KWS y la Cooperativa Xallas: una alianza de campo para presentar el mejor maíz silo

La colaboración entre KWS y la Cooperativa Xallas se ha ido consolidando en los últimos años con una idea muy concreta: llevar al ganadero variedades de maíz que encajen de verdad en las condiciones de la zona. En esa apuesta, KWS refuerza su posicionamiento en silo con una propuesta centrada en genética específica para este destino y con el objetivo de lanzar un catálogo exclusivo de maíz silo, una especialización que, como destaca su equipo técnico, sitúa a la marca como referencia del sector. Más en Vaca Pinta 58.

KWS trabaja cada campaña, en conjunto con entidades amigas, como la Cooperativa Xallas, en la evaluación de materiales y en el asesoramiento técnico en granja, poniendo el foco en lo que hoy más se valora: producción, digestibilidad, almidón, sanidad de planta y buen comportamiento agronómico. Variedades como KWS SELECTO o KWS INTELIGENS, muy implantadas en la zona, son un ejemplo de esa apuesta por híbridos adaptados al manejo y a las necesidades de las granjas.

Ensayos en campo para elegir mejor

Ángel Blanco, Area Manager de KWS para Galicia, Asturias y Cantabria, explica que Santa Comba es un punto estratégico para este trabajo porque concentra condiciones muy representativas del noroeste. “Estamos en una de las áreas ganaderas más importantes de Galicia”, resume, y detalla que KWS trabaja aquí con ensayos de bandas y materiales de distintos ciclos para comparar comportamientos en condiciones reales.

Según Blanco, en esta red de pruebas se evalúan desde ciclos cortos hasta materiales más largos, con variedades comerciales como testigo y otras en fase precomercial. En ese esquema, destaca como referencias KWS INTELIGENS y KIDEMOS, dos híbridos ya consolidados en catálogo. “Son dos de las variedades punteras que tenemos”, señala.

El técnico comercial de KWS para A Coruña, Pedro Calvo, añade que el trabajo en Santa Comba permite ver el encaje de materiales muy diferentes según finca y fecha de siembra. En su repaso cita desde KWS MIKAELO en ciclos largos hasta SAVERIO en ciclos cortos, además de materiales que en este territorio están dando muy buen resultado por adaptación, como KWS INTELIGENS, KWS HYPOLITO y KWS LUSITANO. También vuelve a resaltar los ciclos cortos, con mención a KIDEMOS y SAVERIO, por su interés en determinadas parcelas.


Lo que piden los ganaderos: plantas que aguanten verdes, con buen porte y tamaño de espiga, con inserción no muy alta y resistencia frente a enfermedades foliares

Una genética pensada para silo

Tanto Blanco como Calvo insisten en una idea: la diferenciación de KWS está en su especialización en maíz para silo. “KWS principalmente es una empresa silera”, afirma Blanco, que subraya la existencia de una línea de desarrollo específica para este destino. En ese sentido, Calvo remarca que la compañía trabaja con una orientación muy clara: “Somos una de las pocas empresas que vamos a sacar un catálogo única y exclusivamente para silo”.

Según explican, ese enfoque se traduce en una selección genética muy dirigida a lo que hoy demanda el ganadero. Blanco pone el acento en la calidad del forraje: no basta con producir mucho, también hay que producir bien. Por eso, señala que en la selección actual pesan cada vez más la digestibilidad del almidón y de la fibra, buscando que “el animal aproveche todo lo que come”.

Calvo coincide plenamente y lo resume en cuatro criterios: “Digestibilidad, altas producciones, almidón y sanidad de planta”. Además, apunta una tendencia clara en la mejora genética: plantas no tan altas, con inserción de mazorca más baja y espigas muy completas. A su juicio, el futuro pasa por “maíces con mucho grano, planta verde y que sea digestible”.

Adaptación a Galicia: microclimas, suelos pesados y temporales

La adaptación es otro de los ejes del mensaje. Blanco recuerda que Galicia obliga a afinar mucho, porque en pocos kilómetros cambian suelo, clima y manejo. Por eso, KWS busca materiales “rústicos”, capaces de responder en ambientes distintos dentro de una misma provincia o comarca.

Esa visión la comparte Sara Gracia, veterinaria de la Cooperativa Xallas, que participa con el departamento agronómico en las campañas de maíz. La cooperativa, fundada en 1933 y con una amplia base social en Santa Comba, Mazaricos y alrededores, lleva años colaborando con KWS como distribuidor de semilla. Gracia explica que esa relación se consolidó porque las variedades encajaron bien en el área, además de por el apoyo que presta la marca a través de los técnicos que trabajan sobre el terreno.

“Las de KWS son variedades que se comportan bien desde los inicios”, destaca, algo clave en una región donde muchas siembras son tempranas y el arranque puede verse penalizado por frío y exceso de agua. También valora el acompañamiento del equipo técnico, ya que facilita el asesoramiento en granja durante toda la campaña.

Sobre lo que piden los ganaderos, Gracia describe un perfil muy claro: plantas que aguanten verdes hasta cosecha, buen tamaño de espiga, inserción no muy alta y resistencia frente a enfermedades foliares en terrenos húmedos y pesados. Tras campañas marcadas por temporales, añade, se mira mucho el porte para reducir riesgos de encamado.

Variedades referentes en catálogo

En cuanto a materiales concretos para la campaña 2026, Blanco sitúa a KWS INTELIGENS y KIDEMOS como dos referencias ya asentadas en su catálogo para la zona. Calvo, por su parte, pone el foco en la adaptación local de KWS INTELIGENS, KWS HYPOLITO y KWS LUSITANO, y recuerda el papel de KWS MIKAELO, en ciclos más largos, y de SAVERIO, en opciones más precoces.

Desde la Cooperativa Xallas, Gracia aporta la visión comercial y de campo: “La variedad top de esta casa aquí es KWS SELECTO, que es casi un ciclo 500, y KWS INTELIGENS, que es un 450”. Según explica, son las más demandadas porque combinan rendimiento y buen comportamiento en las condiciones de la zona, especialmente cuando se logra sembrar en fechas tempranas.

Más allá de nombres concretos, los tres coinciden en que la elección varietal ya no se hace solo por kilos. El rendimiento sigue siendo decisivo —Calvo habla de referencias de 45.000 a 55.000 kg en buenas condiciones con ciclos 400—, pero cada vez pesan más la calidad de la fibra, la digestibilidad y la estabilidad sanitaria.

Claves prácticas para la siembra 2026

De cara a la nueva campaña, Blanco insiste en que “sembrar maíz implica muchos pasos” y que el resultado depende de hacer bien cada uno de ellos: preparación del terreno, fecha de siembra, elección del ciclo, control de malas hierbas y plagas, y aplicaciones en el momento adecuado. También recuerda la importancia de no precipitar la siembra si no hay temperatura suficiente en suelo.

Gracia añade otro punto clave desde la experiencia cooperativa: ajustar el momento de cosecha y el estado de la planta a una buena conservación en silo. En su opinión, el trabajo técnico está precisamente en encontrar el equilibrio entre almidón, digestibilidad de fibra y facilidad de ensilado.