Con un rebaño de 150 vacas en ordeño, la ganadería Os Arroxos SL (Castro de Rei, Lugo) dio un paso decisivo hacia la automatización.
Tras años realizando tres ordeños diarios, Edgar Paz, junto a su madre Fina Iglesia y a su mujer María Luz Álvarez, sustituyó su sala trasera 2x8 por tres robots de ordeño GEA R9500 con la finalidad de ganar calidad de vida y, sobre todo, obtener mayor información para gestionar mejor a cada uno de sus animales. Más en Vaca Pinta 57.
En noviembre de 2023 iniciaron el ordeño robotizado con tráfico libre y, a día de hoy, destacan la tranquilidad con la que ven a sus productoras, la mejora en salud de ubre que han conseguido y la flexibilidad que les ha permitido este sistema para conciliar su trabajo con sus obligaciones familiares.
Además de los robots, monitorizaron a los animales con los collares Cow Scout, incorporaron un arrimador de comida F4800 y completaron la automatización de la ganadería con la instalación de una amamantadora para la recría.
Actualmente, mantienen una producción de unos 43 kg por vaca y día en una media de 3,6 ordeños diarios, y su prioridad ahora es lograr mayor eficiencia y rentabilidad con los mismos animales.
OS ARROXOS SL
Localización: Castro de Rei (Lugo)
Número total de animales: 280
Vacas en ordeño: 150
Número de robots: 3
Media de número de ordeños: 3,6
Media de producción: 43 kg/vaca/día
Porcentaje de grasa: 4,10 %
Porcentaje de proteína: 3,50 %
RCS: 150.000 céls./ml
¿Qué sistema de ordeño tenían antes de instalar los tres robots GEA?
Trabajábamos con una sala de ordeño trasero 2x8 con salida rápida.
¿Por qué decidieron dar el salto al ordeño robotizado?
Realizábamos tres ordeños al día y casi siempre los hacíamos nosotros. Íbamos a informatizar la sala, pero, al estudiar opciones, vimos que el robot nos aportaba dos ventajas: más calidad de vida y más información para gestionar mejor nuestro rebaño. Con tres ordeños, el horario te condiciona muchísimo y con los robots ganaríamos flexibilidad y datos por vaca.
¿Cuándo empezaron a ordeñar con los tres robots de ordeño GEA?
En noviembre de 2023, en cuanto estuvieron instalados. Empezamos con dos porque el tercero se montó en la zona de la antigua sala de espera y hubo que compatibilizar ordeño y obra.
¿Por qué eligieron GEA?
Visitamos granjas con otros robots, pero GEA fue el que mejor encajó con nuestra forma de trabajar. Nos convenció el trato a la leche, sus dos unidades finales, el ordeño individual por cuartos y el acceso a la ubre gracias al foso, que es clave para revisar, tratar y actuar rápido. Además, ya conocíamos la marca y al equipo, pues llevamos años trabajando con su distribuidor en la zona Agrícola Acevedo, y eso suma.
¿Por qué diseño se decantaron?
Tenemos tres robots, uno por lote. Organizamos los grupos por tipo de animal: primerizas y posparto; segundo parto, y adultas de mayor producción, con menos animales para que estén más cómodas. El tráfico es libre, no hay puertas selectoras ni nada que les impida entrar o salir. Las enfermerías las gestionamos manualmente, porque no se usan a diario y preferimos no añadir barreras a su paso.
¿Cómo recuerda el proceso de adaptación?
Al principio estuvieron unos diez días a pienso. Las íbamos pasando sin apurarlas ni forzarlas y, luego, ya quedaron trabajando con el robot. Lo más difícil fue romper la rutina del tercer ordeño, pero en pocos días se normalizó. El cambio fue más exigente para nosotros que para las vacas.
En el cambio de sala a robot, ¿han descartado vacas?
No, no tuvimos que descartar ningún animal.
¿Qué es lo que más valora de haber robotizado el ordeño?
Por un lado, el bienestar. Las vacas están más tranquilas y menos estresadas, y notamos muy buena salud de ubre. Por otro, la organización; antes ordeñábamos a primera hora, a mediodía y por la noche, y eso marcaba todo. Con el robot ganamos conciliación familiar y tiempo para otras tareas. En campaña, también se nota mucho.
Al tener horarios menos rígidos, podemos compaginar mejor el trabajo en la granja con nuestras obligaciones con la familia, sobre todo con los niños y con las personas mayores. Cualquier imprevisto se lleva mejor sin que todo dependa del ordeño.
Hacen hincapié en la calidad del trabajo.
La limpieza y la higiene son fundamentales: trabajamos con animales y con un alimento para consumo humano. También cuidamos mucho el ambiente laboral. Con pequeños detalles, como los grafitis, hacemos el trabajo más agradable.
¿Tiene algún equipamiento más de GEA?
Sí. Tenemos los collares de monitorización, un arrimador de comida, un tanque de 15.000 litros y una amamantadora para la recría.
Los collares Cow Scout aportan datos diarios: actividad, celos y avisos de posibles problemas que a simple vista no siempre se ven; además, ayudan a acertar con el momento de inseminación y a anticiparte.
El arrimador F4800 mantiene comida fresca y al alcance de las vacas las 24 horas, lo que me parece indispensable.
La amamantadora, instalada en 2020, nos ayudó en recría para regular las tomas, dar la leche siempre a la misma temperatura y lograr menos problemas sanitarios.
¿Qué valoración haría de la decisión tomada?
Hoy no contemplaría el ordeño sin los robots. El cambio ha sido muy positivo, más de lo esperado. La inversión impone, pero compensa por la información, el bienestar animal y nuestra calidad de vida. Llegas por la mañana y te encuentras con muchos datos y prioridades claras. Para nosotros los robots han sido una liberación, a nivel mental y físico.
¿Piensan en crecer o instalar más robots en el futuro?
Ahora mismo no buscamos crecer de forma exponencial. Si surge, iremos poco a poco, pero el objetivo es mejorar en eficiencia y rentabilidad.
¿Cómo fue el paso al ordeño robotizado?
Esta era una granja con tres ordeños y había problemas de mano de obra, por eso valoraron el ordeño robotizado. En ese momento, una de sus principales dudas era perder rendimiento. Yo, como técnico, estoy totalmente a favor del ordeño robotizado, pues bien manejado, en lo que respecta a la producción, es imbatible.
Instalaron los tres robots GEA en tráfico libre y la adaptación fue buena y rápida, y enseguida alcanzaron los 3,3-3,5 ordeños de media.
Además, considero que los robots están muy bien colocados, en una zona con mucha luz y buena ventilación, lo que permite que las vacas accedan con facilidad.
Se mantienen en 42-43 kg, con 12-13 kilos de media por entrada, y lo que estamos buscando es aumentar la producción un poco más hasta los 45 kg.
En cuanto a alimentación, ¿cómo preparó esa adaptación?
La estrategia es tener forrajes muy digestibles, de alta calidad y bien procesados, para lograr raciones apetecibles en el pesebre y consumos altos, de 20-22 kg de materia seca. Así, las vacas no están obsesionadas con el robot. Prefiero que vayan 4 o 5 veces al box y se ordeñen 3 o 4 veces, con pocos rechazos, y que pasen más tiempo comiendo o tumbadas, sin gastar energía paseando.