Desde un primer momento hemos tratado de adelantarnos a los acontecimientos y de actuar con rapidez para proteger la salud de los trabajadores y garantizar la continuidad de nuestro negocio. Incluso antes de la declaración del estado de alarma implantamos estrictas medidas de prevención para evitar los contagios entre los trabajadores.
Nuestro compromiso con el sector primario y la cadena alimentaria es firme y por ello nuestra estrategia desde el inicio de la crisis fue proteger y aislar las plantas de producción, desarrollando en paralelo soluciones telemáticas para preservar el contacto entre el equipo y los clientes.
Así, las principales medidas de seguridad que adoptamos fueron el distanciamiento social, el incremento de la higiene en los centros productivos, el impedimento de visitas y reuniones en las fábricas, y medidas especiales para la recepción de transportistas, como aseo específico para uso fuera del ambiente de producción y uso de gel hidroalcohólico.
Los protocolos de limpieza y desinfección también se plantearon de manera más frecuente y estricta, tanto en las fábricas como en las oficinas, pero, sin duda, la medida de protección más efectiva ha sido el teletrabajo en todos los casos en que fue posible realizarlo.
A lo largo de este tiempo hemos atravesado diferentes fases, dependiendo del momento de la pandemia en el que nos encontrábamos. En los primeros días del estado de alarma se realizaron los ajustes necesarios para adaptar la operativa de las fábricas y los transportes al notable incremento que experimentaron los pedidos. Fueron semanas de gran incertidumbre. Los ganaderos estaban muy preocupados por un posible desabastecimiento y la tendencia fue realizar acopio masivo de piensos y materias primas. Pasados esos primeros momentos, quedó perfectamente constatada la fortaleza del sector primario y que, trabajando juntos, fabricantes y ganaderos, podíamos garantizar a la población una provisión de alimentos puntual y suficiente.
Superada esa primera fase, asumimos el desafío de adaptar los servicios especiales y de asesoramiento que nuestro equipo ofrece a los clientes a las limitadas opciones que nos brindaba el confinamiento. Así, derivamos la mayor parte de esos contactos y servicios hacia plataformas digitales, generando respuestas concretas y adaptadas a las necesidades de los ganaderos.
Como es natural, la dinámica de los trabajadores de campo se ha visto muy condicionada por esa situación y, aunque nuestros técnicos han estado siempre disponibles para intervenir en situaciones urgentes, lo cierto es que hemos descubierto que en la mayor parte de los casos podemos ser tan eficientes proporcionando asistencia en remoto como lo somos en visitas presenciales.
Respecto a las ventas, por el momento no hemos sufrido un impacto económico directo en nuestra cuenta de resultados, pero participamos de la preocupación por el devenir de ciertos sectores, como el canal Horeca, y no descartamos que pueda afectarnos a medio plazo. Por ello, ahora mismo estamos dirigiendo nuestros esfuerzos a apoyar y promover iniciativas de nuestros clientes, que buscan innovar en términos de canales de venta y aproximación al consumidor.
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