En esta granja disponen de 95 vacas en ordeño, 22 secas y alcanzan la cifra de 75 en recría. Solo trabajan dos personas en el negocio: el propio Joan Terricabras y un empleado. Además, realizan una media de 3,3 ordeños al día por cabeza, cuando antes solo hacían dos. “Hemos aumentado los ordeños manteniendo los mismos trabajadores”, explica el ganadero.
La ración de los ejemplares está compuesta de 25 kg de maíz, 8 kg de bagazo de cerveza, 7 kg de pienso que echan en el carro y 3 kg de alfalfa en rama. De esta forma, la alimentación no le ha supuesto al propietario un coste económico demasiado elevado este pasado año.
En cuanto al manejo de las camas, en verano suelen echar viruta dos veces por semana y pasan el rastrillo a diario. En invierno, en las granjas de este territorio entra mucha humedad debido a la niebla, por lo que utilizan el ventilador para secar un poco las camas.
Bienestar animal con el tráfico libre
Este ganadero tuvo claro desde el principio que quería un sistema de tráfico libre, ya que era el que les daría menos trabajo y no obligarían a las vacas a hacer nada, contribuyendo así a su bienestar: “Reflexioné sobre el hecho de que, si a los demás les funcionaba, tarde o temprano sería eficaz para mí también”.
Alberto Sánchez, responsable de ventas y marketing en Lely Center Los Corrales, comparte que las producciones de esta granja se han mantenido altas durante el periodo estival, que fue muy caluroso: “Es el ejemplo de que, haciendo las cosas bien, se puede producir un gran volumen de leche a pesar de las altas temperaturas. Una vez pasado el verano, mantuvieron cifras de 41 kg/vaca/día”.
En este sentido, Sánchez señala que es importante tener en cuenta que los animales disponen de dos robots de ordeño, parques con cama fría y sistema de compost, además de ventiladores: “Es un lugar de confort para ellas: no sienten la necesidad de moverse todo el rato y la temperatura es permanente. Tampoco se las molesta continuamente para ir a ordeñarse”.
Desde Lely cuentan que el tráfico libre ayuda a evitar el estrés por calor frente a otros sistemas de ordeño, como el batch milking, tal y como asegura Sánchez: “Nos llegan casos de ganaderos que argumentan que con ese modelo de ordeño las vacas sufren cambios de temperatura importantes: en la nave están a 18 ⁰C; cuando salen a ordeñarse, a 38 ⁰C; y luego vuelven a los 18 ⁰C, lo cual les genera estrés”. Alberto añade que a las vacas les gusta tener garantizada la comida y asegurada una consistencia, sobre todo en condiciones de calor. Debido a cómo trabajan en La Fábrega para afrontar el contexto térmico con el que conviven por su situación geográfica, Sánchez destaca de manera positiva las producciones que registran y la calidad de su leche.
En relación con el tráfico libre, Alberto Sánchez insiste en que, gracias a ello, las vacas están tranquilas: no se las molesta y hacen lo que consideran. En un verano de calor, donde no se las perturba, están a 18 ⁰C de forma constante y se ordeñan, beben, duermen y comen cuando quieren, que es realmente su trabajo. La tranquilidad que presentan los ejemplares en este sistema de ordeño redunda en una mayor producción: “Apenas hay ruidos, se percibe mucha armonía y no aparece el bullying animal. Con todo esto se trata de ser eficiente”.
El Astronaut A5, un acierto para La Fábrega
Terricabras asistió a diversas jornadas en España y viajó a algunas granjas de Holanda, donde pudo ver el Astronaut A5 en funcionamiento: “Me gustó mucho la forma que tenía de limpiar y la rapidez con la que coloca las pezoneras. Eso fue lo que más me decidió a apostar por esta máquina, además de la filosofía del tráfico libre”.
En cuanto al uso de los A5, en esta ganadería registran tan solo unos tres fallos al día entre los dos robots. Las vacas muestran una buena velocidad de ordeño, de 3,5 kg por minuto: “La hemos tenido siempre y, con los Astronaut, continúa igual”, aclara el ganadero. Por otra parte, los robots poseen un 27 % de tiempo libre, lo cual se traduce en 12 horas: “Medio robot libre”, puntualiza Alberto Sánchez.
Adicionalmente, en La Fábrega están implementando un área de separación, pensada para los animales más adultos y para los que tengan algún problema, con el fin de mantenerlos más controlados e incrementar un poco la capacidad de los robots.
Sánchez también remarca que, cada vez que entra en esta granja, ve que el ganado está bien. En este sentido, resalta el manejo que realizan con estos animales, porque las vacas son vacas, pero, dependiendo del manejo, producirán más o menos litros y tendrán un mayor o menor bienestar. El ganadero defiende al respecto la importancia de la higiene y de la genética. Sánchez afirma que los ejemplares de esta granja presentan una buena condición corporal, y se les ve limpios y con el pelo brillante, señales muy positivas.
Con respecto al cambio de vida tanto para ellos como para el rebaño, Terricabras recalca principalmente la tranquilidad: “Ellas están más calmadas y, cuando te das cuenta, de muchas ni te acuerdas de que están en la nave”.