En esta ganadería poseen unos 410 animales: 228 en lactación, unas 40 vacas secas y, el resto, recría. Su producción actual es de 47 kg por ejemplar al día, con un número medio de ordeños de alrededor de 2,8-2,9. En cuanto a calidades, registran cifras de 3,50 % de grasa y 3,20 % de proteína.
En febrero empezaron a utilizar dos Lely Astronaut A5 y, poco después, en mayo, instalaron dos más. Además de los Astronaut, también disponen de un Collector y del Juno. Unai Etxaiz, delegado de ventas de Lely en el País Vasco, Navarra y Cataluña, describe Etxalde como “una granja de referencia en todo el País Vasco”.
En total, seis personas trabajan en la ganadería. La parte de la agricultura, en cambio, la tienen externalizada. La rutina diaria comienza a las seis de la mañana y, a lo largo de la jornada, desarrollan diversas tareas: alimentación de los animales con unifeed, atención a los terneros, puesta a punto de los cubículos, dar el pienso a las novillas, inseminar, tratar a alguna vaca que esté enferma o resolver retrasos de los robots. “Los retrasos son muy pocos. Al principio costaba un poco más, pero ahora en un par de horas están todas ordeñadas”, apunta Roberto Uriarte, socio de SAT Etxalde. Sobre las seis y media o siete de la tarde suelen tener finalizadas las labores.
Cambio de sistema de ordeño: de sala a robots
Hasta hace un año, en SAT Etxalde ordeñaban dos veces al día en una sala de 2x10 salida rápida. Por la mañana solían terminar sobre las once y, por la tarde, ordeñaban hasta casi las nueve de la noche. Debido a ello y por problemas con la mano de obra, Roberto Uriarte propuso al resto de los socios el cambio al ordeño robotizado. Todos estuvieron de acuerdo.
En un primer momento, barajaron otras opciones y visitaron granjas con batch milking. Finalmente, y en parte gracias al asesoramiento de algún nutrólogo, decidieron descartar esa alternativa y optar por el ordeño robotizado con tráfico libre. “Yo, desde el primer día, sabía cuál era el sistema que funcionaba y que quería, pero algunos de mis socios tenían ciertas reticencias. No nos hemos equivocado para nada con nuestra elección, eso lo tengo clarísimo”, afirma el ganadero.
A pesar de que al principio Roberto tenía un poco de miedo por el cambio, confiesa que las vacas se han adaptado muy bien: “Es impresionante observar la producción de algunos animales”. En general, aumentaron en unos 3 o 4 kg de leche por cabeza al día.
Bienestar animal y mayor producción con el tráfico libre
“El tráfico libre ha supuesto una mejora en el bienestar del rebaño y en el trabajo de la granja al ir a ordeñarse ellas solas y cuando quieren”, explica el ganadero, que añade que los robots de ordeño son una inversión fuerte pero que se recupera, porque la vaca está mejor y da más leche. Roberto cree, de hecho, que el objetivo que se había propuesto inicialmente lo va a superar con la subida de producción, y que amortizará la inversión antes de lo pensado.
Además, desde la ganadería son conscientes de que el incremento de la producción se debe en gran parte al tráfico libre: “Cuanto más tranquilo esté un animal, mejor será: se tumba, come y se ordeña cuando quiere. No se molesta a las vacas y van a su aire. De hecho, los fines de semana es cuando más leche dan, que es cuando estamos menos personas aquí”.
En SAT Etxalde, el único cambio reciente ha sido implementar el tráfico libre con los robots de ordeño Lely. El resto de las variables —alimentación, asesores, socios, ganado, etc.— continúan igual. Así pues, este es un buen ejemplo de que un único factor puede influir considerablemente en el bienestar de las vacas y en la economía de la empresa.
“Con el robot, me he dado cuenta de que no sé hasta dónde pueden llegar estos animales por su capacidad genética. Con solo dos ordeños no lográbamos aprovechar todo el potencial de producción del ganado. Ahora que se ordeñan cuando quieren, empezamos a verlo”, comenta el socio de la ganadería.
“Me encantan las vacas y les hablo como si fueran personas. Es mi forma de trabajar. Adoro lo que hago y siempre he disfrutado haciéndolo. Me gusta mucho estar con ellas y caminar entre ellas. Se percibe armonía en la granja y cada uno va a lo suyo”, comparte Roberto, que agrega que es importante que los ejemplares te reconozcan y no te tengan miedo.
Eficiencia y tranquilidad en Sat Etxalde
“El robot nos ha cambiado la vida tanto a nosotros como a las vacas. Estamos trabajando para que este negocio sea eficiente, sostenible y que respete el bienestar animal”, asevera Roberto Uriarte. Adriana Virto, que trabaja en la granja, hace hincapié en que también es crucial la tranquilidad del ganadero; con los robots, el bienestar se intensifica en ambos casos.
David Bengoa Ruiz, otro socio de SAT Etxalde, recomendaría a cualquier ganadero que esté pensando en robotizar la granja, que no lo dude. Virto anota al respecto que “la eficiencia es muchísimo mayor y el rendimiento de las vacas es mejor. Además, se notan mucho la paz y la tranquilidad”.