En Galicia, donde el verde de los prados se confunde con el azul del cielo atlántico, la vida en las granjas ha cambiado para siempre. Allí, donde durante generaciones los ordeños se hacían a mano o con viejas salas de ordeño, hoy más de 500 robots Lely trabajan en silencio, día y noche, ordeñando vacas con precisión milimétrica y cuidando cada detalle de su bienestar.
El robot número 500 no es solo una cifra redonda, es un símbolo. Representa a cientos de familias que han decidido dar un salto al futuro sin dejar atrás la esencia de su oficio. Ganaderos que crecieron levantándose de madrugada para ordeñar, que conocen a cada vaca por su nombre y que ahora miran con asombro cómo esos mismos animales acuden solos al robot, sin estrés, como si hubieran entendido que la tecnología también forma parte de su rutina.
La serie Astronaut A5 de Lely es hoy la protagonista silenciosa en muchas granjas gallegas. Con ella, las vacas entran al robot cuando lo necesitan, reciben alimento mientras son ordeñadas y salen tranquilas, sin agobios. Al mismo tiempo, el ganadero recibe en su móvil datos sobre la producción, la salud y el comportamiento de cada animal. “Lo que antes era intuición, ahora son números y gráficas que nos ayudan a decidir mejor”, explican muchos de ellos.
Los cambios se notan en el día a día. Donde antes había horarios rígidos y largas jornadas atadas al ordeño, ahora hay más tiempo para otras labores, como preparar y mejorar la alimentación, cuidar las instalaciones y a los animales, atender a la familia… En palabras de algunos ganaderos, el robot no les quita trabajo, sino que les cambia las tareas para mejorar su día a día. De este modo, les permite estar más pendientes de lo que importa: las vacas y las tierras.
Pero esto no ha sido un camino fácil. La inversión inicial de un robot es elevada y exige confianza tanto en el futuro como en la marca. Por eso Lely siempre va de la mano de los ganaderos; también hay un periodo de aprendizaje, tanto para las personas como para los animales. Muchos recuerdan los primeros días, cuando había que acompañar a las vacas para que perdieran el miedo, hasta que, poco a poco, comprendieron que el robot era un aliado. Hoy, esas escenas son recuerdos de transición hacia una rutina más tranquila y productiva.
Los beneficios de los robots de Lely son palpables: más litros de leche por vaca, mejor calidad del producto y mayor bienestar animal. En Galicia, donde la leche es parte de la identidad cultural y económica, superar los 500 robots significa que una parte importante del sector ha decidido apostar por la innovación como camino para asegurar su continuidad.
Este hito habla de números, sí, pero también de historias humanas. Historias de familias que miran hacia adelante, que se apoyan en la tecnología para seguir cuidando de sus rebaños y de un paisaje que forma parte del alma gallega. Porque, al final, más allá de los robots y de las estadísticas, la ganadería sigue teniendo rostro humano: el de hombres y mujeres que, entre tradición y modernidad, sostienen cada día la vida en el campo.
LELY ASTRONAUT A5 NEXT
La previsión no deja de ser sorprendente y el nuevo Lely Astronaut A5 Next viene, si cabe, para mejorar aún más lo logrado por sus antecesores. El nuevo robot de la firma holandesa llega para consolidarse en el mercado cuando ya se empiezan a instalar las primeras unidades en Galicia.
El Next dota al Astronaut de mayor precisión y de más facilidades para los ganaderos gracias a un nuevo software, el AOS-2, que optimiza su funcionamiento y lo hace más eficaz.
GRANJA PUMAR
El robot 500, instalado recientemente en el ayuntamiento de Val do Dubra (A Coruña), en la parroquia de Buxán, es propiedad de la ganadería Pumar. Esta granja cuenta además con un Lely Juno Flex y con una amamantadora Lely Calm.
EL FUTURO DE LELY EN GALICIA
Conseguido el hito de las 500 máquinas en ordeño, las miras de Lely y Agrotec Entrecanales, distribuidor de la multinacional holandesa en tierras gallegas, están puestas en el futuro.
En unos años donde la robotización casi se ha convertido en una necesidad y la fiabilidad de las máquinas facilita el trabajo diario, la cifra de robots de ordeño no dejará de aumentar y ahí es donde Lely seguirá ampliando su cuota de mercado. Con una distancia sobre el resto de las marcas en el mercado, Lely es, fue y será un referente para la automatización de las ganaderías de leche en la comunidad gallega.
UN OBJETIVO CLARO: MÁS DE CIEN ROBOTS AL AÑO
Para Agrotec Entrecanales, Galicia es un eje fundamental a nivel nacional y es por eso que cada día más gente forma parte de la plantilla de la empresa, lo que garantiza que las más de quinientas máquinas en ordeño estén siempre a punto y funcionando.
Agrotec tiene un objetivo claro y ambicioso en Galicia: instalar cada año más de cien robots. Este hito seguramente se superará con creces en este 2025 y se espera que la cifra siga creciendo con el paso de los años.