Secado selectivo: ¿cómo puede aplicarse en granja con seguridad?

Secado selectivo: ¿cómo puede aplicarse en granja con seguridad?

El secado selectivo se abre paso en las granjas de leche como una herramienta fundamental para avanzar hacia un uso más responsable de los antibióticos, sin comprometer la salud de la ubre. Este cambio de enfoque no es casual: el periodo seco es uno de los momentos más críticos en la vida productiva de la vaca, ya que en él se concentran tanto la curación de infecciones existentes como el riesgo de nuevas infecciones intramamarias que pueden arrastrarse a la siguiente lactación.

En este contexto, el secado selectivo consiste en decidir qué animales necesitan realmente tratamiento antibiótico y cuáles pueden manejarse únicamente con medidas preventivas como los selladores internos, cuyo papel es cada vez más relevante en la protección frente a nuevas infecciones. Además, la mejora general de la salud de ubre en muchas ganaderías ha hecho que una parte importante del rebaño no obtenga beneficio del uso sistemático de antibióticos en el secado.

Sin embargo, su aplicación exige un alto nivel de control y precisión. Disponer de datos fiables (recuentos celulares, historial de mamitis, cultivos), conocer la situación sanitaria del rebaño y asegurar un manejo adecuado durante el periodo seco son condiciones básicas. De hecho, muchas infecciones clínicas que aparecen tras el parto tienen su origen en errores durante esta fase, lo que obliga a afinar al máximo tanto las decisiones como la ejecución.

En muchas granjas, la cuestión ya no se centra en si implantar o no el secado selectivo, sino en identificar qué factor debe reforzarse primero para hacerlo con garantías.