1 Lely Astronaut A5

La robotización y el tráfico libre transforman el día a día en Berbiaran

Francisco Javier Andueza es socio de la ganadería Berbiaran, donde el año pasado instalaron un Lely Astronaut A5. La idea surgió de su hijo, Julen, que quiso robotizar el negocio para poder incorporarse a él. Los propietarios de la granja se muestran gratamente sorprendidos con las mejoras conseguidas gracias a esta máquina. Más en Vaca Pinta 57.

En Sociedad Agropecuaria Berbiaran, situada en la localidad de Arandigoien (Valle de Yerri, Navarra), cuentan con un total de 121 animales (65 vacas en lactación, 13 secas y 43 novillas). La velocidad de ordeño está entre 3,3 y 3,5 litros por minuto, y la media de número de ordeños es de 3,0-3,1, aunque en algún momento han llegado a alcanzar los 3,2. La media de producción actual es de 37 kg/vaca/día. Los datos reproductivos de la granja son muy positivos y, desde que tienen el robot, los han mejorado todavía más, al igual que la detección de celos, ya que, al no molestar al rebaño, todo se manifiesta de forma más natural.

La ración de las vacas de leche en esta explotación se compone de 25 kg de forrajes de invierno, 12 kg de maíz y el pienso, repartido en 7 kg en unifeed y 6 kg en el robot. Los forrajes de invierno son una mezcla que traen de Italia y que contiene diferentes cereales (trigo, triticale, avena blanca y negra y veza). “Creemos que es la base para que esta granja funcione bien. Además, es la forma más barata que tenemos de conseguir forraje, porque aquí todo es secano y buscamos más la producción de forrajes de invierno. En cuanto al maíz, contamos con 8 hectáreas de regadío, que hacemos a doble cosecha, y también compramos unas 5 hectáreas a agricultores conocidos”, explica el ganadero. Así, solo adquieren un poco de maíz para complementarlo con el que ellos producen, a mayores del pienso. De este modo, consiguen que la alimentación sea muy económica.

En los inicios de la granja, solo trabajaban en ella Andueza y su mujer, Noelia Ibáñez. Como las tareas fueron aumentando, contrataron a un empleado. Recientemente, su hijo Julen quiso incorporarse a la empresa familiar, con lo cual a día de hoy son cuatro personas trabajando en la ganadería. “Ahora, con el robot, somos muchos y tenemos que reestructurarnos”, apunta Javier Andueza.

De ordeño en sala a robot: una decisión importante

En esta granja empezaron en el año 2000 a ordeñar con una sala de ordeño 5x2 de espina de pescado, hasta que en primavera de 2025 instalaron el robot de Lely.

La colocación del robot de ordeño surgió precisamente a raíz de la incorporación de su hijo a la granja. “Nos dijo que quería comenzar a trabajar aquí y se empeñó en adquirir el robot. La verdad es que en un primer momento lo veíamos complicado, pero al final nos vino muy bien. Él va a ver los problemas que se le irán presentando y nosotros tenemos la experiencia para ir enseñándole. Así, finalizamos nuestra vida laboral mientras él inicia la suya, con el respaldo de nuestra experiencia”, narra el ganadero.

“El cambio que ha dado la ganadería con la instalación del robot ha sido brutal”, afirma Andueza, que añade que ya no tienen que venir a ordeñar, sino solo a echar de comer, gestionar el manejo de las camas y vigilar el negocio. “La verdad es que las vacas nos han ayudado muchísimo porque van muy bien al robot. Pensábamos que habría muchos problemas con las ubres, que el robot no sería capaz de cogerlas, pero la verdad es que para nada”, agrega.

La robotización también ha influido de manera positiva en el bienestar de los trabajadores, ya que ahora tienen muchas más ganas de venir a trabajar al no pasarse horas ordeñando. Asimismo, los ejemplares están mucho mejor. “Ellas van, se ordeñan y tienen sus rutinas. Estamos muy contentos”, comenta Andueza.

Lely y el tráfico libre, todo un acierto

Javier Andueza siempre pensó que con el robot funcionaría mejor un tráfico forzado: “El tráfico libre no lo había tenido claro nunca. Cuando ya optamos por instalar el robot, había que tomar la decisión. Probamos con el tráfico libre y, la verdad, para mí ha sido la bomba. No estamos para nada detrás de las vacas y, prácticamente, estamos todo el día viéndolas”.

A la hora de decantarse por la marca del robot, estuvieron valorando diversas opciones y concluyeron que todas funcionaban, así que la decisión fue difícil. Lo que les ayudó a apostar por Lely fue, principalmente, la opinión de su nutrólogo y de otros técnicos: “Nuestro nutrólogo maneja muchos robots de ordeño y nos animó a escoger Lely. Otros técnicos independientes, que no tienen nada que ver con la marca, también nos aconsejaron Lely, ya que es más rápido que las otras alternativas, lo cual nos interesaba especialmente”.

Los beneficios del Astronaut

Julen Andueza, el hijo de Francisco Javier, ya forma parte del negocio familiar: “El Lely Astronaut A5 y yo hemos entrado de la mano a la granja”. El joven ganadero declara que lo que más le sorprende de este robot es la limpieza de las ubres, la rapidez de ordeño y su conexión. Julen también le da importancia al brazo del robot, que es muy robusto y hace que la colocación sea veloz.

El ganadero opina que el Astronaut está muy bien diseñado para las vacas, ya que posee una entrada y una salida muy rápidas y fluidas: “Están muy a gusto y lo entienden muy bien”.

“Los animales en ordeño están generando 200 visitas diarias al robot, el cual cuenta con un 6 % de tiempo libre. Cuanto más tiempo libre tenemos, menos retrasos registramos. Los retrasos no son solo las vacas que no van a ordeñarse, sino también las que no tienen tiempo para ello porque el robot va muy ajustado. Este Astronaut dispone de mucha capacidad de ordeño, así que no generamos retrasos”, concluye Julen Andueza.