Para maximizar la producción de leche y la salud de las vacas, es clave cosechar el raigrás en su momento óptimo y asegurar una fermentación láctica rápida que minimice la degradación de proteínas. Un manejo preciso del pH y el control de aminas biógenas y fibra digestible permiten conservar el valor energético del forraje, lo que evita pérdidas nutricionales y problemas sanitarios en el rebaño. Alexandre Udina analiza en este artículo de Vaca Pinta 57 todas estas cuestiones.