La filosofía Lely para el ordeño en grandes explotaciones (VI): el modelo alemán

Las granjas alemanas son el verdadero exponente de crecimiento tanto en número de cabezas como en número de robots de ordeño. En un viaje organizado por Lely, varios ganaderos españoles pudieron ver in situ las ventajas del ordeño robotizado de la marca holandesa con el tráfico libre como seña de identidad. Ver en Vaca Pinta 43.

En el viaje a la región de Dresde, al sureste de Alemania, la expedición española visitó tres granjas XL con más de ocho robots de ordeño cada una. Lo que más llamó la atención fue la escasa mano de obra que utilizan para la gestión dentro de las explotaciones, sobre todo en relación al trabajo que se ahorran con los robots con respecto a las salas de ordeño rotativas que empleaban antes.

Las granjas en Alemania después de la guerra pertenecieron al Estado y, posteriormente, se convirtieron en cooperativas que luego sus socios compraron al propio Estado; de ahí las grandes extensiones de terreno que tienen, ya que durante años se les obligó a aglutinar recursos y a unirse para poder crecer. De esta forma, en 1990 las explotaciones partían como mínimo con 1.000 hectáreas de terreno, algo que hizo que pudieran crecer hasta llegar a las granjas que tienen en la actualidad.

Dos de las ganaderías visitadas se fueron adecuando a los robots de ordeño, ya que alguna de ellas comenzó su actividad antes de 1990 y en su día no estaban pensadas para utilizar robots. Estas explotaciones carecen de la amplitud a la que estamos acostumbrados hoy en día, pero su funcionamiento es sobresaliente, ya que el ahorro de mano de obra, unido al incremento de los litros de leche que obtienen actualmente, les ha hecho crecer de forma exponencial en los últimos años.

Los parques se gestionan de forma diferente en cada granja. En alguna se pudieron ver grupos de cuatro robots juntos, aunque lo normal era siempre en lotes de dos. Las máquinas tenían tiempo libre de sobra en todas las explotaciones, al rondar el 20 % del día con los robots parados, ya que primaban tenerlos más desahogados para que no estuvieran con una carga de trabajo excesiva.

MILCHLAND SCHÖNAU

Esta granja, gestionada por un matrimonio, tiene nueve robots de ordeño Lely Astronaut A5. En la actualidad ordeñan en robot a 500 animales, pero ya estaban preparando las obras para incluir cinco nuevos A5 en sus instalaciones para sus más de 800 vacas. Hasta el momento, comparten ordeño con una sala rotativa, en la que estaban ordeñando a cerca de 300 vacas, las cuales les dan mucho más trabajo en relación al que tienen ahora con los robots.

Cuando los propietarios pensaron en el cambio al ordeño robotizado, Lely no fue su primera opción, ya que tenían pensado incluir robots de la marca con la que tienen la sala rotativa. Fue en el banco, cuando fueron a pedir el préstamo para los robots, donde les sugirieron que meditaran sobre la marca que iban a adquirir, debido al retorno y a la amortización de la inversión. En ese momento fue cuando pensaron en Lely, y empezaron a trabajar junto a su Lely Center en adaptar el diseño a sus instalaciones. Hoy en día, están encantados con el cambio.

Los empleados dedicados al ordeño son 14; ocho de ellos se encargan de la sala rotativa, por turnos, para tres ordeños diarios. Por tanto, solo seis personas se ocupan del trabajo diario en los Lely Astronaut. Cuando tengan funcionando los 14 robots, a mediados de 2024, prevén que solo ocho empleados cumplan con la función del ordeño y la gestión de la granja, lo que supondría un ahorro de seis empleados con respecto a los que tienen actualmente.

AGROFARM HERWIGSDORF EG

Esta es, sin duda, la granja más espectacular de las visitadas en el viaje. Sus nuevas instalaciones con 16 robots Lely Astronaut A5 están hechas por y para el robot de ordeño, con pasillos amplios para trabajar con lotes de cuatro robots y una gran área de separación compartida para cada ocho máquinas de ordeño. Las dos naves son completamente simétricas y en el medio está la lechería.

La gestión de la mano de obra para sus 1.000 vacas en ordeño es excelente, ya que el matrimonio que regenta la granja se apoya tan solo en cuatro empleados para las tareas diarias. La explotación cuenta, además, con cuatro arrimadores de comida, Juno Flex, para sus pasillos exteriores.

El trabajo está completamente organizado. Bien es cierto que los empleados que trabajan con las vacas no tienen que hacer ninguna tarea con las máquinas, ni carro unifeed, solo estar pendientes de los animales que hay dentro de la explotación.

Gracias a sus áreas de separación, dos en total, una para cada ocho robots, pueden desempeñar las tareas diarias con los ejemplares de la mejor forma posible y sin molestar al resto del rebaño. El diseño de estas áreas, detrás de los robots, les permite usar una zona para las inseminaciones, otra para los celos y otra para las vacas más delicadas, a las cuales les quieren prestar más atención diaria.

Esta es una granja más del estilo al que se acostumbra a ver en España, con amplitud y muy cómoda tanto para los ganaderos como para sus vacas.

AGRARGESELLSCHAFT RUPPENDORF AG

La granja más grande que se visitó está al este de Dresde. Esta explotación cuenta con 21 robots de ordeño Lely Astronaut A4 y más de 1.200 vacas en ordeño. Las instalaciones son inmensas, pero no están centralizadas, ya que la granja tiene seis edificaciones donde están los robots

Tienen la granja dividida en lotes de dos robots por parque, algo que les ayuda a la gestión diaria con sus animales. Esta es una cooperativa de más de 27 socios, que muchos son empleados, ya que llevan 7.000 hectáreas de terreno para abastecer de comida a sus vacas.

Cuentan con una plantilla de 12 personas para atender el ganado. Esta es una granja sin pasillos de alimentación, al igual que la primera, como las que conocemos aquí en España: no tienen cornadizas y alimentan a sus vacas con un sistema por cintas en unos pesebres de poco más de un metro de fondo. Esto les ayuda a maximizar el espacio para sus animales.

Los robots tienen una media de entre 100 y 110 vacas por cada dos y su producción diaria supera con creces los 40.000 litros de leche, de los que no pueden bajar del 4 % de materia grasa para no ser penalizados por la industria láctea que les recoge la leche. El precio por litro en todas las explotaciones visitadas se situaba en los 38 céntimos de base.

Este es un negocio muy particular, ya que se puede apreciar que las instalaciones son bastante antiguas y se reformaron; hacía más de cuarenta años, eran naves que se utilizaban para criar cerdos y su altura no era superior a los tres metros y medio, pero la tranquilidad del ganado daba buena muestra del óptimo funcionamiento del tráfico libre de Lely.