Para asegurar la rentabilidad y calidad nutricional del forraje, es fundamental priorizar la recuperación de la estructura del suelo, esperar el momento adecuado para la siembra y realizar una fertilización precisa que compense el lavado de minerales tras periodos de saturación hídrica. Gustavo García Riveiro (Limagrain Ibérica) profundiza en este tema en este artículo publicado en Vaca Pinta 58.
ESPECIAL: SIEMBRA DEL MAÍZ FORRAJERO
Cómo mejorar la calidad del silo de maíz desde la siembra después de un invierno lluvioso