neumonía y diarrea es tener una vaca longeva y productiva. Si no ponemos ahí el foco, ese animal no va a resistir tanto tiempo e, incluso, podríamos llegar a descartarlo antes de parir por primera vez.

¿A qué te refieres cuando hablas de infradiagnosticar o sobrediagnosticar la diarrea?

La diarrea, a lo largo del día, puede tener variabilidad de consistencia. Hay que tener claro que disponemos de diferentes puntuaciones para evaluarla: 1, 2 y 3. El 1 significa consistencia de heces normal, el 2 y el 3 recogen esa variabilidad en consistencia que nos indica que se trata de una diarrea, y el 3 es el más grave. En función de estos niveles, estaríamos sobrediagnosticando cuando con una puntuación 2 decidimos que ya tiene diarrea y tratamos. En cambio, otras veces no le damos importancia a ese nivel e infradiagnosticamos. Es una patología que necesita mucha atención y debemos seguir formándonos en cómo diagnosticarla.

Destacas que “cuando existe esa enfermedad respiratoria, previamente ha existido la diarrea”. ¿Cuál de las dos presenta mayores consecuencias?

Según los estudios en los que mi equipo trabaja, el impacto está más documentado en el síndrome respiratorio. El 58,1 % de los animales que lo presentan previamente han tenido diarrea, con lo que deberíamos focalizar más esfuerzos en la diarrea, que es donde más escasean los estudios. No significa que tenga menores consecuencias, sino que disponemos de menos informes que amparen los datos.

¿Cuáles son los factores de riesgo más importantes para prevenir estas enfermedades?

Estamos trabajando en agrupar las terneras cuanto antes, mejor. Investigamos lo que sucede al juntar dos terneras con una diferencia de edad de menos de una semana. Comprobamos que la presencia de la diarrea persiste, pero el sistema inmunológico de las terneras funciona mejor y la duración de la enfermedad es menor.

¿Genera controversia con otros estudios?

Sí. Otras investigaciones señalan que, cuando existe una patología, los animales deben estar aislados de manera independiente. No obstante, depende también de la enfermedad. Con todo, se está viendo que las terneras agrupadas desde edades muy tempranas tienen mucho menos estrés, por lo que son más capaces de afrontar la dolencia.

Con la información existente en la actualidad, ¿cuál es tu preferencia?

Estoy muy a favor de agrupar las terneras desde los primeros días de vida, además de incluir la amamantadora como medio para su alimentación. Entre los diez y los quince días es la edad con la que las estamos introduciendo en la máquina de amamantar.


“Si se instala una amamantadora, se debe realizar igualmente un diagnóstico subclínico de la enfermedad mediante ecografía pulmonar”

¿Qué implica el uso de la amamantadora?

Trae consigo un factor de riesgo, ya que una tetina puede ser empleada por unas quince terneras. Por esta razón, intensificamos mucho los protocolos de limpieza y de detección temprana de las distintas dolencias. No estoy de acuerdo en que se instale una amamantadora y no se realice un diagnóstico subclínico de la enfermedad mediante ecografía pulmonar. Eso es inviable. Podemos agrupar a los animales, pero tenemos que tener un mayor control sobre ellos.

¿Qué aspectos principales crees que influyen en el estrés de la recría y qué incidencia tienen en sus actividades?

Para mí, uno de los más importantes es el descornado de las terneras, que, si lo hacemos en tiempo, deberíamos llamarlo desmochado. Evidentemente, también influyen el alojamiento, la ventilación, el encalostrado, etc. Existen tantas variables en una ganadería que tenemos que implantar muchos protocolos e intentar que se nos escape lo menos posible.

¿Cuál es un buen protocolo de vacunación?

Siempre los adapto a la dinámica de la enfermedad respiratoria en cuestión. Realizo ecografías pulmonares y, después, extrapolo los datos para estimar en cuanto tiempo empieza la afección respiratoria. Tengo que vacunar en función del momento en que la enfermedad suele alcanzar el pico. Por lo tanto, el protocolo va a depender de la dinámica de la dolencia y del manejo.

¿Cómo convencer a los ganaderos de la importancia de cuidar la recría, sabiendo que la mejoría puede resultar un proceso lento?

Se trata de mostrar estudios, como el que explicamos en las XXII Jornadas Técnicas de Seragro. Ellos ya están hartos de escuchar que la recría supone entre el 15 y el 20 % de su negocio y que la diarrea y la neumonía tienen un gran impacto, pero faltan más trabajos a pie de campo en España. Habitualmente, nos llegan estudios de otras partes del mundo, pero los ganaderos me preguntan qué está pasando en nuestro territorio.

¿Las consecuencias son diferentes en cada zona?

Efectivamente. Por eso, yo, cuando presento este estudio, hago referencia siempre a la ganadería del Valle de los Pedroches. Nuestra idiosincrasia es muy diferente respecto a Galicia, por ejemplo. De hecho, en un informe en el que comparamos diferentes granjas de España, en el norte los problemas respiratorios más graves se concentraban en otoño e invierno. En cambio, en el sur, las dificultades más severas se producían en verano. Faltan investigaciones consolidadas que muestren resultados objetivos.

¿Esta información sirve de igual manera para las ganaderías particulares que para los centros de recría?

Por supuesto. Son protocolos que se llevan a cabo indistintamente del lugar de recría. Sin embargo, está claro que influyen mucho el tipo de ganadería y sus instalaciones. Muchas veces, los ganaderos concentran partos y no disponen de lugares donde situar a esos nuevos animales. Yo tengo ganaderos que prefieren realizar la recría propia y no derivarla a ningún centro, pero eso ya es su decisión.