En esta ganadería situada en Oliana, provincia de Lleida, ordeñan a 480 cabezas con 8 Lely Astronaut A5 en tráfico libre y a 1.100 en una sala rotativa. Además, disponen de 200 vacas secas y 120 novillas de preparto. El número medio de ordeños diarios en Cal Espinal supera actualmente los tres, con una producción de alrededor de 50 litros por vaca y día.
En un primer momento instalaron cuatro máquinas, con las cuales se sintieron satisfechos: “Los primeros días nos pareció un poco difícil, tanto por el ganado como por nosotros, porque había que estar muy pendientes, pero, a las dos o tres semanas, todo comenzó a ir perfecto”, explica Joan Angrill, uno de los socios de esta granja familiar.
En los parques donde comenzaron a trabajar con los A5 implementaron, asimismo, otros cambios, como la colocación de camas de arena. Con todas las modificaciones, percibieron un incremento en el volumen de producción y una mejora en la tranquilidad de los ejemplares, que agradecen el cambio del sistema de ordeño. Posteriormente, adquirieron otras cuatro unidades en otros dos patios, también con camas de arena y resultados muy similares.
Angrill asegura que están realmente contentos con el nuevo sistema. De hecho, la intención de los socios de Cal Espinal es colocar pronto otros cuatro Lely Astronaut en sus instalaciones.
La entrega de la vaca roja
Steven Lorent, responsable de ventas en el clúster Francia-Iberia de Lely, estuvo presente en el momento de la entrega de la mítica vaca roja de Lely a los socios del negocio. Esta simboliza que Cal Espinal se ha convertido en una granja XL, con ocho robots de ordeño en funcionamiento: “Como podemos observar, tenemos la estampa de una ganadería moderna con un sistema robotizado que encaja a la perfección con la visión de Lely”, asevera Lorent.
El primer pilar que la firma holandesa considera imprescindible en una granja Lely, como lo es Cal Espinal, es el bienestar animal. Steven Lorent argumenta que “estamos convencidos de que la circulación libre es el mejor sistema para la vaca. Hay menos estrés en los ejemplares y mayor producción de leche”. En segundo lugar, vendría el bienestar del ganadero, el cual redunda en la disminución de tareas repetitivas y en facilitarle el trabajo para que pueda disfrutar de más tiempo libre. El tercer punto se centra en la eficiencia del negocio: “Buscamos reducir los costes, aumentar la rentabilidad y detectar los problemas de salud que sufren las vacas a tiempo. Con la monitorización del rebaño podemos continuar innovando e intentar obtener más información sobre la salud de los ejemplares, para anticiparnos ante cualquier posible problema. También estamos invirtiendo en inteligencia artificial para prepararnos para el futuro”, expresa Lorent. Por último, desde la compañía apuntan que buscan ser más sostenibles gracias al tráfico libre, “lo que es fundamental para cuidar del planeta”.
Steven Lorent puntualiza que Cal Espinal es un excelente ejemplo para comparar y ver las diferencias entre una rotativa y el sistema de robot de ordeño Lely con tráfico libre.
Importantes ventajas con el tráfico libre y el ordeño robotizado
José Alberto Sicilia, veterinario responsable de la granja, trabaja en Cal Espinal desde hace 17 años.
Cuando empezaron con los cuatro primeros Astronaut, lo hicieron en dos patios de 120 primíparas cada uno. Tras el periodo de adaptación, comenzaron a trabajar de forma autónoma: “A día de hoy, en esos dos parques ya solo entramos para inseminar o para algún tema de manejo”, narra Sicilia.
Actualmente, cuentan con dos patios robotizados más. En uno se sitúan 120 primíparas y, en el otro, 120 animales de segundo parto. En ambos se encuentran en fase de adaptación.
Cabe destacar que en la época estival apenas notaron una bajada de producción de leche en los lotes con ordeño robotizado y tráfico libre. “Se han mantenido durante todo el verano entre 40 y 42 kg. Como mucho, se habrá disminuido en 1 kg de leche”, comenta el veterinario, que añade que las condiciones de la nave son óptimas y que las novillas mantienen mejor la lactación. “Aquí entendemos que el confort de la vaca es mucho mayor: descansa más y come mejor. Además, no hemos tenido problemas de accidentes desde que trasladamos a estos animales”, agrega.
En la sala rotativa realizan tres ordeños al día, mientras que con los Astronaut y el tráfico libre obtienen una media de ordeños superior, de entre 3,3 y 3,4, sin tener que arrimar casi a ningún animal, tal como relata José Alberto Sicilia: “Se ordeñan cuando quieren y nosotros apenas intervenimos. Permanecen más tiempo tumbadas, tienen buen acceso al robot y se adaptaron muy rápido, por lo que la experiencia está siendo muy positiva”.
También percibieron beneficios relacionados con la fertilidad y la alimentación de los animales. En cuanto a esta última, no observaron gran pérdida de condición corporal en las vacas a pesar de ser muy productoras. José Alberto Sicilia declara que “la pérdida de condición corporal es mucho menor que cuando tienen una única ración y comen todas lo mismo. Con el punteo del robot queda mucho más compensado”.
Las grandes beneficiarias del tráfico libre, en opinión de Sicilia, son las vacas: “Para el ganadero, si el sistema se gestiona bien, llega un momento en que se convierte en algo prácticamente autónomo y tú no interfieres. De hecho, aquí creo que una sola persona puede manejar 480 cabezas, que es la idea de todo este núcleo”, concluye.