La granja cuenta en la actualidad con 85 vacas en ordeño, 22 secas y 50 novillas. La media de ordeños por cabeza y día se sitúa entre 3 y 3,2, con una producción de 34 kg/vaca/día. Todo el trabajo de la empresa recae sobre los hermanos Formentí, que no disponen de empleados externos, por lo que la automatización se ha convertido en una herramienta clave para gestionar el negocio de forma más cómoda y sostenible.
Les Farreres se encuentra en una zona de gran valor estratégico para el mantenimiento del sector primario en el Pirineo. Su ubicación, muy próxima a Francia y en un entorno con un notable interés turístico, refuerza la importancia de preservar la actividad ganadera en el territorio. La leche que producen la entregan a la cooperativa Cadí, que recoge la leche de la Cerdanya y el Alt Urgell y la transforma en queso, del cual un alto porcentaje se comercializa en el mercado francés.
En cuanto a la alimentación de los animales, la altitud y las condiciones climáticas de la zona influyen en el manejo diario. “Tenemos que comprar casi todo, porque aquí estamos muy altos. El invierno dura mucho y el verano es muy corto”, explica Xavi Formentí.
La implementación del ordeño robotizado en Les Farreres
La relación de Les Farreres con Lely comenzó en 2018, cuando los Formentí incorporaron un Lely Astronaut A5. Fue el segundo equipo de este modelo que se instaló en Cataluña y, desde el principio, les permitió ordeñar un elevado número de animales por jornada. Con un solo robot llegaron a trabajar con entre 85 y 90 ejemplares en ordeño, alcanzando una media de más de tres ordeños diarios por res y superando los 200 ordeños totales al día. En términos de producción, esto suponía entre 2.600 y 2.700 litros diarios.
Con el paso del tiempo, los ganaderos decidieron replantear la organización del ordeño. El objetivo era implementar un segundo robot y aumentar el número de reses para que ambos Astronaut trabajasen de una forma más desahogada. “Queríamos que las vacas tuviesen más tiempo y que los robots dispusiesen de tiempo libre”, resume el ganadero.
Así, en 2020, Les Farreres incorporó un Lely Astronaut A4 de segunda mano reacondicionado. La experiencia fue muy positiva desde el inicio. “Los animales se acostumbraron a este incluso mejor que al primero, porque ya conocían el sistema. Entran igual de bien y, además, resultó ser más económico para nosotros. Nos ha ido muy bien y nos ha funcionado a la primera desde el día uno”, relata Xavi Formentí.
La instalación del segundo Astronaut fue rápida y sencilla gracias al diseño escogido para la colocación. Al disponer ya del primer robot en la cabecera, pudieron ubicar el segundo en forma de L, una disposición que facilitó mucho la adaptación del rebaño. “La incorporación de otro en L no supuso un cambio para las vacas, ya que estaban acostumbradas a ir al mismo sitio”, expone.
A la hora de elegir Lely frente a otras opciones del mercado, los hermanos Formentí valoraron especialmente la fiabilidad de sus equipos y las referencias que habían recibido. Desde Les Farreres consideraban que los robots de la firma holandesa eran los que mejor funcionaban, los que contaban con críticas más positivas y, en conjunto, la alternativa que más les convencía para su modelo de granja.
El tráfico libre, un aspecto clave
Uno de los puntos que más destacan los responsables de Les Farreres es el tráfico libre. Aunque al principio tenían ciertas dudas sobre cómo respondería el ganado, pronto comprobaron que los animales acudían por sí solos al robot sin complicaciones. “El tráfico libre es muy sencillo. Las vacas comen, beben, se acuestan, se levantan y se ordeñan cuando quieren”, señala Xavi Formentí.
Este sistema les ha permitido organizar las tareas de una manera más natural. Al no depender de horarios fijos de ordeño, los ejemplares pueden seguir su propio ritmo dentro de la nave, mientras que los propietarios cuentan con una mayor flexibilidad para atender el resto de las labores de la empresa.
La automatización también tiene un impacto directo en la necesidad de mano de obra. En una zona como los Pirineos, donde es especialmente difícil encontrar personal para trabajar en granjas, poseer robots de ordeño ayuda a reducir la dependencia de empleados externos. Para Xavi Formentí, esta es una de las claves que puede contribuir a evitar el cierre de ganaderías en territorios de montaña, donde las condiciones son exigentes y el relevo resulta cada vez más complejo.
Asimismo, la fiabilidad de los equipos se puso a prueba durante la borrasca Filomena, en 2021. En aquel episodio llegaron a registrar temperaturas de -20 °C en la nave, unas cifras más propias de algunas zonas de Estados Unidos, como Minnesota, o de países nórdicos. A pesar de ello, los robots continuaron trabajando con normalidad. “Cuando se llega a estas temperaturas, se pone un calefactor y los Astronaut siguen ordeñando sin problema, no se paran”, apunta el ganadero.
La experiencia de Les Farreres con los Lely Astronaut ha servido incluso de referencia para otras ganaderías próximas. La eficiencia del tráfico libre y el buen funcionamiento de los robots influyeron positivamente en un vecino de los Formentí, que también decidió escoger Lely para automatizar su granja.
Después de varios años trabajando con la marca, Xavi hace una valoración muy positiva de la decisión tomada. “Recomiendo Lely porque nunca hemos tenido ningún problema y, si lo hay, te lo solucionan enseguida. Además, los robots ordeñan muchas vacas. Me consta que con otras opciones sí hay problemas; por el contrario, los Lely Astronaut funcionan perfectamente”, concluye el ganadero de Les Farreres.