Exactamente igual que a todos los ganaderos, esta situación nos ha planteado un gran reto como personas y, evidentemente, como profesionales. Así, la deriva de esta crisis, que ha sacado lo mejor de nosotros como miembros comprometidos y responsables de la sociedad, nos ha llevado a un cambio en nuestros hábitos y nos ha obligado a hacer un esfuerzo por sintonizar y asumir la “nueva realidad”.
En lo que respecta a nuestra actividad habitual, la fabricación de piensos, no hemos parado; es más, como los ganaderos, ¡no podíamos parar! Teníamos que estar con ellos para que no les faltase de nada.
Ahora bien, se han cambiado muchos protocolos de seguridad para mantener a nuestros trabajadores a salvo. La mejor medida que hemos adoptado para la seguridad es el teletrabajo: quedarnos en casa para detener la rápida transmisión de la covid-19.
En lo que se refiere a personal de oficinas y comercial, hemos aplicado todas las medidas sugeridas por nuestro Gobierno y, sobre todo, por el sentido común. Lo último era exponer a nuestros clientes, por lo que solamente en casos de urgencia y solicitados hemos acudido a las explotaciones. Los compañeros que dan servicio y están más en contacto con las granjas se han adaptado a esta situación: han realizado una mayor y mejor planificación de sus actividades en remoto y solo han atendido las necesidades más críticas de los clientes en visitas, siempre cumpliendo con estrictas medidas de seguridad y siempre porque el ganadero lo ha pedido.
Dentro de nuestros centros de trabajo, para los compañeros de producción y de los laboratorios de calidad, que no pueden quedarse en casa y han seguido trabajando a tope, se han reorganizado turnos y distancias entre trabajadores, se han distribuido carteles de concienciación, tenemos nuevas medidas para el transporte y se ha adaptado la logística y entrega de los piensos para salvaguardar la seguridad de nuestros clientes. Puedo afirmar con orgullo que, en estos tiempos, más que nunca, hemos trabajado por la calidad y la seguridad alimentaria de nuestros piensos.
Tras esta “realineación de antenas” y la adaptación de nuestros hábitos de trabajo, hemos podido ver reafirmada la importancia de tres puntos clave en nuestro desempeño: la comunicación, el sentimiento de equipo dentro del sector y la capacidad de reajuste. Los equipos de Nanta y los ganaderos han tenido que dar paso al uso de las nuevas tecnologías para realizar “cibervisitas” y, aun estando separados y teniendo que trabajar a contrarreloj para readaptar muchos planes que estaban en marcha, nos hemos sentido más cerca que nunca en ese sentido.
Nada de lo anterior tendría sentido sin un gran componente humano incrementado por la sensibilidad ante esta situación que impregna todas las actividades que realizamos. En definitiva, esta situación ha supuesto un gran reto para toda la empresa y lo hemos superado con nota debido al gran compromiso de todos mis compañeros.
LEER CON LUPA COMPLETO: EL LÁCTEO, UN SECTOR PARA TIEMPOS DE CRISIS