MARTA ALONSO (LUGO)

“El proyecto ‘Minerales contra el Cáncer’ es un reto, pero también una gran oportunidad para ver que la salud humana y animal están totalmente conecta

Marta Alonso quería ser arquitecta. De pequeña le gustaba el dibujo técnico, aunque también disfrutaba de pasarse los fines de semana en la granja de sus abuelos, rodeada de animales. Por eso, al hacer las pruebas de acceso a la universidad en la Facultad de Veterinaria de Lugo, algo encajó… y cambió de plan. Eligió Veterinaria, y no se arrepiente. Desde entonces, su camino ha estado muy vinculado a esta facultad: fue alumna, hizo la tesis, consiguió una beca y después una plaza como docente. “Fue todo muy rodado”, dice la protagonista de este #YoSoyCampo de Virbac, al tiempo que destaca que la suerte combinada con trabajo duro han sido dos constantes en su trayectoria laboral. Más en Vaca Pinta 54.

Como profesora e investigadora en la Facultad de Veterinaria de Lugo, gran parte del trabajo actual de Marta Alonso se centra en la transferencia de conocimiento, la gestión y la investigación en nutrición animal. Estudia el papel de los microminerales en la dieta del ganado y su impacto en procesos clave como el crecimiento, la reproducción, la inmunidad o la protección frente al estrés oxidativo. “Son fundamentales para una producción óptima y para mejorar la salud y el bienestar animal”, subraya. Parte de esa investigación se traslada después al campo, donde se evalúa su eficacia en condiciones reales.

Además, desde hace más de veinte años forma parte del panel de expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), donde evalúa aditivos utilizados en la alimentación animal. “Es un trabajo en segundo plano”, dice, “pero esencial para asegurar productos seguros, eficientes y respetuosos con la salud pública y el medio ambiente”.

EL ONE HEALTH, MUY PRESENTE DESDE SUS INICIOS

El One Health [“Una sola salud”] nació vinculado a las enfermedades zoonóticas, con la necesidad de trabajar de forma coordinada entre medicina humana y veterinaria. Pero hoy, explica Alonso, ese enfoque se ha ampliado: “Es una visión holística que incluye salud, sostenibilidad, bienestar animal, medioambiente y también aspectos sociales y económicos”. Según su experiencia, considera que los veterinarios y otros profesionales del sector primario, como los ingenieros agrónomos, están especialmente concienciados con este enfoque porque conocen mejor todo el ciclo: desde el origen hasta las personas.

Esta es una visión que incorporó muy pronto. Durante su tesis doctoral, trabajó con un equipo multidisciplinar y fue ahí donde entendió que su labor no solo afectaba a la salud animal, sino también a los consumidores y al medioambiente. “Me di cuenta de que podía aportar algo valioso que otros perfiles no tenían”, recuerda. Desde entonces, defiende el trabajo conjunto con profesionales de distintos ámbitos. “Es imposible saber de todo, pero sí puedes rodearte de quienes saben”. Para ella, el objetivo es claro: proteger la salud de los animales, las personas y el planeta, y siempre desde una perspectiva integrada y colaborativa.

LO BONITO DE LA PROFESIÓN VETERINARIA

Cuenta esta investigadora que, para ella, lo más valioso de la profesión veterinaria es su impacto, mucho más amplio de lo que la sociedad suele percibir. “Estamos presentes desde la granja hasta la mesa”, explica. Desde el nacimiento de los animales hasta el control sanitario en mataderos, lonjas, supermercados o restaurantes, los veterinarios garantizan la seguridad alimentaria y velan por el bienestar animal. “También estamos en los aeropuertos, regulando lo que se importa”, añade. Sin embargo, reconoce que gran parte de esta labor pasa desapercibida: “El público lo valora cuando lo conoce, pero muchas veces no sabe hasta dónde llegamos”.

Más allá de lo técnico, también hay una dimensión vocacional. Marta defiende el trabajo en el medio rural como una opción con calidad de vida. “Si te gustan la naturaleza y el contacto con la gente del campo, lo vas a disfrutar. Es un entorno sano, con menos estrés”, señala. Cree que muchas personas descubren ese estilo de vida una vez dentro de la carrera, incluso quienes empezaron pensando en dedicarse solo a animales de compañía. Frente a los tópicos, subraya la diversidad del sector: “El veterinario de mascotas es solo una pequeña parte. Estamos en muchos más sitios de los que se podría imaginar”.

 

MINERALES CONTRA EL CÁNCER: ASÍ AYUDA LA LABOR VETERINARIA A LA SALUD HUMANA

Marta Alonso lidera “Minerales contra el Cáncer”, un proyecto pionero que estudia el papel de los microminerales, especialmente el selenio y el zinc, en la prevención y evolución de distintos tipos de cáncer. Tras años investigando carencias nutricionales en ganado, su equipo constató un paralelismo llamativo entre los déficits minerales en animales y en humanos. “La primera fase del proyecto consistió en establecer los rangos de microminerales en población sana y, efectivamente, vimos niveles muy bajos de selenio”, explica Alonso. Esta carencia se asocia a un peor pronóstico en pacientes oncológicos, como demuestran estudios recientes en Europa, donde se han correlacionado niveles bajos de selenio con mayor mortalidad por cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre otros.

FOMENTAR EL CONSUMO DE PESCADO, FRUTOS SECOS Y LEGUMBRES

El proyecto ya ha identificado perfiles especialmente vulnerables, como las personas mayores, con déficits bastante generalizados de selenio. “Incrementar sus niveles mejoraría sus defensas, el envejecimiento celular y su resistencia a infecciones”, señala. También se ha encontrado una relación estadística clara entre el consumo de pescado, frutos secos y legumbres con un mejor estatus mineral. La grasa, en cambio, se vincula a una menor absorción de selenio, posiblemente por su impacto sobre el microbioma intestinal, clave en este proceso.

Actualmente, el equipo ha desarrollado una herramienta de cribado dietético simplificado para detectar personas con riesgo de déficit. En paralelo, estudian ya pacientes con cáncer de mama en fase posmenopáusica, en quienes se observa una clara interacción entre niveles minerales, evolución del microbioma intestinal y eficacia del tratamiento. “Queremos ver cómo evoluciona el estatus micromineral a lo largo de la enfermedad y su relación con recaídas y pronóstico. Es un estudio clínico con seguimiento a cinco años y protocolos aprobados por el comité de bioética”, explica. Las extracciones de sangre se integran en los controles rutinarios y permiten hacer un seguimiento sin generar cargas adicionales a las pacientes.

UN PROYECTO CON POTENCIAL PARA AMPLIARSE EN EL FUTURO

El proyecto cuenta con un equipo multidisciplinar formado por veterinarios, oncólogos, especialistas en microbioma intestinal, estadísticos y una enfermera cuya tesis sentó las bases de la iniciativa. Emplean análisis multivariantes y técnicas de inteligencia artificial para sacar el máximo rendimiento a los datos. “Con la infraestructura actual podríamos implementar de inmediato el análisis del estatus mineral en pacientes, como parte de sus estudios bioquímicos habituales”, afirma Alonso. El objetivo sería ofrecer recomendaciones dietéticas personalizadas o suplementación adecuada cuando sea necesario.

El potencial del enfoque es enorme. El equipo ya trabaja también en paralelo en casos de animales con demencia y enfermedades neurodegenerativas, en los que se observa una relación significativa entre dese- quilibrios minerales y deterioro cognitivo. “No vamos a resolver un problema oncológico con minerales, pero sí podemos contribuir a reducir la inflamación, los daños oxidativos y reforzar el sistema inmune. Es un reto, pero también una gran oportunidad para ver que la salud humana y animal están totalmente conectadas. Después de todo, debemos entender la salud como lo que es: una sola salud global”.