Alberto Roncero es uno de los propietarios de este negocio, que cuenta con unos 750 animales en total, repartidos entre las propias instalaciones y Valencia, donde tienen externalizada la recría con unas 200 novillas. En la actualidad, disponen de 415 vacas en ordeño, con una producción media de unos 40 litros de leche por cabeza al día. El número medio de ordeños es de 3 diarios, aunque en momentos puntuales han llegado a 3,2. En cuanto a las calidades, registran un 3,90 % de grasa y un 3,43 % de proteína, mientras que el recuento celular se sitúa entre las 150.000 y 190.000 céls./ml.
“Poco a poco fuimos conociendo a Miguel, que es el técnico que nos lleva la granja, y la verdad es que entiende mucho de la alimentación con robot, así que empezamos a trabajar en ello con la vista puesta en el futuro: la robotización de la explotación”, explica Roncero, quien añade que el técnico sabe muy bien cómo unificar la ración en pesebre con la del robot.
La alimentación de las vacas en lactación: robots y pesebre
En esta granja aplican el programa de alimentación de De Heus tanto para las vacas en lactación como para las secas. Miguel Iglesias, product manager de Vacas de Leche para De Heus España, señala que desde la compañía apostaron por implementar cambios de manejo en la ganadería y por comprender hacia dónde querían llegar los socios de Roncero.
Durante este proceso, se produjo un cambio clave, ya que pasaron de ordeñar en sala a implantar el ordeño robotizado con ocho unidades. “Nos fuimos entendiendo para, finalmente, llegar a lo que es la granja hoy en día, con un enfoque más global, tanto en la producción de forrajes como en el manejo del ganado, el bienestar y la mejora de la eficiencia y la rentabilidad”, indica Iglesias.
La idea de robotizar la granja surgió a raíz de un problema con la mano de obra, ya que en un momento dado tres empleados tuvieron que coger la baja al mismo tiempo. La decisión se tomó a principios de 2023, se formalizó en otoño de ese mismo año y, en junio de 2024, ya se estaban llevando a cabo los primeros ordeños en robot. “Todo va funcionando correctamente y es probable que apostemos aún más por estas máquinas”, comenta Roncero.
Para De Heus, el ordeño robotizado es un pilar fundamental y la adaptación desde el punto de vista de la alimentación fue óptima en Roncero. Desde la propia ganadería cuentan que los ejemplares se acostumbraron muy bien desde el principio. En una primera fase se prepararon raciones de transición, con el objetivo de que los animales acudiesen con mayor facilidad a la entrada del robot. Posteriormente, el sistema se fue orientando a potenciar la producción en pesebre y no tanto en el robot.
En De Heus enfocan la alimentación hacia una ración mezclada parcial (PMR), con el objetivo de potenciar la máxima expresión de la vaca dentro del sistema. Este enfoque permite trabajar con animales más sanos y saludables, promover la salud ruminal y la ingesta de materia seca y, a su vez, favorecer la máxima producción posible de leche. Todo ello se logra definiendo la alimentación por lotes y buscando la máxima eficiencia.
El grano distribuido en el robot debe consistir en piensos altamente palatables y con una alta durabilidad, tal y como puntualiza Iglesias: “Eso lo conseguimos siendo muy minuciosos en el proceso de producción”. Además, este aporte debe estar perfectamente coordinado con la ración base que se distribuye en el carro.
“La experiencia está siendo positiva. Ya llevamos tres años con ellos y es por algo. Todo va afianzándose y la estabilización con los robots es clara. Progresivamente, estamos logrando el objetivo de aumentar en producción, reduciendo problemas y gestionando todo con mayor tranquilidad”, asevera el ganadero.
Asimismo, Alberto Roncero considera que el incremento en las cifras de producción se debe en gran parte a la conjunción de la alimentación y el sistema de ordeño robotizado: “Se trata de un cómputo de muchos factores: la alimentación, el bienestar de los animales, la gestión de los empleados…”.
El plan prelacto para las secas
El técnico de De Heus apunta que la implementación del Plan Prelacto en Roncero supuso un antes y un después. Este plan se basa, entre otros aspectos, en la restricción de fósforo, la monitorización de la ingesta y la utilización de determinados aditivos orientados a la prevención de la cetosis y el balance energético negativo.
La meta es que la vaca afronte la nueva lactación más preparada, con mayores picos de producción y reduciendo al mínimo el impacto de enfermedades de transición. “En esta granja, la incidencia de retenciones o desplazamientos es a día de hoy prácticamente mínima. Esto nos ha permitido reducir casi a cero la tasa de eliminación voluntaria en los primeros sesenta días por problemas de transición y que el ganadero pierda parte del miedo al secado, a la transición y a la búsqueda de más partos”, relata Iglesias.
La profesionalidad de los técnicos
En cuanto a la experiencia con el equipo técnico de la compañía, el ganadero la califica muy positivamente: “Es uno de los aspectos que más valoramos: disponer de un buen servicio técnico en casi cualquier momento”.
De cara al futuro, en De Heus buscan seguir progresando y evolucionando en un mercado cada vez más amplio y exigente. Miguel Iglesias afirma que “queremos seguir adaptándonos a las nuevas exigencias y estamos intentando que nuestras herramientas sean cada vez más potentes”.
“Nosotros recomendaríamos De Heus porque funciona. Es una compañía cercana y sus profesionales responden siempre”, concluye Roncero.