GRANJA SAN MARTÍN (Valdáliga)
Rubén Rodríguez es el único propietario de este negocio. Empezó a trabajar con el Lely Vector hace ya tres años: “Los principales cambios que he percibido son que las vacas están más tranquilas, han aumentado su ingesta y producción, y la salud podal ha mejorado. En el ámbito de la fertilidad también se consiguen avances”.
En Granja San Martín se llevan a cabo entre ocho y nueve repartos diarios de comida: “Se aproxima bastante al modo natural que tienen las vacas de comer y con eso consigo una eficiencia alimentaria de 1,70 kg aproximadamente”, comenta el ganadero. Además, añade que con este sistema se evita el bullying animal: “Las primerizas mejoran bastante, porque no tienen tanta competencia y todo redunda en incrementar la producción”.
Actualmente, ordeña a setenta ejemplares en un Lely Astronaut A5, con los que consigue entre 40 y 42 litros por vaca al día, con una media de 2,9 ordeños diarios.
“Recomendaría Lely Vector porque considero que es muy positivo para el rebaño, ya que mejora la eficiencia de alimentación, ingesta y producción”, concluye Rodríguez.
LA RÍA (Camargo)
Los socios de esta granja son los hermanos Sara y Santiago Fernández. Comenzaron a ordeñar con un Lely Astronaut A4 en 2013, en 2021 se pasaron al A5 y, este mismo año, implementaron el Vector.
A día de hoy ordeñan a 90 ejemplares, que producen 38 kg de leche al día por cabeza, y registran una media de 3,2 ordeños diarios. Su eficiencia de alimentación es de 1,62 kg. “En total, tenemos unas 200 vacas y la idea es seguir creciendo poco a poco. También contamos con una recría bastante amplia”, apunta Sara Fernández.
En esta ganadería preparan varias raciones; este fue uno de los motivos por el que el Lely Vector los convenció: “Antes, con el carro mezclador, solo podíamos hacer una ración para vacas en producción y otra para novillas, secas y terneras de un año. Con el Lely Vector podemos preparar muchas más”, explica Sara Fernández. De esta manera, elaboran además una para terneras de hasta 8 meses, otra para terneras más mayores, otra para novillas preñadas y otra para secas. “Eso es lo que hace que el Vector sea interesante: cada grupo de animales tiene su ración perfecta”, agrega.
En La Ría montaron una cocina grande porque querían bastante espacio “por si en un momento dado nos sirve para almacenar forraje, o por si en el futuro crecemos y contamos con más ganado”.
El Lely Vector también funciona de arrimador de comida: “Sale cada dos horas y es algo que valoramos mucho porque antes lo hacíamos manualmente. De esta forma, hemos notado que hasta la producción ha subido, porque las vacas siempre tienen acceso a comida y eso es positivo”, cuenta la ganadera, que afirma que “el Lely Vector ayuda mucho, porque arrima la ración y siempre está fresca. Ellas lo valoran y en cuanto ven la máquina, ya se levantan y van al pesebre”.
“Viendo la situación en la que está el sector ahora mismo, queríamos apostar por no tener que contratar empleados y que entre nosotros y nuestro otro hermano pudiésemos gestionar la empresa. Creo que es lo más acertado”, razona Sara Fernández.
SAT ARENAS (Camargo)
Eduardo Entrecanales y Alfonso de la Fuente son los socios de esta ganadería. Poseen 120 vacas en lactación, que producen entre 46 y 47 kg por cabeza al día con un número medio de ordeños de 3,5.
En la granja cuentan con dos Lely Astronaut A3 desde 2010 y un Lely Vector desde 2020, siendo el primer negocio de España en instalar el Vector. “En estos cinco años, con los datos que se han ido recolectando, hemos visto la diferencia entre el anterior sistema de alimentación, que era un carro mezclador arrastrado, y el Lely Vector. Hemos observado una mejora en la salud de las vacas y en la fertilidad, así como un importante ahorro energético”, asevera Eduardo Entrecanales.
Este ganadero también explica que con el Vector ha disminuido el tiempo de trabajo que les lleva el hecho de alimentar a los ejemplares: “Desde el principio estamos rellenando la cocina tres días a la semana, con lo cual hay cuatro días que no tenemos que preparar comida para las vacas. Además, el tiempo que empleamos en llenar la cocina es inferior al que necesitábamos antes con el carro arrastrado”.
El Vector está dando de comer en torno a nueve veces al día a las vacas en lactación y dos veces a las secas: “En su momento percibimos un incremento de la ingesta de materia seca en las secas. Estaban en torno a 12 kg y ahora andan entre 14 y 15 kg, con lo que esto conlleva para el instante de transición en el parto”, relata Eduardo Entrecanales. Por su parte, la eficiencia de alimentación en las vacas de producción se sitúa en 1,65 kg de leche producidos por cada kg de materia seca consumido.
“Entre la comida para las vacas en producción y las secas, el Vector prepara en torno a 8.000 kg al día, con un consumo de 30 kilovatios y recorre una distancia de 7,2 kilómetros”, aclara el propietario de SAT Arenas.
Otro de los aspectos que consiguieron agilizar con el Vector fue la limpieza del pesebre: “Como reparte la ración muchas veces al día, la comida se mantiene fresca y no es necesario limpiar tan a menudo”, concluye Entrecanales.