La granja Casa da Corte, propiedad de Gumersindo Otero, está ubicada en el municipio coruñés de Dumbría. Lely escogió esta ganadería para celebrar una jornada de puertas abiertas debido al alto bienestar de su rebaño y a la buena gestión que tienen del personal. Los asistentes conocieron de primera mano los beneficios del tráfico libre y de los A5. Más en Vaca Pinta 50.
“Los robots se distribuyen todos en un mismo lote: nos encontramos con dos Astronaut en la tercera fila y otro en la cabeza”, cuenta Iván Brea, responsable comercial para Lely en A Coruña. Esta repartición se explica por la longitud del establo, con más de ochenta metros; debido a ello, querían que todas las vacas tuviesen un robot disponible en cualquier momento. De este modo obtienen resultados muy positivos, como sus 3,6 ordeños de media. Asimismo, poseen más de cien cornadizas y unos 160 cubículos con cama de arena.
Actualmente, tienen 25 vacas secas, 50 novillas y ordeñan a 152 animales en sus Astronaut; su idea de cara al futuro es llegar a cifras de entre 170 y 180: “Lo que estamos logrando ahora mismo, además de los 3,6 ordeños, es un único rechazo y una producción de 40 litros por vaca y día, con excelentes calidades tanto en grasa como en proteína”, aclara Brea.
Para la alimentación del ganado, trabajan con un carro mezclador en una CUMA y sus vacas comen 28 kg de silo de maíz, 12 kg de silo de hierba y 6,5 kg de mezcla de pienso, a mayores de lo que consumen en el robot.
Disponen igualmente de un arrimador de comida Lely Juno y pronto instalarán una amamantadora Lely Calm, que se implementará al lado de la zona de partos para que el desplazamiento de los terneros sea cómodo.
MÁS TIEMPO LIBRE Y MEJOR GESTIÓN
Gumersindo Otero es el propietario de esta granja, que cuenta con dos empleados a tiempo completo; de hecho, Otero solo está en la ganadería cuatro días a la semana. “El trabajo con los robots se lleva perfectamente”, declara. Cuando alguno de sus empleados libra, Gumersindo colabora para sacar adelante las tareas.
De hecho, Sindo indica que decidió cambiar la sala de ordeño por el ordeño automatizado para que el trabajo fuese menos dificultoso: “El fin de semana me tocaba siempre que libraban los empleados y decidí que había que cambiar el método. Ahora voy con otro ánimo, porque no es como estar en la sala, en una fosa, madrugar y echar una hora. Con este sistema también hay que levantarse temprano y hacer las labores, pero te adaptas tú un poco más”.
El ganadero afirma que esto le ha cambiado la vida tanto a él mismo como a sus vacas: “Están bien porque se mueven libremente, no van detrás de ellas para que se ordeñen. A algunas les cuesta un poco más y se las ayuda, pero, en general, estoy contento con el trabajo y con los robots”.
UN DISEÑO EFICIENTE
Para la colocación de los A5 fue clave el diseño tan largo de la granja, ya que dos de ellos se sitúan en la tercera fila y otro en la cabeza. A pesar de ser un lote único, Maite Antelo, coordinadora de proyectos de Lely en Galicia, precisa que, si llegado el momento el ganadero quisiera, podría dividirse en dos lotes.
Los robots de la tercera fila poseen área de separación para ambos. Justo detrás de las máquinas estaba la antigua sala de ordeño con su sala de espera correspondiente, de manera que aprovecharon ese espacio para ubicar las áreas de separación, que son útiles para celos, partos, etc. Los tres A5 tienen área de contención para meter los retrasos.
“Con la ubicación de los robots en la tercera fila evitamos tener que utilizar tantos cubículos como requeriría colocarlos en el centro. Además, necesitaríamos dos pasillos de cruce ubicados uno en frente de cada robot y ocuparíamos mucho más espacio. De esta manera, nos queda muy bien distribuida la nave y está equidistante para el desplazamiento de las vacas desde una cabeza a otra”, explica Antelo.
La coordinadora de proyectos expone también que lo primero en lo que piensan cuando llegan a una granja es en que la circulación de los animales quede sencilla, les sea práctica y les resulte fácil asimilar su nueva rutina diaria.
FIEL SEGUIDOR DEL TRÁFICO LIBRE
Otero se confiesa un admirador del sistema de tráfico libre que tanto defienden desde Lely. “Si las vacas van solas al robot, ¿por qué hay que meterlas? Son animales de costumbres. Una vez que comprenden cómo funciona, ya van siempre y no tienes ningún problema. No hay por qué andar metiendo vacas”, argumenta.
El ganadero valora positivamente de Lely cómo llevan el proceso de colocación de robots, que es una casa que lleva muchos años en el mercado, la fiabilidad, el servicio que prestan y que siempre le gustaron sus robots.
Con respecto al futuro del sector, Otero tiene claro que la robotización será clave: “Hay que ir modernizándose. Se empezó con los cubos, luego fue el circuito, después la sala de ordeño y hoy vienen los robots. Debemos ir hacia esa dirección, es el futuro”.
“También queremos dar una imagen de una ganadería eficiente y sostenible, de que las vacas están bien y se las trata perfectamente. Como dicen en Lely: ‘Aquí nadie pierde, todos ganamos’”, concluye Gumersindo Otero.