El ordeño robotizado con GEA, un cambio de vida espectacular

La Ganadería Melchor, de Monterroso (Lugo), dio en 2023 un giro decisivo a su sistema de ordeño de la mano de GEA con un objetivo muy claro: mejorar su calidad de vida sin renunciar al nivel productivo del rebaño. Más en Vaca Pinta 59.

Hasta entonces trabajaban con una sala semitrasera de 14 puntos y dos ordeños diarios, un sistema que obligaba a dedicar muchas horas al ordeño y a la limpieza de las instalaciones. En una explotación familiar, sin empleados y con Diego Pena al frente junto a sus padres, Jesús Pena y María José Viñas, la automatización se convirtió en la mejor herramienta para reorganizar el trabajo diario y ganar flexibilidad.

Tras estudiar distintas opciones, se decantaron por los robots de ordeño GEA, una tecnología con la que ya estaban familiarizados y que encajaba con su forma de trabajar. Comenzaron en abril de 2023 con la primera cabina, añadieron una segunda en agosto de ese mismo año y completaron el proyecto con un tercer robot a finales de 2025.

Hoy suman 334 animales en total, con 155 vacas en ordeño, una media de tres ordeños por vaca y día y una producción media por animal de unos 46 litros diarios. Además de la flexibilidad conseguida, en Melchor destacan la tranquilidad con la que ven ahora a sus vacas, la mejora en salud de ubre y la facilidad para gestionar la granja con una sola persona en el día a día.

Ganadería Melchor

Localización: Monterroso (Lugo)

Número total de animales: 334

Vacas en ordeño: 155

Número de robots: 3

Media de número de ordeños: 3

Media de producción: 46 l/vaca/día

Porcentaje de grasa: 3,93 %

Porcentaje de proteína: 3,40 %

RCS: 120.000 céls./ml


“GEA nos convenció por el foso, la colocación manual y el ordeño individualizado por cuartos”

¿Qué sistema de ordeño tenían antes de instalar los robots?

Ordeñábamos dos veces al día con una sala semitrasera de 14 puntos.

¿Por qué dieron el salto al ordeño robotizado?

En 2022, cuando decidimos montar los robots, necesitábamos entre cuatro y cinco horas al día para realizar los ordeños. Eran muchas horas de trabajo dedicadas exclusivamente a eso. El motivo principal fue mejorar nuestra calidad de vida.

¿Cuándo se empezó a ordeñar con los tres robots?

El primer robot se puso a funcionar en abril de 2023. Una vez que teníamos ese montado, decidimos instalar la segunda cabina, que empezamos a usar en agosto de ese mismo año. Con los dos robots y muchas vacas, veíamos que no podíamos hacer los ordeños que eran necesarios. Por eso, en diciembre de 2025 montamos la tercera cabina.

¿Por qué eligieron GEA?

Fuimos a ver muchos robots y lo que teníamos claro es que queríamos un robot con foso, que tuviese acceso a la ubre y colocación manual, por si era necesario. Ante todo esto, nos encajaba muy bien el robot de GEA y, además, ya estábamos trabajando con ellos y estábamos contentos con el servicio técnico.

También nos convenció por el ordeño individualizado por cuartos, porque permite, si una vaca tiene un problema puntual en un cuarterón, separar solo ese cuarto y no tener que tirar toda la leche, y porque la misma pezonera hace las tres funciones de predipping, ordeño y postdipping. Me parece algo muy interesante, que ahorra tiempo, la vaca sufre menos en la colocación del robot y todo funciona de manera más ágil.


“Nuestra calidad de vida ha mejorado al 200 %”

¿Cómo fue el proceso de adaptación de las vacas?

Lo hicimos muy poco a poco. Estuvieron un mes pasando por el robot cuando iban a ordeñarse en la sala y quince días comiendo el pienso en la cabina. A partir de ahí, pusimos el robot a ordeñar. Fue fácil, porque llevaban ese mes de adaptación y estaban completamente acostumbradas.

¿Cómo está diseñada la instalación con los tres robots?

Los tres robots están ubicados en la cabecera del establo y cada uno cuenta con una puerta de postselección y un área de separación para los animales con algún problema.

Están divididos por lotes: uno para vacas de más de dos partos, otro para novillas y un tercero para vacas de segundo parto y alguna de tercero. Además, los dos primeros tienen puerta de preselección, lo que nos ayudó al principio a evitar la entrada de animales que no necesitaban ordeñarse, mientras que el tercero se destinó a un grupo con menos incidencias.

También incorporaron los collares Cow Scout.

Sí. El programa es muy fácil de entender. Nos indican si el animal rumia o no y eso nos anticipa a los problemas. Además, nos indican muy bien los celos. Vemos algunos que visualmente no detectaríamos.

En general, nos ayudan con la informatización de todos los datos de la granja y nos facilitan mucho el manejo.

¿Qué es lo que más valoran de trabajar con robots?

Lo más importante para nosotros es la calidad de vida. Ha mejorado al 200 %. Es un mundo aparte. Ahora, una persona atiende perfectamente los tres robots sin ningún problema. No tienes un horario fijo y requiere mucho menos personal. En mi caso, tengo dos niños y me permite conciliar mucho mejor. Antes eso era mucho más complicado.

En producción, al principio, el aumento no fue muy grande porque teníamos demasiados animales por robot. Ahora, que instalamos la tercera cabina, ya estamos viendo que aumenta la producción y hemos llegado a días de 45 o 46 litros por animal.

También aumentó mucho el bienestar de las vacas. Están mucho más tranquilas y vemos mucha más calidad de ubre, con menos mamitis y menor recuento de células somáticas.

El ordeño robotizado es un cambio de vida espectacular, mejoras en todos los ámbitos. No encontraría ningún aspecto negativo que decir.

¿Piensan seguir creciendo?

Nuestra intención no es crecer más en número de vacas. Queremos mantenernos con los tres robots, seguir aumentando el bienestar animal y avanzar en nuestro día a día.

Alejando Rodríguez
Alejandro Rodríguez, Key Account de Vacuno de Leche de De Heus Galicia
“Si conseguimos una buena circulación hacia el robot, tendremos más ordeños y, por tanto, más producción por vaca y día”

¿Cómo prepararon el cambio al ordeño robotizado?

Lo planteamos como un proceso progresivo, con dos aspectos importantes: la adaptación de los animales al nuevo sistema y el ajuste de la nutrición, tanto a nivel de carro como de concentrado en el robot.

Antes de empezar a ordeñar, nos centramos en adaptar a las vacas a comer el concentrado en el robot. Durante aproximadamente un mes, una vez que salían de la sala, se les daba la posibilidad de acceder al concentrado y durante el día se dejaban las puertas abiertas para que cada animal pudiera entrar de manera voluntaria. Teníamos una ración de unos tres kilos por vaca y día y lo que buscábamos era que asimilasen el robot como una recompensa.

Al mismo tiempo, reajustamos la alimentación y pasamos a formular una PMR. En la ración base del carro bajamos el nivel energético para fomentar que las vacas circulasen hacia el robot, dejando esa diferencia compensada con el pienso que consumen en él. Además, decidimos separar las primerizas en un robot específico para reducir problemas jerárquicos y poder adaptar mucho mejor la ración a sus necesidades, que son distintas de las de las multíparas.

¿Qué estrategia siguen ahora para mantener las cifras de producción?

En un sistema robotizado, la circulación es un pilar fundamental. Si conseguimos una buena circulación hacia el robot, tendremos más ordeños y, por tanto, más producción por vaca y día. Para conseguirlo, trabajamos con una ración base formulada para cubrir unos 8 o 9 litros menos que la media de la granja, compensando después con el concentrado del robot según el momento productivo de cada vaca.

También prestamos mucha atención a la fibra efectiva, para garantizar una buena salud ruminal y evitar problemas de acidosis, y a la digestibilidad de los forrajes. En esta granja hacen un trabajo de campo extraordinario y eso facilita mucho las cosas, porque disponer de forrajes muy digestibles y de alta calidad ayuda muchísimo a conseguir objetivos.

A todo esto se suman otros dos factores clave: el manejo y la mejora genética. Diego, Suso y María José hacen un trabajo diario excelente, siempre priorizando el confort y el bienestar animal, y eso se nota. Al final, el éxito no depende solo de la tecnología sino también de la nutrición, del manejo y de conseguir que las vacas vean el acceso al robot como un comportamiento natural dentro de su rutina diaria.