En Caldes de Malavella, Girona, se encuentra una de las primeras ganaderías de la península que apostó por introducir en su negocio el ordeño robotizado; lo hizo con un A2 de la marca Lely. En 2018 lo reemplazaron por un modelo A5. En total, llevan ya veinticinco años confiando en esta compañía para el ordeño de sus animales. Más en Vaca Pinta 50.
Los inicios de Can Gimferrer Nou se remontan al año 1982, con los abuelos y los padres de Pau Barnés, propietario actual de la ganadería: “Sacaron las vacas de dentro de la masía y las estabularon por primera vez con sala de ordeño”, comenta. Con el paso del tiempo la empresa fue creciendo y en el 2000 se cambió el sistema de ordeño a uno robotizado, lo que la convierte en una de las primeras granjas de la península en optar por el ordeño automatizado.
Pau Barnés se incorporó a la actividad en 2014; cuatro años después, sustituyeron el A2 del que disponían por el A5. A día de hoy, Barnés se ocupa de gestionar la granja con la ayuda puntual de sus padres, que ya están jubilados. La parte de la agricultura la tienen externalizada y trabajan unas 24 hectáreas. “La ración se compone de 18 kg de maíz, 17 kg de raigrás, 1,2 kg de alfalfa deshidratada y 10,2 kg de pienso en la ración; en el robot, algo más de 4 kg. También se les da un poco de azúcares”, detalla el ganadero.
“Tenemos abajo la primera nave, de ordeño. Arriba hay novillas y vacas preñadas; luego, contamos con un patio de secas y paridera, que en verano usamos para poder duchar a las secas y que su bienestar sea mucho mejor”, explica Barnés sobre la distribución del ganado en la explotación, que tiene una estructura realmente larga y cuenta con setenta cubículos.
Dependiendo del momento, ordeñan entre 60 y 70 cabezas en el A5 con producciones altísimas, tal y como indica el ganadero. “Son veinticinco años de ordeñar con robot y procuramos mantenerlo siempre bien y evitar su sobrecarga”, manifiesta. Además, disponen de 12 secas y se encargan ellos mismos de la recría: “Procuro estar siempre con un máximo de un 30 % de primeras crías”, concreta Barnés al respecto. De hecho, en verano consiguen buenos números de fertilidad.
Actualmente, su media de producción ronda los 45 kg/vaca/día, dato que mantienen incluso en los meses más calurosos del año, a pesar de situarse en plena Costa Brava. La media de ordeños llega a los 3,5 al día y la cifra de fallos es ínfima.
“Aquí siempre han sido ganaderos muy técnicos que manejan bien a sus animales, lo cual ayuda a alcanzar la máxima eficiencia”, expresa Unai Etxaiz, delegado de ventas de Lely en el País Vasco, Navarra y Cataluña. Con respecto a esto, Pau Barnés afirma que la clave es tener el control de todo, desde utilizar una tecnología eficiente de ordeño, pasando por contar con un manejo y una alimentación óptimos, hasta poseer ventiladores y agua suficiente en las épocas más calurosas.
CAMBIO DE MODELO
En esta ganadería estuvieron trabajando durante 18 años con un A2, 24 horas al día y 365 días al año, con más de 100.000 horas acumuladas de trabajo y sin dejar de ordeñar ni un solo día. Ordeñaba cuarenta vacas.
En 2018 decidieron hacer el cambio del A2 al A5. En ese mismo año, con idéntico número de animales en ordeño y con la misma ración, aumentaron un 10 % el volumen de producción de leche. De este modo, el paso al modelo más novedoso del Astronaut fue notorio para los ganaderos. También incrementaron el número de ordeños de 2,5 a 3.
“Fue algo muy positivo en todos los aspectos: el ordeño, las medias de producción, el trabajo en granja y menos alarmas”, enumera Pau Barnés.
¿POR QUÉ LELY? RETORNO ECONÓMICO Y BIENESTAR ANIMAL
“Es un robot que no para de ordeñar. El trato es favorable y el servicio técnico más que excelente. Por eso ordeñamos con Lely, porque es lo mejor que hay”, responde Barnés ante la pregunta de por qué apostaron por la firma holandesa ya desde un primer momento y el motivo de continuar haciéndolo.
Además, Pau Barnés disfruta de analizar cómo ha ido evolucionando positivamente su negocio con el paso del tiempo a través de las cifras: “Desde el año 2000 que empezamos a ordeñar con el robot se pasaron de 393.000 kg a los 930.000 kg en los que estamos hoy, con un solo robot. Se puede vivir, se amortiza y, si los precios de la leche acompañan, es más que rentable”.
La eficiencia económica es irrefutable y, además, gracias al tráfico libre, al robot y al manejo que siguen en esta granja, dotan a los ejemplares de un gran bienestar animal, que es un aspecto crucial, tal y como afirma Unai Etxaiz. Desde Lely se preocupan mucho por el bienestar del rebaño, ya que justifican que si existe el cow comfort, las producciones se incrementan y esto desemboca en un retorno económico importante. Es fundamental gestionar bien todas las partes, incluida una buena salud del ganado, para que la empresa funcione a la perfección. Todo esto también influye en que los animales sean más longevos y, con ello, que el sector sea en general más sostenible, lo cual afecta positivamente sobre el futuro de nuestro planeta.
Asimismo, desde la compañía holandesa se sienten orgullosos de contar con clientes como los de Can Gimferrer Nou: “Para nosotros es un privilegio aprender con ellos, porque al final todos hemos aprendido. Cuando instalaron el A2 por aquel entonces eran los inicios, que suelen ser duros para todas las partes. Contar con gente como ellos, que manejan a sus animales tan bien y los cuidan tanto, es una gozada”, confiesa Etxaiz.