Modelo Lely de granjas XL

La filosofía Lely para el ordeño en grandes explotaciones (VII): el día a día en la cooperativa San Miguel de Aralar

Esta cooperativa cuenta con más de 500 animales en lactación y es una de las explotaciones pioneras en ordeño robotizado de granjas XL. En el año 2001 comenzó con un robot; a día de hoy, nueve Lely Astronaut trabajan en esta granja situada en Oskotz (Navarra). Ver en Vaca Pinta 44.

La cooperativa San Miguel de Aralar nació en 1964, con 27 socios. Actualmente es una de las mejores granjas robotizas de España, tanto por eficiencia en su gestión como por litros producidos de leche diarios.

San Miguel de Aralar tiene a día de hoy cinco socios que trabajan en la granja y varios empleados que colaboran en las tareas diarias. El presidente de la cooperativa, Ismael Lorente, nos cuenta cómo se gestiona el día a día de una explotación con 540 vacas en ordeño robotizado de la firma holandesa.

La cooperativa trabaja actualmente con nueve robots de ordeño Lely A3 Next y sobrepasa la cifra de los 600.000 litros de leche entregados a la industria mensualmente, algo que para su presidente es “un muy buen dato que nos permite trabajar con mucha comodidad diariamente”.

La granja está distribuida en seis parques diferenciados: tres lotes con dos robots y 120 animales por lote, y otros tres parques con entre 50 y 55 animales y un robot en cada uno de ellos. “Uno de los lotes lo tenemos destinado al posparto, algo que nos da una facilidad de manejo muy grande, ya que antes hacíamos este trabajo en la sala de ordeño, pero con la instalación del noveno robot eliminamos la sala por completo”, destacó Lorente.

UN TRABAJO MÁS SENCILLO CON LELY Y EL TRÁFICO LIBRE

Actualmente “tenemos en ordeño unas 540 vacas y producimos más de 21.000 litros diarios de leche, con una media de producción por vaca y día de unos 40 litros”, comentó Ismael Lorente.

En cuanto al trabajo diario con los robots de ordeño, en esta cooperativa lo simplifican al máximo, ya que una de las premisas de trabajo de la gente que conforma San Miguel de Aralar es “aprovechar bien el tiempo y saber qué tiene que hacer cada persona en cada momento del día. Con los robots solo realizamos dos acciones: metemos las vacas con algún retraso por la mañana y por la tarde, y limpiamos las máquinas dos veces al día”.

Las jornadas de trabajo en esta cooperativa navarra son continuas. “Tanto los socios como los empleados trabajamos en turnos corridos de ocho horas” –afirmó Lorente–, “se hace muy duro encontrar personal para el ordeño y gracias a los robots es todo más fácil”.

En total, en la granja trabajan diez personas, pero “siempre hay que tener en cuenta los días libres y las vacaciones, así como los turnos, que son en horario continuo; así mismo, de cada tres fines de semana solo se trabaja uno”, recalcó Ismael, “porque la gente tiene que descansar, además de estar satisfecha y contenta”.

Resaltó también como algo básico “la labor del nutrólogo, porque el equilibrio con la energía es la base de todo para que las vacas acudan de forma regular a los Astronaut”.

Con la instalación del último A3 Next, el noveno, dejaron de trabajar en la sala, y según Lorente “mejoramos mucho más el manejo de la ganadería. En ese robot tenemos una cama caliente por detrás de la máquina y una zona con cubículos delante, algo que nos favorece mucho en el día a día, porque así los animales no tienen por qué pasar por la sala de ordeño, algo que a veces suponía un incordio”, confesó.

Para Ismael una de las finalidades del robot es no molestar a las vacas: “No te puedes obsesionar con moverlas a todas horas, porque están mucho más a gusto con este sistema robotizado, con lo cual nosotros intentamos entrar en la nave el menor número de veces posible para no incordiarlas y que vayan a su aire. Es la clave del tráfico libre”.

LA EFICAZ DISTRIBUCIÓN DE LAS TAREAS EN LA GRANJA

En esta ganadería de la zona navarra de Oskotz, cuatro personas se encargan del trabajo diario con los robots de ordeño, dos por la mañana y otras dos por la tarde. En cuanto al número de animales que arriman por cada cabina, “la media es de unas cinco vacas por robot por la mañana y por la tarde, pero eso, en comparación con el trabajo de la sala de ordeño, no es nada”, aclaró el presidente de la cooperativa.

Según cuenta Ismael, ese trabajo con los robots se realiza en unas seis o siete horas diarias, ya que, aparte de las tareas ya mencionadas, los empleados también limpian las áreas de espera y los patios de cruce, así como los bebederos.

A mayores del trabajo con las vacas y los robots de ordeño, tienen empleados para llevar a cabo según qué rutinas diarias. Por ejemplo, una persona se encarga de la alimentación, para lo que cuentan con un carro arrastrado de 35 m³, otra de la limpieza de los cubículos y otra atiende a la recría.

Gracias a la simplicidad del trabajo diario, tanto el presidente como una de sus socias se encargan todos los días de observar los datos en el programa de gestión Lely Horizon para ver si hay alguna vaca con problemas o que requiera de la atención de los ganaderos.

UNA GESTIÓN IMPECABLE Y UNA BUENA RENTABILIDAD

Lorente declaró que “hoy en día la rentabilidad está en los tres ordeños, aunque no todas las vacas tienen que ir siempre y de forma obligada las tres veces: hay vacas que con dos les llega y otras que igual necesitan cuatro ordeños al día; depende de su producción diaria”.

Los baños de patas los realizan siempre dos veces a la semana en las vacas de producción, con un sistema en la salida de los robots y una dosificación de formol y agua. En el resto de los animales utilizan pediluvios de plástico una vez a la semana. La reproducción la hacen cada diez días, ya que para Lorente “es una forma de llevar un buen control de los animales gestantes”.

También cuentan con collares con los que obtienen datos del celo, la rumia, la ingesta y el estrés por calor en el rebaño.

La ración de comida se prepara siempre una vez al día para todos los animales. En el robot “damos una media de 5,5 kg por vaca y por día. Esta ración hace que vayan muy bien al robot y tengamos menos problemas de digestibilidad en la granja”, puntualizó Ismael Lorente.

La distribución de otro tipo de tareas la tienen muy bien dividida en diferentes días de la semana: “Hay que pensar que no solo hay que gestionar el rebaño, sino también al personal, y por eso hay que tener todo mucho más protocolizado”.

Los avisos de problemas en los robots los tienen totalmente cuantificados, con siete llamadas por robot y por año. “Creo que es una cifra difícilmente mejorable, ya que todo va muy bien”, concluyó el presidente de la cooperativa.