Las ganaderías de Galicia, Asturias y Cantabria, que nutren de leche a Nestlé, conseguirán reducir en más de 43.600 toneladas sus emisiones de dióxido de carbono al final de este año. La iniciativa forma parte de una estrategia de la compañía, que pretende disminuír el lanzamiento de gases de efecto invernadero a través de la instalación de placas solares, la cobertura de las fosas de purín o la mejora del bienestar animal. Casi un centenar de granjas ya ha incluído en sus instalaciones alguna de estas medidas.
Nestlé colabora desde 2021 con la Fundación Global Nature en el desarrollo de un proyecto piloto para acortar las emisiones de sus proveedores lácteos. Estas mejoras han supuesto unha inversión de más de 2,5 millones de euros por parte de la empresa.
Alrededor de 40 ganaderías cuentan con placas solares en sus naves, mientras que unas 25 han llevado a cabo el recubrimiento de las fosas donde se almacenan los purines. Medio centenar de negocios ha implementado reformas centradas en el bienestar animal, baseadas en la mejora de la climatización de los establos para mantener la producción en verano mediante la instalación de ventiladores, techos aislantes y humificadores.
Además, Nestlé ha suplementado la ración del ganado con un aditivo que reduce entre el 30 % y el 40 % el metano que emiten las vacas en su proceso de digestión. Más de 8.000 animales reciben ya este aditivo y han aminorado unas 10.500 toneladas las emisiones de CO2 en el último año.
La compañía retribuye con una prima económica sobre el precio de la leche a determinadas explotaciones por desarrollar prácticas dirigidas a regenerar la calidad del suelo. También trabajan ya con la agricultura regenerativa en los cultivos que proporcionan alimentos a las vacas, como otro método para ser más sostenibles.