TRÁFICO LIBRE Y BIENESTAR ANIMAL

Tecnología Lely para SAT As Pandas, una granja gallega de referencia mundial

En Goiriz, Vilalba (Lugo), se sitúa SAT As Pandas, consolidada como un modelo de eficiencia, tecnología y bienestar animal de la mano de Lely. Recientemente, un grupo de 38 personas procedentes de Italia visitó esta granja para conocer de primera mano su gestión y el buen hacer de los ganaderos gallegos. Más en Vaca Pinta 60.

Los socios de esta granja trabajaron durante más de una década con tres Lely Astronaut A3 Next y, más tarde, los sustituyeron por modelos A5. A día de hoy, alcanzan producciones récord, con una media de 51,8 kg/vaca/día. En cuanto a calidades, registran un 3,97 % de grasa y un 3,93 % de proteína, con un recuento celular medio mensual inferior a 200.000 céls./ml y 177 vacas en ordeño.

Juan José Pernas, uno de los socios de la granja, explica que en SAT As Pandas trabajan cinco personas: dos empleados y los tres socios —Moisés y David Vispalia, padre e hijo, y el propio Juan José—: “Cada día de la semana madruga uno. Llega a las 7:00 h a la ganadería, revisa los retrasos, da de comer a los terneros y limpia los pasillos y los bebederos. El resto llega sobre las 9:00 h y, entre todos, realizamos las demás tareas”, detalla.

En esta ganadería, los animales sobresalen por la uniformidad de su condición corporal, su limpieza y el brillo de su piel, tal y como subraya Alberto Sánchez, responsable de ventas y marketing en Lely Center Los Corrales. Ángel Ávila, nutrólogo de SAT As Pandas, señala que esto se consigue, además de a través de la alimentación del pesebre, con el confort animal: “Aquí tienen muy en cuenta la comodidad: ventilación, cubículos, buenas camas, pasillos anchos… Las vacas están muy tranquilas y relajadas. Más del 90 % de los ejemplares presentan la misma condición corporal”.

La visita del grupo italiano refleja el interés que despierta este modelo más allá de Galicia. Alberto Sánchez lo resume así: “Debemos sentir un gran orgullo de que vengan desde otros países a conocer la forma de trabajar en Galicia, cuando durante generaciones los propios habitantes de la comunidad emigraron a muchos lugares del extranjero”.

El ordeño automatizado, eje de la evolución de SAT As Pandas

En 2012, estos ganaderos instalaron dos Lely Astronaut A3 Next, que utilizaron cerca de diez años para ordeñar a 140 ejemplares. Con el paso del tiempo, comprobaron el potencial productivo de sus animales y decidieron incorporar una tercera unidad, con la que aumentaron su media de 42,5 a 47 litros. “Esto ocurrió porque escucharon a su ganado y atendieron sus demandas”, precisa Sánchez.

El año pasado, sustituyeron sus A3 por A5. Durante esta etapa, la granja llegó a contar con cuatro robots de ordeño al mismo tiempo, lo que se tradujo en un nuevo incremento de producción y evidenció la necesidad de las vacas de ordeñarse más veces. Alberto Sánchez expone que “los retrasos no son solo de reses que no van a ordeñarse, sino también de aquellas que necesitan hacerlo, pero no tienen tiempo”. Por ello, finalmente, optaron por quedarse con cuatro A5 en lugar de tres.

Con respecto al tráfico libre, Ávila apunta que es fundamental para lograr altas producciones, ya que los animales están relajados y pueden decidir en cada momento si quieren comer, beber, socializar u ordeñarse. Moisés Vispalia comparte esta filosofía al observar que sus vacas están muy tranquilas con este sistema: “No tienen miedo y se acercan a la gente”.

David Vispalia, que se incorporó recientemente al equipo, destaca la importancia de la modernización para garantizar el relevo generacional: “La tecnología está a la orden del día. Es necesario avanzar hacia la robotización para que los jóvenes se queden en el campo, ya que así se aligera el trabajo y se cuenta con mucho más control sobre el rebaño”.

Datos que avalan un modelo de máxima eficiencia

Con el programa de gestión Lely Horizon obtienen una gran cantidad de información sobre sus animales. Cada uno de sus Astronaut ordeña a unas 45 vacas, lo que les permite alcanzar una media de 4,1 ordeños por cabeza y día. “Los robots poseen un 10 % de tiempo libre, porque las reses están continuamente ordeñándose. Si ellas no paran, las máquinas tampoco”, expresa Ángel Ávila. Moisés Vispalia puntualiza que el fácil acceso a los robots también favorece ese elevado número de ordeños.

Los retrasos se sitúan en torno a 3 o 4 vacas al día. En cuanto a los fallos de los robots, la cifra de alarmas críticas es de 0,3 por semana, lo que significa que ni siquiera una vez al mes se necesita asistencia por la noche. “Es una máquina muy fiable”, indica Alberto Sánchez, quien añade que “las vacas han aprendido su rutina y no tienen conflictos de jerarquía. El nivel de eficiencia es máximo”. En este sentido, Pernas asevera que esta cifra tan baja de incidencias se debe a que los ejemplares están muy acostumbrados a los robots y a que estos últimos no están saturados.

“En mi opinión, es la granja peninsular en la que los robots mejor se adaptan a las vacas. Se trata de un referente mundial de cómo hay que hacer las cosas y demuestra lo sobresaliente que es la ganadería gallega. Una explotación como esta es la expresión máxima del funcionamiento del tráfico libre en el mundo a día de hoy”, relata Sánchez.

De cara al futuro, en SAT As Pandas buscan seguir optimizando al máximo las soluciones automáticas de las que disponen para continuar aumentando su eficiencia con la posibilidad de incrementar más adelante tanto el número de cabezas como la superficie de su negocio.