En Andavías, a solo doce kilómetros de Zamora, Raúl Malillos ha construido una ganadería a su medida. Una explotación familiar, de tamaño medio, muy pegada a la tierra y pensada para poder trabajar bien sin renunciar a vivir mejor.
El objetivo de Raúl Malillos fue siempre optimizar lo que había, mejorar los procesos y hacer una granja más manejable para una sola persona.
Aquí no se ha crecido por crecer. La apuesta ha sido otra: buenos animales, forrajes propios, automatización y una idea muy clara de fondo: vivir de las vacas, pero no para las vacas.