TRES LELY ASTRONAUT A5

Lely transforma el ordeño en Gandeiría L. Cornes con la automatización y el tráfico libre

En agosto de 2024 los propietarios de esta granja empezaron las obras para instalar tres Lely Astronaut A5 de Lely, con los que comenzaron a ordeñar en el mes de octubre. Tras un corto periodo de adaptación, los resultados se apreciaron muy rápidamente. Más en Vaca Pinta 52.

Leonardo Cornes Landeira y María del Carmen Miramontes Gómez son los socios de Gandeiría L. Cornes, situada en la parroquia de Buxán, en el municipio de Val do Dubra (A Coruña). Sus hijos, Leonardo y Gonzalo Cornes Miramontes, ayudan a sus padres en la gestión de este negocio familiar.

“Los inicios de esta ganadería vienen de mis abuelos. En torno a los años 90 se empezó a profesionalizar más con la incorporación de mi padre a la empresa. La sociedad se constituyó entre el 2005 y el 2006, a la que pertenecen mi padre y mi madre”, narra Leonardo Cornes.

Disponen de 165 animales en total, de los cuales tienen 137 en ordeño, con una media de producción de 43,3 kg/vaca/día y 3,6 ordeños diarios. Con respecto a calidades, anotan un 4,05 % de grasa y un 3,49 % de proteína. El recuento celular se mueve entre 120.000 y 140.000 céls./ml.

PRIMERA FASE: LA COLOCACIÓN DE LOS ROBOTS

Las obras para instalar los robots comenzaron en agosto de 2024. Los Astronaut los situaron en la zona en la que previamente estaba la sala de espera de la sala de ordeño.

Iván Brea, responsable comercial de Lely para la provincia de A Coruña, explica por qué ubicaron los robots en medio de la nave: “Como ya había una instalación previa, entre el equipo técnico, los supervisores técnicos y los socios de la granja decidimos cuál sería la implementación más correcta. En este caso, optamos por el área donde había más luz, volumen y circulación de vacas, que era justo en el centro del establo, donde tenían la sala de espera”.

El proceso no fue fácil, debido a la complejidad de instalarlos en una zona donde se realizaban tres ordeños diarios. “Sin embargo, siempre se llegó al consenso de que lo ideal era priorizar el buen manejo de los animales, una circulación óptima y, sobre todo, un trabajo futuro excelente”, asevera Brea. Uno de los robots, el tercero, lleva asociado una enfermería, donde se separan los ejemplares que necesitan tratamientos o cuidados especiales.

LA ADAPTACIÓN A LOS ASTRONAUT, RÁPIDA Y SENCILLA

El 16 de octubre de 2024 comenzaron a ordeñar con los robots, pasando primero por una fase de amoldamiento. “Los dos primeros días fueron un poco duros, pero a la semana ya casi habíamos recuperado la producción que teníamos en la sala y, a los 15 días, prácticamente todos los animales estaban en ordeño, con cifras de 40 litros de leche al día por cabeza. En ese momento ya se empezó a normalizar todo”, relata Leonardo Cornes Miramontes.

Desde la granja cuentan que tenían ganas de empezar con los robots: “Nosotros ya habíamos tenido un robot en el 2006 durante unos cuantos años y la diferencia con este es abismal. El Astronaut funciona muy bien y coloca muy bien; también tiene una capacidad de aprendizaje muy grande”.

“Los animales asociaron rápidamente que a partir de ahora la sala no iba a ser el lugar donde se ordeñaran, sino que sería aquí, con la ventaja de tener el pienso”, comenta Cornes Miramontes.

Iván Brea también subraya la buena adaptación de Gandeiría L. Cornes al ordeño automatizado: “Tienen unas vacas muy buenas y su manejo es excelente”.

EFICIENCIA CON TRES A5 Y CON EL TRÁFICO LIBRE

El ganadero afirma que no volvería a la sala, en parte por la falta de mano de obra: “Nosotros necesitábamos a dos personas en cada ordeño: dos por la mañana, dos a mediodía y dos por la noche. Ahora, al ordeñarse los animales libremente, con una persona por la mañana y otra por la tarde hacemos todo el trabajo”.

Con respecto al sistema de tráfico libre, notan que las vacas están tranquilas: “Nuestra gran sorpresa a los pocos días de empezar fue precisamente eso. Una vez que se acostumbraron a venir aquí, no se movían y soltaban la leche. Iba todo perfecto”, confiesa Leonardo. En este sentido, destaca en positivo de los Astronaut su entrada recta y que los ejemplares puedan ver el exterior desde la parte izquierda.

Brea resalta de los A5 su fiabilidad, rapidez y comodidad en el manejo: “Aquí ya hacían tres ordeños en sala con producciones altas, con lo cual había que empezar con un buen nivel y creo que los A5 lo han logrado con unos resultados excelentes”. Además, las vacas de Gandeiría L. Cornes tienen un potencial genético muy alto, con un flujo de ordeño elevado, “así que el funcionamiento de la máquina tiene que ser al 100 %”, añade Iván Brea.

Con los collares de identificación, que también poseen en esta ganadería, obtienen datos de celo, rumia, ingesta y estrés en tiempo real: “Esto ayuda en el manejo de los animales y a saber siempre qué ocurre en la granja. Podemos anteponernos a muchos problemas, saber el momento óptimo para inseminar una vaca… En una granja siempre va a haber contratiempos, con lo cual tenemos que tratar de anticiparnos. Con la información que proporcionan los collares, evitamos problemas en el futuro”, expresa Brea.

Asimismo, en esta ganadería disponen de una estación de pienso, donde hacen el punteo para las vacas, sobre todo las secas o las que iniciarán pronto el ordeño. La estación se utiliza para que creen un hábito antes de entrar en el robot. Cada animal tiene un collar donde se le asigna una identificación y, al entrar en la estación de pienso, se le marca cuántos kg tiene que comer. Iván Brea aclara que “esto lo que crea es una rutina, un aprendizaje, que ellas después asocian cuando entran al robot y facilita mucho el manejo. Es una herramienta a la que se le saca mucho partido”.